El comportamiento en la vida cotidiana > COMPORTAMIENTO

Mi reencuentro con los lectores en el nuevo año

La sencillez que los orientales hemos cultivado a lo largo del tiempo

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11 de enero de 2019 a las 16:20

Han pasado ya los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Hemos tenido la alegría de poder compartir esas fiestas grandes en familia y junto a tantas personas con las cuales transcurre nuestra vida cotidiana.

Hemos podido conversar sobre una gran cantidad de temas a lo largo del año que finalizó. No sé por qué, pero pensé en un tema que podría servir de inicio a estos artículos en El Observador. Me refiero a la sencillez y a esa sencillez que los orientales hemos cultivado a lo largo del tiempo.

Con verdadero dolor conocí las advertencias llenas de sentido común que fueron necesarias dar en algunas reparticiones públicas sobre la vestimenta en algunas ocasiones. Afortunadamente no estuvieron dedicadas a quienes se desempeñan con tesón en la atención del público. Elogio a quienes con temperaturas muy elevadas no desdeñaron el uso de una ropa sencilla y decorosa. En cambio, las noticias periodísticas hicieron muy bien en informar que ante una autoridad judicial no se puede presentar una persona en bikini o en chancletas. No olvido a la inmensa cantidad de empleados que, con mucho calor, no se abajaron a situaciones límites indignas de quienes están al servicio de todos nosotros. Si alguna duda quedara aplicaría aquello de “cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa”.

Con lo del calor, animaría a los más jóvenes a buscar las fotografías de las vestimentas que usaron nuestros mayores. Preferiría que observáramos ilustraciones d’altri tempi. Así veríamos a ilustres presidentes elegantemente vestidos en pleno enero o febrero. Existe todavía una norma en materia de vestimenta masculina. A la camisa se la considera ropa interior. Eso que nos parece absurdo no lo es. Aunque debo aclarar que eso rige para un hombre vestido con pantalón, camisa y saco. El caballero no se debe quitar la chaqueta porque la camisa está considerada ropa interior. Por eso se dice “doppia manga”. No me refiero a la camisa deportiva, a la remera, o a una chomba o “camiseta”, como llaman los españoles a nuestras remeras.

Puesto que el tema de la nota de hoy da para más, es preciso recordar que los uruguayos somos sobrios y sencillos en el vestir. Sin embargo, como país que sigue las normas internacionales no podemos desdeñar lo que se nos recuerda en nuestras normas. Por eso, está establecido que en algunas circunstancias los civiles vestirán de traje y corbata oscura y las damas de vestido formal. Algunos agregan “vestido sobrio”, es decir, el que carece de adornos superfluos. Cuando nuestro presidente de la República realizó la llamada visita de Estado al papa Francisco, su esposa dio ejemplo de sobriedad y se cubrió suavemente su cabeza con una mantilla de color negro.

Somos un país sencillo y sobrio. Pero no quiero olvidar puesto que de temas variados he hablado, que siendo sencillos y sobrios tenemos una norma que quizás llame la atención. Dice así: “Ningún invitado podrá hacerse representar en los actos o ceremonias a las que concurriere el presidente de la República”.

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