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Los nuevos inquisidores

En la actualidad hasta las bromas se toman como ofensas 

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12 de septiembre de 2018 a las 05:00

Si las cosas siguen así de grotescas, y la corrección política continúa teniendo intervenciones fascistas contra la libertad de expresión, pronto hasta los meteorólogos tendrán temor de emitir el pronóstico del tiempo. Incluso en la información sobre el clima hallarán algo para censurar y recriminar. No debería sorprender si en poco tiempo más decir “para mañana se pronostican lluvias” le significará anatema para el experto en el clima. Con cada vez mayor frecuencia los medios informativos y las redes sociales dan cabida a la opinión de quienes son la reencarnación de los personajes que encendían las hogueras en los tiempos de la Inquisición. Estoy seguro de que algunos de ellos son los que encendieron el fuego que dejó convertido en cenizas a Giordano Bruno. Nuestra América, en la cual los idólatras de Nicolás Maduro siguen como ovejas mansitas al rebaño, y lo mismo hacen los defensores acérrimos de Donald Trump, no es el único lugar en el mundo donde la libertad de expresión es amenazada por cuestionamientos ortodoxos y maniqueos que ven el mundo en blanco y negro. La polvareda del escándalo se levantó esta semana en Melbourne, Australia, y se extendió como reguero de pólvora por otras partes del mundo supuestamente civilizado, a raíz de un comentario ilustrado hecho por Mark Knight.

El caricaturista de la página editorial del diario Herald Sun ha sido condenado en la plaza pública de las redes sociales por la caricatura que hizo, en la cual comenta el reciente comportamiento de la tenista Serena Williams. Vi el dibujo el lunes de tarde y lo pasé por alto, casi sin prestarle atención, pues me pareció uno más de los tantos que se hacen a diario en los diarios. Sin embargo, horas después quedé sorprendido al ver los comentarios de periodistas y opinadores de las redes sociales que lo consideraban ofensivo contra la gente de etnia subsahariana (evito el término negro para no ofender a nadie). Una ridiculez total. En todos los grupos étnicos hay gente buena y gente mala, gente admirable y gente detestable. Por eso el sentido común impide tomar una posición racista al hablar de la condición humana. Con su ego desmesurado, Williams tuvo el domingo una actitud deleznable y grosera. Quien crea que por reprenderla con humor se ofende a toda una etnia, está ofendiendo en verdad a la inteligencia.

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