Los beneficios de dejar el teléfono y hablar con la gente

Estudios descubren cómo las personas pierden oportunidades para impulsar la conexión social si están enganchadas a sus teléfonos

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23 de julio de 2018 a las 05:05

Apple y Google anunciaron características en sus próximos sistemas operativos móviles diseñadas para "reducir las interrupciones y administrar el tiempo de pantalla". Los usuarios pronto podrán proteger su sueño de las tentaciones digitales, activar fácilmente el modo "No molestar" cuando sea necesario y se le pedirá que pare cuando hayan usado sus aplicaciones favoritas más allá de un límite de tiempo elegido predeterminado.

En situaciones que claramente exigen la limitación de la distracción digital, como el tiempo de juego con los niños, las nuevas herramientas ofrecerán una solución conveniente. Sin embargo, una investigación de la Georgetown University sugiere que los smartphones pueden hacernos menos felices en un rango mucho más amplio de situaciones sociales de lo que podríamos esperar.

Las limitaciones de elección


El quid de la cuestión es que la gente, al final, no puede juzgar lo que los economistas llaman "costos de oportunidad": el valor de a lo que alguien renuncia cuando elige hacer una cosa y no otra.

Por ejemplo, una serie de estudios de la Universidad de British Columbia revela que las personas descuidan un efecto secundario clave al depender de sus teléfonos para obtener información: pierden oportunidades de mejorar su sentido de conectividad social.

Es mejor el cara a cara

Es fácil ver cómo renunciar por completo a la interacción social por conveniencia tecnológica puede dañar el bienestar social de alguien. Pero la mayoría de la gente usa sus teléfonos precisamente para socializar, a menudo mientras socializa con otros en persona. Uno puede pensar que socializar con más personas al mismo tiempo es mejor, pero la combinación de socialización cara a cara y digital no es tan agradable como dejar el teléfono y pasar tiempo juntos.

En la Universidad de Virginia rastreamos el comportamiento social y el bienestar de 174 millennials en el transcurso de una semana. Cinco veces al azar cada día, enviamos a cada persona una encuesta de un minuto para completar en su teléfono. Preguntamos qué habían estado haciendo en los últimos 15 minutos, incluso si estaban socializando en persona o digitalmente (como enviar mensajes de texto o usar las redes sociales). También les preguntamos qué tan cerca o distante se sentían con otras personas y qué tan bien o mal se sentían en general.

No nos sorprendió especialmente descubrir que las personas se sentían mejor y más conectadas durante los momentos en que solo socializaban cara a cara. También descubrimos que al relacionarse solamente cara a cara, las personas se sentían más felices y más conectadas con los demás que cuando estaban socializando solo a través de sus teléfonos. Esto es notable porque las personas en nuestro estudio pertenecen a la generación de los llamados "nativos digitales" que han estado usando smartphones, tabletas y computadoras para interactuar desde edades muy tempranas. Incluso para ellos, los beneficios obtenidos de las buenas conversaciones cara a cara excedieron el bienestar de la comunicación digital.
Lo más crítico es que las personas se sentían peor y estaban menos conectadas cuando mezclaban cara a cara con socialización digital, en comparación con cuando solo socializaban en persona. Nuestros resultados sugieren que la socialización digital no se suma a los beneficios psicológicos de la socialización no digital, sino que, de hecho, los resta.

Dar una oportunidad

En lugar de tener que decidir actividad por actividad, las personas pueden hacer que la opción No molestar sea la predeterminada. Sin embargo, nunca recibir notificaciones perjudica el bienestar al aumentar el miedo a perderse. La mejor manera es la vía intermedia: configurar el teléfono para que entregue lotes de notificaciones tres veces al día optimiza el bienestar.

La creciente evidencia de cómo los smartphones están comprometiendo el bienestar durante las interacciones sociales sugiere que el tiempo social y familiar también garantiza la protección contra la perturbación digital.

Las personas pasan más tiempo en compañía de sus dispositivos digitales que con amigos e incluso parejas románticas. Es justo que estos dispositivos aprendan más sobre lo que hace felices a las personas y brinden la oportunidad de recuperar la felicidad que se pierde en la actividad digital.

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