Espectáculos y Cultura > Esclavos de la pesca

Los horrores de la pesca ilegal llegan a la pantalla grande y a las costas uruguayas

Oceanosanos y Cinemateca estrenan un documental que pretende evidenciar la esclavitud que reina en los pesqueros asiáticos y que con frecuencia toca costas locales

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12 de junio de 2019 a las 05:03

La cifra ya es conocida pero sigue impactando. Sobre todo, porque pasan los meses y permanece sin cambios, y porque se gesta en el puerto de Montevideo, no en un lugar oscuro y sombreado por las ilegalidades en algún punto perdido del océano Índico. Es acá, en aguas uruguayas, donde pesqueros extranjeros se deshacen de un muerto por mes. Ese muerto tenía un nombre, una familia y un propósito, pero al final de su existencia lo único que lo ataba a la vida era la pesca. Y esa pesca, de manera recurrente, se realizaba bajo regímenes casi esclavistas, bajo las órdenes de los mismos capitanes que lo descartan en cuanto se transforma en un cadáver más.  

En torno a esa situación sobrevuela de manera permanente e insidiosa la pesca ilegal. Ya sea por las enfermedades que acarrean, la sobrepesca depredadora que realizan, los malos tratos a su tripulación o directamente la esclavitud que fomentan, estos barcos que en general son asiáticos representa uno de los mayores problemas de los océanos y su entrada está prohibida en varios puertos del mundo. Pero no en el de Montevideo, que dos años atrás fue catalogado por el Observatorio Mundial de Pesca –en base a información satelital– como el segundo puerto a nivel mundial con mayor descarga de pesca ilegal no declarada ni reglamentada. El primero es Vladivostock, en Rusia.

El problema es global y eso es lo que pretende evidenciar la ONG uruguaya Oceanosanos con la emisión del documental Ghost Fleet: Esclavos de la pesca, a pesar de que la situación local no aparece mencionada en él . El estreno fue el pasado sábado 8 de junio –día mundial de los océanos–, y se presentará en una de las salas de Cinemateca a partir de este jueves y hasta el de la semana siguiente. 

Ghost Fleet pasó por varios festivales prestigiosos del mundo y llega a Uruguay avalado por Oceans 5, una organización que nuclea a varias fundaciones y filántropos que dedican su tiempo y su dinero a la preservación de los océanos. Entre sus filas está, por ejemplo, Leonardo Di Caprio. El documental está dirigido por la periodista y realizadora estadounidense Shannon Service, que ha publicado reportajes sobre la esclavitud en alta mar en The Guardian, The New York Times y la BBC. 

En pocas líneas, Ghost Fleet sigue las investigaciones y acciones de Patima Tungpuchayakul, una activista tailandesa que recorre los mares aledaños a su país buscando indicios de pesca ilegal y de marineros engañados por las empresas multinacionales para ser esclavos en sus barcos pesqueros. Así, esta mujer nominada al Nobel de la Paz en 2017 se adentra en algunas historias espeluznantes que aquellos que pudieron huir de estas redes de tráfico de personas o que fueron liberados por organizaciones pro derechos humanos le cuentan.  

“El documental muestra una realidad del océano Índico, pero es una realidad común para todos los barcos de pesca ilegal, incluso los que llegan hasta acá”, explica a El Observador Rodrigo García, coordinador de Oceanosanos. 

Oceanosanos
Oceanosanos se creó en el año 2017 en La Paloma, Rocha, a influjos de la Organización de Conservación de Cetáceos, de la que Rodrigo García también es director y fundador. Su aparición en el mapa de las ONGs locales de da como respuesta a una serie de permisos de pesca concedidos a empresas chinas para operar con pabellón uruguayo, incluyendo las correspondientes instalaciones portuarias para el abastecimiento y reparación de su flota. Hoy, su meta es promover la conservación de los océanos  y alertar contra las practicas ilegales que se generan allí. Vinculada con varias organizaciones internacionales de corte similar, cuentan con el apoyo de la fundación de Leonardo DiCaprio.

“Nosotros hemos visto varios barcos de pesca extranjeros con un prontuario penal muy grande y evidente. Hay una flota de barcos condenados por innumerables cuestiones en todo el mundo que llegan, y la capacidad de inspección en el puerto, según la propia Dinara (Dirección Nacional de Recursos Acuáticos) es del 10%. Ahí tenemos un problema grave. Estamos yendo contra un acuerdo firmado que pide fortalecer el contralor y negar la entrada de esos barcos”, agrega el titular de la ONG.

Desde Oceanosanos se espera que la proyección de este documental logre calar hondo en las personas que aún no tienen la idea real de qué tanta incidencia tiene la pesca ilegal en el mundo hoy, y qué repercusiones trae para los océanos. “Según estimaciones de organismos internacionales, la pesca ilegal es responsable de al menos el 25% de la sobrepesca mundial. Esa sobrepesca en el norte del planeta es dramática, y por eso el sur, donde todavía quedan campos fértiles para cosechar, es el destino de todos los barcos que han destrozados los otros caladeros mundiales”, dice García.

En época electoral, la organización pretende llegar con sus demandas al espectro político. Ya invitó a varios de ellos al estreno de este documental y otras movidas, y ahora busca meterse en la conversación de los precandidatos. Según dice García, ya concretaron reuniones con los principales referentes de cada partido, a los que les acercaron una serie de propuestas para intentar avanzar en el control de esta problemática que, aunque es mundial, tiene una fuerte incidencia local.

“En estos años hemos logrado informar bastante más de lo que se sabía; como no se sabía nada, cualquier noticia que se da es un paso grande. Sobre todo, lo que tratamos de hacer además de informar con fuentes fidedignas y datos científicos y técnicos es avanzar a nivel político, a nivel de comisiones en el Parlamento. Todo el sistema político se sorprende mucho ante los datos, no tienen la más pálida idea. Queremos que el país cumpla los acuerdos que firmó”, concluye.

El infierno entre las olas del océano Índico
Ghost Fleet: Esclavos de la pesca no necesita ser gráfico y mostrar demasiado para estremecer con sus historias de esclavitud, abusos y terror en alta mar. En una hora y media, el documental se las arregla para dejar claro que la esclavitud hoy sigue siendo moneda corriente, y que para los pesqueros asiáticos es además una enorme fuente de ingresos. Con la activista tailandesa Patima Tungpuchayakul como eje y guía, Ghost Fleet desplega con acierto varias historias encadenadas de hombres que son secuestrados, lanzados a pescar bajo las peores condiciones y que, en algunos casos y por sus propios medios, encuentran la manera de escapar. Vidas quebradas, cuerpos mutilados y una desesperanza genuina que, aunque escalofriante, no deja de ser un fenómeno que también toca las aguas del Río de la Plata. 

 

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