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Ocasio-Cortez madura, se modera y aprende a navegar en un "ambiente hostil"

“Lo importante es saber cómo moverse para llegar al otro lado”, dice la insurgente congresista demócrata sobre su experiencia parlamentaria

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28 de septiembre de 2019 a las 05:00

Menos de dos semanas después de su toma de posesión el año pasado, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, la joven estrella progresista que acababa de vencer a uno de los máximos líderes demócratas en la Cámara de Representantes, les dejó ver a sus colegas demócratas que pronto también iría tras su asiento.

En un video promocional de Justice Democrats (grupo liberal insurgente cuyo objetivo es desbancar a los legisladores demócratas veteranos que se aferran a su cargo y ayudó a la congresista a llegar al poder), Ocasio-Cortez, una instigadora del Bronx, urgió a sus partidarios a enlistar a candidatos para enfrentar a sus nuevos colegas en la siguiente contienda.

 A su lado aparecían los tres fundadores del grupo, dos de los cuales recién habían asumido cargos importantes en su oficina. Incluso se rumoraba que podría intentar quitarle su escaño al representante de Nueva York Hakeem Jeffries, otra estrella en ascenso que, en opinión de muchos demócratas, podría ser presidente de la cámara en el futuro.

En cambio ahora, pasados casi nueve meses en los que se ha hecho más consciente de las desventajas de su reputación revolucionaria y su fama en las redes sociales, Ocasio-Cortez ha moderado su estilo temerario en contra de las instituciones y ha optado por otro distinto: un minucioso cálculo político más apegado a las reglas tácitas de Washington que solía desdeñar.

“Creo que tengo más contexto para saber qué necesito para hacer mi trabajo y sobrevivir a diario en una cultura inherentemente hostil a personas como yo”, dijo Ocasio-Cortez en una entrevista.

En su oficina de Washington ya no están ni el jefe de personal ni el director de comunicación originales, dos de los fundadores de Justice Democrats determinados a enarbolar su marca de política divisoria desde las oficinas de Capitol Hill. Ocasio-Cortez ya no es una embajadora imperturbable de ese grupo combativo; ahora maneja con cautela su relación con él.

Nunca atacó en realidad a Jeffries, que ahora es presidente del caucus demócrata en la Cámara de Representantes, el mismo cargo que ocupaba el año pasado Joseph Crowley cuando Ocasio-Cortez buscaba desbancarlo. 

Por el contrario, el martes anunció que la primera contendiente a la que apoyaría para las primarias frente a un demócrata en el cargo sería Marie Newman, quien intenta por segunda ocasión vencer al representante de Illinois Daniel Lipinski, demócrata de tendencia conservadora que muchos colegas consideran un tanto aislado, debido a que se opone al derecho al aborto y votó en contra de la ley de Atención Médica Asequible.

Ocasio-Cortez no es la única demócrata que se ha desligado de Lipinski para apoyar a Newman, ni tampoco la primera.
Según comentó, un factor que le ayudó a decidir a quién apoyar fue descubrir cómo equilibrar sus dos papeles, como disidente y, a la vez, miembro del Congreso.

“No se trata tan solo de ser activista”, explicó Ocasio-Cortez. “Te obliga a madurar. No quiere decir que ya no apoyes a los activistas, sino que también debes evaluar la capacidad de crecimiento y cómo navegar un espacio como este”.

Política divisoria

Cuando recién llegó a Capitol Hill, Ocasio-Cortez y su equipo dejaron muy claro que planeaban aprovechar su posición en el Congreso como plataforma para su marca de política divisoria, desde fuera de la élite. 

El primer día de la semana de orientación, Ocasio-Cortez se unió a un grupo de manifestantes instalados fuera de la oficina de la presidenta, Nancy Pelosi, que causaban agitación por el Nuevo Acuerdo Verde.

“Podría haber hecho enfadar a muchos, podrían haberme puesto en el comité de paseadores de perros”, bromeó esa misma semana durante una llamada de teleconferencia de Justice Democrats para promover la campaña de reclutamiento de candidatos de esa organización. “Todavía podrían hacerlo”.

Ocasio-Cortez quizá lo haya dicho como una broma ocurrente, pero ese comentario apunta a una realidad de Capitol Hill que tanto ella como su equipo tardaron en comprender: cuánto dependen de las relaciones personales y el respeto de la jerarquía el poder y la capacidad de concretar acciones en la Cámara.

Esta nueva congresista goza de gran apoyo público fuera del Congreso, en especial en las plataformas de redes sociales, un espacio ideal para el activismo. No obstante, su enfoque y el de su equipo pronto ahuyentó a muchos de sus colegas y, por lo mismo, le ha resultado muy difícil concretar proyectos.

En conversaciones privadas, muchos de su compañeros demócratas se quejan habitualmente de que, en su empeño por reforzar su marca política y convertirse en una celebridad en las redes sociales, no duda en poner en entredicho la postura de sus colegas congresistas y pintarlos como defensores del statu quo.

“En muchos sentidos, siento como si caminara dentro de ese organismo como símbolo de alguien que no debería estar ahí y una amenaza a la forma en que se organiza el poder”, dijo Ocasio-Cortez en una entrevista

Afirmó haber atravesado una etapa de “pérdida de la inocencia y la ingenuidad”, gracias a la cual se percató de que era imposible separar el trabajo legislativo para servir en el Congreso de la política que rodea a las campañas de reelección.

 Sistema racista

Ocasio-Cortez realiza muchas menos apariciones en representación de Justice Democrats y ha comenzado a apoyar a sus colegas legisladores nuevos en el cargo, como el representante Joe Neguse de Colorado, parte de la dirigencia demócrata con la que se unirá esta semana en un evento para recaudar fondos para el Partido Demócrata del condado de Boulder.

En abril, apoyó a algunos de los colegas que lograron el triunfo en distritos en disputa ganados por el presidente Donald Trump en 2016, y alentó a sus seguidores de Twitter a hacer donativos a sus campañas. 

Sin embargo, sus asesores siguieron promoviendo abiertamente a Justice Democrats. 

En julio, Saikat Chakrabarti, entonces su jefe de personal, hizo estallar un conflicto cuando acusó a los demócratas centristas de permitir la existencia de “un sistema racista” después de que bloquearon un proyecto que pretendía eliminar el financiamiento para el control de migración como parte de un paquete de ayuda fronteriza de emergencia. 

En una publicación en Twitter, que ya se borró, los comparó con “nuevos demócratas sureños” en referencia a los segregacionistas. Se trató de una notable violación al protocolo para un asesor no electo. Dos semanas después, Chakrabarti anunció que abandonaría la oficina.
El nuevo jefe de personal de Ocasio-Cortez, Ariel Eckblad, exasesor de la senadora Kamala Harris de California, conoce bien el funcionamiento de Capitol Hill y el consenso general es que se trata de un remplazo juicioso. 

Ocasio-Cortez aún no sabe con certeza cuánto apoyo dará a Justice Democrats, sí dijo estar todavía “muy convencida” de la teoría insurgente de cambio que la impulsó al Congreso.

“Por naturaleza, el cambio involucra fricción”, comentó. “Lo importante es saber cómo moverse para llegar al otro lado”. 
 

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