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Nin evitó ir a la OEA y Venezuela aplaudió el discurso de Uruguay

El director de Asuntos Políticos representó a Uruguay en el organismo regional

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05 de junio de 2018 a las 05:00

La Organización de Estados Americanos (OEA), la institución más antigua e importante del continente, cumplió siete décadas de vida. En el marco de esa conmemoración, Washington recibió a los los países que integran la organización para celebrar la Asamblea General que tuvo como temas excluyentes la crisis venezolana y el conflicto nicaragüense.

Dada la magnitud del encuentro y los temas que se iba a tratar, la mayoría de los países enviaron a los principales representantes diplomáticos: sus cancilleres.

Allí estuvo el argentino Jorge Faurie, el brasileño Aloysio Nuñez, el paraguayo, Eladio Loizaga, el estadounidense Mike Pompeo, la canadiense Chrystia Freeland, el mexicano Luis Videgaray, el chileno Roberto Ampuero, el boliviano Fernando Huanacuni Mamani e incluso el venezolano Jorge Arreaza, entre otros.

En algunos casos el representante era el vicecanciller y en unos pocos casos la delegación era liderada por un funcionario de menor rango jerárquico.

Este último fue el caso de Uruguay que estuvo representado por el director de Asuntos Políticos, Raúl Pollak. En la reunión no estuvo ni el canciller Rodolfo Nin Novoa ni el subsecretario Ariel Bergamino.

Estos dos días de trabajo en Washington coinciden con una nueva ronda de negociación entre el Mercosur y la Unión Europea que tiene lugar en Montevideo. Sin embargo, no son Nin Novoa ni Bergamino los que negocian.

Más aún fuentes diplomáticas dijeron a El Observador que Nin Novoa le pidió a Pollak que fuera porque prefería no exponerse con este tema que resulta particularmente sensible para el gobierno.

Con el canciller venezolano respirándole en la nuca y leyendo la pantalla de su computadora, Pollak leyó la intervención uruguaya en el foro. Comenzó expresando solidaridad por la catástrofe natural que dejó decenas de muertos en Guatemala (ver página 19), luego presentó la candidatura de Ricardo Pérez Manrique como juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para finalmente llegar al tema Venezuela.

El director de Política repitió exactamente lo mismo que el gobierno manifestó en los últimos comunicados, muy lejos del tono de vehemencia y el contenido crítico que el resto de la vecindad.
Pollak hizo alusión a la "importancia de un diálogo inclusivo" que abarque a todos los sectores políticos y de la sociedad civil y que permite el "goce derechos, libertades fundamentales y la plena participación" de todos en la "vida política del país". Arreaza asentía con la cabeza mientras miraba la pantalla.

Aunque Uruguay se manifiesta con un lenguaje positivo, esto es como decir que, en realidad, el respeto a esos derechos no existe.


Pollak, además, dijo que Uruguay "apoyó" la inclusión del tema Venezuela en la asamblea con la convicción de que todos los temas de relevancia de la región deben ser tratados en ese ámbito, en el que se debe "debatir hasta encontrar soluciones que solo pueden llegar a través del diálogo".

El jerarca de cancillería culminó expresando la "profunda" preocupación del gobierno uruguayo por la ola de violencia que se desató en Nicaragua.

Cuando terminó lo aplaudieron unos pocos, entre ellos Arreaza.

El show de Arreaza

"You have a beautiful surname" (tenés un hermoso apellido), dijo Arreaza, a su par canadiense, Chrystia Freeland, quien recién había criticado al régimen de Nicolás Maduro en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

"Venezuela es un tierra libre", siguó el ministro de Relaciones Exteriores quien hipotetizó que la "obsesión" de Canadá con Venezuela se explica por una supuesta obsecuencia con Estados Unidos. "Pero no les dio resultado", dijo Arreaza y le recordó a la canadiense la suba de aranceles de su vecino del sur.

Así anduvo Arreaza esta mañana en Washington. Con las armas prontas para defenderse ante cada alusión que su país recibió de parte de sus vecinos en la región. Además de Canadá, otros estados fueron cartón ligador: Estados Unidos, Brasil, Argentina y Perú, Chile entre otros. Para todos hubo una devolución en la que el ministro venezolano se metía en los asuntos de esos estados, en respuesta a lo que Venezuela entiende que es una injerencia en sus propios asuntos.

La ministra canadiense respondió que su país no es perfecto pero que esa situación no le quitaba a su país -ni a ningún otro- legitimidad para criticar el declive democrático venezolano: la ruptura del estado de derecho y el orden institucional, todo obra del chavismo.

El canciller argentino, Jorge Faurie fue uno de los primeros en hablar: pidió aplicar la Carta Democrática Interamericana para restaurar el orden democrático en el país caribeño. "Debemos defender la democracia y el respeto de los derechos humanos en Venezuela", dijo el canciller. Su iniciativa fue apoyada por Brasil, Canadá, Chile, Estados Unidos, México y Perú.

Arreaza dijo que Argentina no puede hablar de derechos humanos y democracia. Mencionó los casos de la muerte de Santiago Maldonado y de la prisión de la líder social Milagro Sala como ejemplo de ello.
Según Arreaza, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, "está dedicado a atacar a Venezuela". El venezolano extendió sus reclamos al resto de los países miembros de la OEA y reclamó varias veces: "¿cuántos de ustedes han llamado al presidente Maduro a ofrecerle ayuda?"

Arreaza pidió la palabra cada vez que otro canciller mencionó a Venezuela en su exposición, y respondió a cada una de las valoraciones sobre su país. "Si ustedes quieren que no haya réplica no mencionen a Venezuela. Ya la dictadura de la OEA es suficiente como para negarnos el derecho a voz", dijo.

Cuando fue el turno de Brasil criticó el impeachment que sacó a Dilma Rousseff del poder, preguntó cuántos votos tiene Michel Temer y acusó a ese país y a Argentina de boicotear la elección del 20 de mayo en Venezuela.

Cuando le tocó a Perú ironizó con el hecho de que la última Cumbre de las Américas que abordó el tema de la corrupción a nivel regional haya sido en Perú, país en el que el expresidente Pablo Pedro Kuczynski renunció tras la difusión de un video en que sus aliados políticos negociaban la compra de votos.

Cuando el blanco fue Chile, Arreaza dijo que "la constitución vigente en Chile es la dictadura", que hay una represión que viene de la época de la dictadura y que el presidente Sebastián Piñera apoyó la dictadura de Pinochet. "La democracia chilena no es ejemplo para la venezolana", dijo.

Y desde luego que hubo unas palabras para el secretario general de la OEA, Luis Almagro, a quien llamó todo el tiempo como el "sicario general". De la organización dio que es un "circo" y que está contando los días para poder abandonarla.

Pero Arreaza recibió respuestas duras de parte de cada uno de los cancilleres a los que había atacado. "Este canciller representa a la perfección al régimen dictatorial de Venezuela (...) no es capaz de escuchar un argumento", le dijo Ampuero. "Usted es una pared con la que no se puede hablar", agregó.

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