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Notre Dame: 850 tercos años con muchos altibajos

Desde el siglo XII en adelante, la gloria y la destrucción acompañaron a uno de los monumentos más reconocidos de todo el mundo

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15 de abril de 2019 a las 18:08

Es uno de los monumentos más icónicos de la capital de Francia y la catedral gótica más famosa del mundo. Con 130 metros de largo y 48 de ancho, Notre Dame ha sido la dueña de isla de la Cité, sobre el río Sena, durante más de ochos siglos.

El devastador incendio que la afectó este lunes se suma a numerosos problemas, marchas y contramarchas que no impidieron, sin embargo, que el templo se convirtiera en uno de los más reconocidos y visitados del mundo.

Fueron necesarios más de 200 años para completar la construcción del edificio principal, que se inició en la Edad Media, en 1163 durante el reinado de Luis VII, y que se terminó en 1345. Pero esto es solo el inicio de una historia compleja que combina tragedia y gloria, que quedó en el abandono luego de la Revolución Francesa y que volvió a deslumbrar gracias a Napoleón Bonaparte, quien ordenó su reconstrucción y eligió el templo católico para ser coronado como emperador de Francia.

La catedral se construyó en un lugar sagrado: los arqueólogos dicen que allí hubo un templo galo romano dedicado a Júpiter, así como dos iglesias medievales previas a la catedral.

Durante la segunda guerra mundial y ante la posibilidad de que sus famosos vitrales –que habían sido reparados recientemente– sufrieran daños, se decidió retirarlos para ser luego reinstalados cuando finalizó el conflicto. La atención estaba entonces y sigue ahora puesta en una pieza particular, el vitral conocido como “la rosa” que se calcula es el mayor del mundo y que fue realizado en el siglo XIII.

El mundo vio este lunes como buena parte de la estructura del techo de Notre Dame y en particular su icónica aguja gótica se derrumbaron como consecuencia de un incendio de enormes proporciones cuyo origen aún se desconocía sobre la hora 18 de Uruguay. Por allí pasaron reyes y cortesanos, nobles y comunes, ricos y pobres. Juana de Arco, una de las heroínas más populares de la historia francesa –la campesina que se convirtió en líder militar convencida de que era guiada por Dios– fue declarada allí mártir en 1456 y en 1909 beatificada por el papa Pío X.

Conocida como La Dama, la catedral se usaba todavía para celebrar misa y funcionaba como sede oficial del Arzobispado de París. Cada año recibía 12 millones de turistas.

Como el ave fénix

Si bien el edificio sufrió varias veces daños de magnitud, siempre volvió a recuperar su magnificencia y los diseños tanto de la fachada como interiores respetan los originales, a pesar incluso de que cada autoridad vigente intentaba adaptarla a sus intereses o ideología.

En el siglo XVI, los hugonotes (los protestantes franceses calvinistas) y el rey vandalizaron y cambiaron buena parte del interior y del exterior, del que se sacaron estatuas y piezas que se consideraban idólatras. Tampoco se salvo Notre Dame de la “modernidad”, en el nombre de la cual se destruyeron tumbas y vitrales.

Durante la Revolución Francesa la catedral se usó como depósito de comida y fue entonces cuando descabezaron a varias de sus estatuas. Entonces se la bautizó como “el templo de la razón”.

Entre 1845 y 1870 comenzaron los primeros intentos por devolver el edificio a su belleza original. Fue en el siglo XIX cuando Notre Dame se hizo aún más famosa, tras la publicación de El Jorobado de Notre Dame, de Víctor Hugo.

En 1991 comenzó otro largo período de restauración, un programa que se extiende desde entonces y cuyo foco ha sido la limpieza de la fachada y sus esculturas.

Así es Notre Dame
  • Tiene 130 metros de largo y 47 de ancho. El vitral conocido como la Rosa tiene un diámetro de 10 metros, y los pilares de la catedral, un diámetro de cinco metros.
  • Las torres cuadradas, idénticas, tienen 69 metros (387 escalones) y en la torre sur está la campana Emmanuel.

  • La catedral está ubicada en una gran plaza diseñada por Hausmann en el siglo XIX, desde donde se pueden ver en detalle la fachada y sus tres elaborados portales que fueron concebidos en el siglo XIII, aunque buena parte de sus detalles fueron destruidos y debieron ser replicados.
  • El portal de la izquierda está dedicado a la Virgen María, el central al Juicio Final y hacia la derecha, el portal de Santa Ana, donde se ubica la estatua más antigua de Notre Dame: la Virgen María con el niño Jesús en sus brazo, del siglo XII.
  • Por encima de los portales está la galería de los reyes, una serie de 28 estatuas de los reyes de Israel, que son réplicas, porque las originales fueron decapitadas durante la Revolución Francesa.
  • Desde afuera ya se puede ver “la Rosa”, el vitral de 10 metros de diámetro que se ha convertido en uno de los íconos de la catedral.
  • El último nivel de la fachada, antes de las torres, se llama Gran Galería, y conecta las torres con sus bases, decorada con demonios y pájaros.

  • Las torres se hicieron particularmente famosas luego de la publicación de El Jorobado de Notre Dame (el jorobado habitaba en la torre sur). Miden 68 metros y desde sus cimas se puede ver una vista única de París y el Sena, luego de escalar unos 400 escalones. En la torre sur está la campana de 13 toneladas.
  • La aguja gótica, que se desmoronó en el incendio, también fue destruida durante la revolución y restaurada en el siglo XIX.

  • Las fachadas laterales y trasera de la catedral son igualmente hermosas y llenas de detalles, a pesar de que los turistas no suelen detenerse tanto en ellas.
  • En su interior se pueden ver tres vitrales en forma de rosa; la del norte data del siglo XIII y se la considera como la más impresionante. En ella se pueden ver imágenes del Viejo Testamento, mientras que en la rosa sur se ven imágenes de Cristo rodeado de santos y ángeles.
  • En su interior se albergan tesoros de todo tipo, incluyendo los órganos que fueron restaurados en la década de 1990 y se encuentran entre los más grandes de Francia, así como cruces y otros objetos religiosos hechos de oro y otros materiales.
La aguja y su historia
La aguja, uno de los símbolos de la catedral de Notre Dame, estaba siendo restaurada en estos días. Según relató en Hacker News una de las personas que participó de los trabajos, es la primera vez que se restauraba desde 1933. Cuando realizaron el estudio que derivó en los trabajos encontraron escritos en ella los nombres de las últimas personas que la habían acondicionado, así como una bala francesa de la Segunda Guerra Mundial (que se cree fue disparada contra un francotirador nazi). La estructura data del siglo XIX, cuando fue instalada. 
Buena parte del techo de la catedral estaba construido en madera, la mitad aproximadamente del siglo XIII y el resto instalada durante las obras que se realizaron en el siglo XIX. 
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