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Los Teros ajustan los detalles

Los Teros apuestan a los mismos 23 que en el partido del sábado; el miércoles hizo el primer movimiento

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01 de febrero de 2018 a las 05:00

Los Teros están en un momento inmejorable. Por la victoria 38-29 ante Canadá, también por las once victorias seguidas en test matches, y por el pico de rendimiento mostrado el sábado.

Por eso, por estas horas, el cuerpo técnico de Los Teros conducido por el argentino Esteban Meneses se movió en dos direcciones respecto a la revancha del sábado (hora 17 en el Charrúa, Directv), que definirá quien clasifica directo al Mundial y quien pasa al repechaje: por un lado designar a los mismos 23 jugadores que estuvieron a la orden ante Canadá; por el otro, trabajar en la concentración, sabiendo que nada está ganado y que se requerirá la misma intensidad que en el partido de ida, corrigiendo los puntos que quedaron en el debe en Vancouver.

El equipo bajó a la cancha ayer por primera vez tras el partido del sábado, tras un largo viaje, que arrancó el domingo en tres tandas y que terminó el lunes. El martes fue el turno de hacer piscina en el club Bohemios, para seguir acomodando el cuerpo tras la batalla física de Vancouver. Y ayer por la tarde en el Charrúa el primer movimiento de rugby.

Es lógico: el trabajo fuerte ya está hecho. Se viene haciendo hace al menos dos años con este cuerpo técnico, y bastante más si se tiene en cuenta todo el proceso desde que se erigió el Centro de Alto rendimiento del Charrúa en 2013. El equipo está en un momento especial, dulce. En el que le sale todo: se vio el sábado, en uno de los mejores partidos en mucho tiempo, con backs y forwards ganando claramente los duelos individuales, y con una capacidad de definición en el ingoal rival como pocas veces antes.

Lo que queda es trabajar en la revancha. Y sobre todo, en los puntos flojos que mostró el partido de ida. Seguramente, primero en la lista está el line, y los tres envíos perdidos del primer tiempo (cuatro en total). Como un efecto en cadena, eso obligó a defender mucho más de lo pensado, y a un desgaste físico que llevó a que los canadienses ganaran el duelo del breakdown en ese período, pudieran imponer su velocidad de pelota y provocaran los desequilibrios en defensa que trajeron dos tries en cuatro minutos, y que dieron vuelta el 7-0 parcial para transformarlo en un 7-17.

No solo eso: Uruguay corrigió luego, pero tirando mayormente a la primera posición, lo que es una plataforma más propia para apostar al maul que para lanzar a los tres cuartos. Con los backs en gran momento, ajustar allí también puede ser un serio argumento ofensivo que complique aun mas a la defensa canadiense, que mostró serios fallos en el tackle cuando Uruguay lo atacó con pelota viva.

También habrá que trabajar en la disciplina, particularmente en los 15 penales que el equipo cometió sobre todo en los rucks. Es muchísimo para el nivel internacional. Cada vez que el equipo no pudo imponer condiciones allí, terminó desarmándose en defensa, a veces cerrándose en demasía cuando apelaba a la rush defense, o cometiendo penales que lo obligaron a retroceder y a darle la pelota a los canadienses, que de a ratos encontraron en la fórmula del line y maul otra forma de hacer daño.

Lo bueno es que el equipo supo corregir a lo largo del partido, y de hecho los últimos dos ataques, cuando Canadá optó por el line y maul en vez de patear a los palos, fueron bien defendidos por Los Teros.

Pero es cierto que son bastantes los argumentos a favor. Por ejemplo, la forma en que el equipo salió a atacar, a ganar los duelos individuales, y controló el ritmo de juego durante gran parte del partido. Eso, y la intensidad defensiva, metiendo presión sobre los portadores de pelota canadiense, es algo que hace a la identidad de juego de este equipo de Los Teros, que difícilmente cambie para el partido del sábado.

Es que ahí hay un aspecto clave: a pesar de la victoria en el partido de ida, de la localía, de los nueve puntos de diferencia que no son tantos en un partido como este. Un bajón momentáneo puede borrarlos en apenas minutos. Por eso, seguramente el equipo vuelva a salir a ser protagonista, que en definitiva es lo que mejor le sale. Lo que no quiere decir ceder un metro en la intensidad defensiva: cuando no se tenga la pelota, la misión será tener la misma locura en el tackle y en la presión que en los mejores momentos del partido. De hecho, es la mejor manera de recuperar la posesión y hacer daño.

Para eso, se deberá entrar con la misma intensidad mental que en el partido de ida. El equipo está acostumbrado a eso: es más, es su marca registrada. Si lo hace, Japón estará muy cerca.

Comcar

La copa en el Comcar

El trofeo William Webb Ellis llegó ayer a Uruguay para el partido del sábado. La primera actividad fue en el Comcar, donde el equipo de reclusos: los Caimanes, jugó contra los Añejos XV, un equipo de veteranos.























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