Los motores de la economía no se pueden apagar. Con esa frase la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, transmitió la postura que el gobierno ha manejado públicamente en el medio de la crisis por el coronavirus. Aquellos que se puedan aislar que lo hagan pero la economía debe seguir funcionando para que las consecuencias no sean aún peores.
El problema es que algunos motores de la economía nacional venían con fallas previo a este impacto y otros, como el turismo, se detuvieron por la vía de los hechos. Mientras extreman los cuidados para sus empleados, algunos sectores intentar mantener los motores encendidos, como pide el gobierno.
En el el sector de los agronegocios, las actividades productivas se siguen desarrollando en forma normal y, en caso de observarse algunas restricciones, han derivado no del impacto que genera en el país la propagación del coronavirus, sino del escenario de déficit hídrico que se había acumulado y ameritó, para varias zonas del territorio, una declaratoria de emergencia agropecuaria.
Juan Samuelle
Todos los sectores trabajan con normalidad pero los impactos adversos se comenzaron a sentir por las restricciones desde los mercados externos en los que se coloca esa producción. La demanda por carnes se enlenteció y hasta detuvo en el caso del abasto de países en los que la pandemia ha impactado, como Alemania, donde restaurantes y hoteles no tienen clientes.
Todo eso genera que la actividad industrial vaya ajustándose. En algunos casos hay frigoríficos que siguen faenando para hacer stock mientras que otros han enviado ya gente al seguro de paro. El lado positivo, para el segmento de la agroindustria cárnica, es que China ha reactivado lentamente las compras.
Los exportadores de granos están expectantes, en tanto, con un precio de la soja (principal producción nacional) que se ha deprimido aún más mientras que estiman que el maíz y el sorgo abastezcan la demanda local. El arroz puede verse favorecido por un aumento de la demanda y del precio.
Turismo paralizado
La zafra estival no fue buena. Como se preveía la crisis al otro lado del charco repercutió negativamente en la llegada de visitantes y en un menor gasto dentro de un sector altamente dependiente de Argentina, si bien el turismo interno ha cobrado mayor relevancia en los últimos años.
Los empresarios del rubro esperaban por la Semana Santa como la última gran oportunidad para generar ingresos de cara a un invierno que suele hacerse largo y pesado. La llegada del coronavirus trastocó todos los planes. Con un sector absolutamente detenido las empresas aceleraron el envío de personal al seguro de paro, y muchos establecimientos hoteleros y gastronómicos con poca espalda para aguantar el cimbronazo se han visto obligados a adelantar el cierre de sus instalaciones.
Marcelo Umpiérrez
Las perspectivas son inciertas. Se desconoce por cuánto tiempo se extenderá la crisis sanitaria y cuándo el tránsito de personas por diferentes vías retornará a la normalidad. Hoy en el mundo nadie piensa en vacaciones.
Construcción con licencia especial
Empresarios, trabajadores y gobierno buscan una forma de paralizar las obras para evitar la propagación del virus pero que no afecte el ingreso de los obreros. El sindicato y la cámara empresarial habían llegado a un acuerdo pero el gobierno no lo respaldó y las negociaciones siguen este viernes. La paralización obligada por la expansión del coronavirus coincide con un momento en el que el sector comenzaba tímidamente a tomar distancia para emprender vuelo hacia un horizonte de mayor dinamismo.
La construcción arrastra una caída sostenida de su actividad durante los últimos cinco años que se refleja en la pérdida de puestos de trabajo. Hoy la mano de obra ocupada es de aproximadamente 45 mil personas, muy por debajo de los picos alcanzados en 2012 cuando se llegó a ocupar a 70 mil personas.
Diego Battiste
Las expectativas de recuperación están centradas en inversiones de magnitud que moverán la aguja como la nueva planta de celulosa de UPM en Durazno y otras obras de infraestructura portuaria, sumado al ferrocarril central. Son proyectos que recién están en sus primeras etapas de ejecución.
También hay en carpeta de obras por asociación público privadas para infraestructura de educación y la posibilidad de una reactivación en la inversión asociada a vivienda, que depende en buena medida de los cambios reglamentarios que puede concretar el nuevo gobierno.
Pero claro está que este párate implicará cambios en lo originalmente planificado por las empresas y postergará la creación de nuevos puestos de trabajo en uno de los sectores más potentes en generación de empleo.
La Industria venía golpeada
La industria manufacturera venía golpeada desde antes de la aparición del virus. La actividad en el núcleo duro industrial se contrajo durante 2019 por segundo año consecutivo con el mayor ritmo de deterioro de los últimos 10 años, con una caída prácticamente generalizada.
