El distanciamiento del presidente José Mujica con una parte del Movimiento de Participación Popular (MPP) y los pasos que comienza a dar el mandatario para crear un nuevo sector dentro del Frente Amplio (FA), con el fin de posicionar a Raúl Sendic como potencial integrante de la fórmula presidencial para 2014, tienen más de una explicación. Por un lado, con un MPP carente de otro líder, Mujica piensa en su sucesión, pero también lo hace en la estructura de poder que tiene la izquierda, enrevesada, y con una pata en el gobierno y otra en la fuerza política.
A eso se suman los problemas que ha tenido el FA en los últimos dos años, con fuertes discusiones internas, tensión permanente entre dos corrientes ideológicas y hasta escisiones más o menos relevantes por luchas de poder. Esto también obedece a ese complejo entramado de poder en la izquierda y a los problemas de liderazgo que tiene el FA (ver página 11).
Según el analista político Daniel Chasquetti, el poder dentro del FA está dividido en dos grupos: el MPP por un lado y el Frente Líber Seregni por otro.
Un ejemplo de los problemas que le genera a Mujica el compromiso con el MPP y los comunistas está en la educación. El presidente pretende introducir cambios importantes y para ello buscó y consiguió un acuerdo con la oposición. Pero este acuerdo enfrenta resistencias en una parte del MPP y en los comunistas, sobre todo a nivel sindical, donde ambos sectores son fuertes.
El doble voto para el presidente del Codicen (que puede llegar a ser triple), la autonomía para UTU y una mayor independencia de los centros de estudio son decisiones que Mujica adoptó con la oposición sabiendo que no tenía todo el apoyo en su partido, sobre todo entre comunistas y dirigentes del MPP.
Por todo esto, dice Chasque-tti, Mujica comenzó a “tomar distancia” de su sector en el partido de gobierno, más aún después de que el MPP eligió a un hombre de sus filas para presidir a la coalición de izquierda.
Para el analista político, Mujica “debería comenzar a tomar decisiones desde el gobierno prescindiendo del partido”. Y hacia esa estrategia parece encaminarse el presidente, lo que se hará más evidente a medida que se acerque el final de su mandato.
El también analista político Antonio Cardarello dijo el jueves a El Observador que cuando un presidente no puede acceder a la reelección inmediata pierde poder y se aleja de su partido.
En esa línea, Chasquetti recuerda que a los presidentes “les va mejor cuando toman distancia de su partido, de su sector”.
La semana pasada varios analistas y dirigentes del FA coincidieron en señalar el distanciamiento creciente que había entre Mujica y una parte –al menos– del MPP, como consecuencia de todo lo antedico. Desde el entorno del presidente se advirtió que el MPP estaba complicando a Mujica con sus decisiones y que eso llevó al mandatario a pensar en la creación de un nuevo espacio político dentro del FA, por fuera del MPP. En los planes de Mujica está promover a Raúl Sendic (presidente de ANCAP) como su sucesor. Rodearlo de dirigentes afines, que no le pongan piedras en el camino es la estrategia. Si podrá, está por verse.