7 de marzo de 2021 5:00 hs

Liberarse del corset que le impone el Mercosur para negociar acuerdos comerciales es una obsesión que se repite entre los presidentes uruguayos, más allá de la orientación ideológica de cada uno, porque todos consideran fundamental que el país continúe accediendo cada vez más a mercados al menor costo posible.

El gobierno de Luis Lacalle Pou definió como prioritarias las acciones para lograr la flexibilización del bloque, y en los primeros meses de este año decidió pisar el acelerador tras recibir un respaldo explícito de Brasil, y percibir que Argentina y Paraguay podrían cambiar su posición, que actualmente es contraria.

El presidente habló del tema en las reuniones mano a mano que tuvo con Jair Bolsonaro, Alberto Fernández y Mario Abdo Benítez, y encargó al canciller Francisco Bustillo que continúe las gestiones al más alto nivel con la intención de llegar a la cumbre presencial de presidentes del Mercosur que se realizará el viernes 26 de marzo en Buenos Aires con el camino allanado para poder discutirlo entre los mandatarios.

“En estos días la flexibilización fue reafirmada de manera explícita. El Mercosur decide por consenso y no por mayorías, por eso es importante la capacidad negociadora de la Cancillería para liberarnos del corset que a veces nos pone el Mercosur, sea mediante flexibilización o avance en distintas velocidades, para poder salir a acordar con el mundo”, dijo Lacalle Pou en su discurso ante la Asamblea General. 

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Según supo El Observador a través de fuentes de las cancillerías de Uruguay y Argentina, Bustillo proyecta viajar algunos días antes a Buenos Aires para hacer el último sondeo, y apelará a su relación de amistad con Alberto Fernández como parte de la estrategia para que el país vecino acceda a la petición que impulsa Uruguay.

En la Casa Rosada buscan conocer con más precisión cuál será la propuesta y que se establezca al detalle qué mecanismo sustituiría a la decisión 32 del año 2000, cuya interpretación extendida es que los países del Mercosur no pueden negociar acuerdos con terceros de forma individual.

Bustillo retornará el domingo de Paraguay, adónde viajó para reunirse con Abdo Benítez y el canciller Euclides Acevedo. De acuerdo con las fuentes, Paraguay se ha mostrado dispuesto a cambiar su posición y acompañar la flexibilización.

El canciller uruguayo dijo en conferencia que coincidieron en darle valor a la “grifa Mercosur para generar acuerdos y avanzar con otros bloques y países”, mientras que el paraguayo agregó que buscarán que tenga una mayor proyección continental que no solo se base en el “confort aduanero ni en el convenio meramente comercial”. 

En el caso de Brasil, el gobierno de Bolsonaro está alineado con el de Lacalle Pou, tal como quedó de manifiesto en la reunión realizada en el Palacio de la Alvorada.

El viernes 26 Bustillo mantuvo una videoconferencia de una hora y media con el canciller Ernesto Araújo en la que abordaron el tema, y esta semana el brasileño volvió a alentar la flexibilización al señalar que permitiría “negociar mucho más rápido”.

La cumbre de presidentes también será la primera vez que Fernández y Bolsonaro se vean cara a cara, en un contexto de acercamiento entre ambos países. El jueves, el brasileño confirmó su presencia en Argentina y además apoyó las negociaciones de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una señal de deshielo que provocó satisfacción en Buenos Aires.

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En su comparecencia ante el Parlamento, Bustillo planteó como posibilidad de flexibilización tres casos de negociaciones a diferentes velocidades que ya está desarrollando el Mercosur.

En primer lugar, mencionó las negociaciones con Corea del Sur, en las que se está promoviendo una dinámica en la que el capítulo de bienes se negocia en formato “de a tres”–sin Argentina– mientras que el resto de los capítulos mantienen el formato “de a cuatro”.

En segundo lugar señaló el caso de las negociaciones con Israel, en las que se propuso a los socios negociar bilateralmente y que cada uno pueda mejorar –en la medida de sus posibilidades, intereses y sensibilidades– el acuerdo vigente.

Las alternativas a las velocidades diferenciadas pueden ir desde una entrada en vigor bilateral de los acuerdos cerrados –como se acordó con la Unión Europea y con el EFTA– a cronogramas de desgravación diferenciados. 

“Si la negociación con Israel es exitosa, servirá como un nuevo ejemplo de bilateralidad dentro de un esquema de bloque”, expresó.

El tercer formato es el que se realizó con México en 2004 durante el gobierno de Jorge Batlle. En este caso, se firmó un acuerdo marco a nivel del Mercosur, que luego fue desarrollado en forma bilateral por cada socio del bloque.

“El formato de velocidades diferentes que el Mercosur ha testeado en escasas oportunidades es la forma más realista para que el bloque reconozca que sus Estados parte tienen diferencia de enfoques y objetivos”, sentenció.

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