Y con el virus vive distintas realidades. Mientras algunos sectores que abastecen al turismo o a algunos comercios están paralizados los vinculados a los alimentos están con una “sobredemanda”.
De todos modos, el presidente de la Cámara de Industrias, Gabriel Murara, dijo a El Observador que comparte 100% el mensaje de Arbeleche. “Acá no hay nadie que pueda parar 15 o 20 días”, apuntó.
Las industrias dedicadas a los alimentos viven una situación particular. Existe una “sobredemanda” que no saben cuánto va a durar, según dijo a El Observador el secretario de la Cámara Industrial de Alimentos (Ciali) y director de El Trigal, Juan Pedro Flores.
EFE
La industria de los alimentos ya tiene protocolos importantes respecto al higiene que se vieron reforzados por la llegada del virus y combate contra el ausentismo que ronda el 20% en una situación normal. “Ahora ha aumentado un poco”, agregó Flores. El aumento de la demanda se concentra en las grandes superficies mientras que los comercios chicos funcionan con normalidad.
Al mismo tiempo, el pánico que generó esa sobredemanda también afecta a algunos empleados que han pedido adelantar la licencia u otros que están complicados porque tienen a sus niños en casa. En ese contexto, la industria de los alimentos se enfrenta a una mayor demanda pero se ve resentido en su personal que en algunos casos trabaja de a 300 personas en lugares chicos y cerrados. Desde la Ciali exhortan a consumir productos de industria nacional.
Comercio en crisis
La actividad del comercio en general no ha sido ajena en los últimos meses al mal momento de la economía y el deterioro del mercado laboral. Las ventas cayeron en la mayoría de los rubros el año pasado. En un escenario cargado de incertidumbre a nivel regional y global la confianza de los consumidores está en niveles bajos y eso se refleja en decisiones de compra mucho más cautelosas e incluso en una menor predisposición a endeudarse.
Si bien el cambio de gobierno había generado expectativas entre los empresarios, las noticias de las últimas semanas no ayudan en nada. El presidente de la Cámara de Comercio, Julio César Lestido, aseguró este jueves en radio Sarandí que la situación que está generando la pandemia de coronavirus es más profunda que la crisis del 2002. “La gente no sale a la calle, no hay mercado y eso lleva a que el comercio se pare casi totalmente”, apuntó. El ejecutivo dijo que la clave pasa por encontrar mecanismos para que las micro, pequeñas y medianas empresas “sigan vivas”, la economía siga fluyendo y se pueda generar empleo.
Transporte, almacenamiento y comunicaciones
Ha sido uno de los rubros que mantiene el crecimiento del PIB en el último tiempo, sobre todo por el impulso de las telecomunicaciones. Y en esta situación de cuarentena tendrá un rendimiento dispar. Mientras el consumo de internet aumenta, el transporte y el almacenamiento y logística están más afectados.
El transporte de carga sigue trabajando con “cierta normalidad” aunque comienza a sentir el impacto de la paralización de algunas actividades. “La cadena de pagos se va a afectar seriamente. Ya se ha empezado a cortar”, dijo a El Observador el presidente de la Intergremial de Transporte de Carga, Mauro Borzacconi.
Mientras pelean por mejorar las condiciones de higiene para los trabajadores en lugares como el puerto donde no hay “ni un baño químico”, Borzacconi reclama que se corran los vencimientos de los pagos de BPS, DGI y patente. Si bien todavía no pasó, el presidente de la intergremial asegura que los pagos se van a comenzar a diferir y eso va a complicar llegar a los vencimientos actuales. El transporte colectivo estima una caída de un 40% en el número de pasajeros.
Inés Guimaraens
En almacenamiento sucede algo similar a lo de la industria. Mientras algunos están trabajando más de lo habitual otros han visto claramente resentida su actividad en un rubro que ya venía golpeado de antes del impacto del coronavirus. Los que trabajan para comercios de retail, como los supermercados, están con alta demanda pero los que están vinculadas a tiendas de los shoppings o a la actividad portuaria “se ven enormemente afectados”, según dijo el secretario general de la Cámara de Logística, Juan Carlos Rodríguez. El sector de los alimentos muestra dinamismo pero el calzado, la vestimenta o la maquinaria está totalmente paralizado.
Celulosa con normalidad
Es de los sectores que trabaja con mayor normalidad. Si bien se están extremando los cuidados y el cumplimiento de las normas establecidas por el Ministerio de Salud pública, desde UPM informaron a El Observador que la producción se mantiene en los mismos niveles que previo a la llegada del virus. “UPM está realizando un seguimiento responsable de la evolución de la situación, en contacto permanente con las autoridades y grupos de interés con el objetivo del cuidado de las comunidades, los trabajadores y la continuidad de sus operaciones”, dice el comunicado de la compañía.