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Paciencia, turista. Si elegiste veranear en un balneario explosivo de Maldonado los primeros días del año, vas a necesitar, ante todo, no perder la calma. 

Porque el primer síntoma del caos aparece rápido, con el segundo peaje saliendo de Montevideo.

El que pasó sin inconveniente por el carril de cobro automático en el peaje de Pando, se encontrará, 40 kilómetros después, con que no podrá pasar si no tiene efectivo ni tag de telepeaje. Es así: efectivo o dé la vuelta. Y después, la fila de autos, las bocinas, los gritos. La falta de un cajero automático de dónde sacar y la única salida posible es la voluntad del funcionario de quebrar la regla y dejar pasar al auto en problemas –y desactivar así la trancadera– o la posibilidad de que todos los autos tengan un gesto –cada uno de los autos en la fila de donde salen gritos, insultos y bocinazos– de dar marcha atrás y dejar salir, también marcha atrás, al auto trancado, que deberá pegar la vuelta hasta poder conseguir efectivo y pasar.  

No pasa solo cuando hay un despistado que no tiene dinero en efectivo ni tag. También pasa cuando la chapa del auto está en mal estado, el lector de cobro no entiende los datos y no levanta la barrera. Ahí, solo se necesita aprender a esperar –a veces son solo minutos, pero el enredo ya puede ser enorme– a que un funcionario se dé cuenta de lo que está pasando y llegue al auto.

Dentro de Punta del Este, el caos se multiplica a la N. 

Desde la playa de Los Ingleses hasta el puerto de Punta del Este, manejar un auto no es ni siquiera un desafío: es un riesgo.  
 
Paso de hombre, bocinazos a cada momento, conductores que se atraviesan, motos que andan en zigzag. Todo trancado. La rambla, saturada. Filas de autos esperando bajo el calor del mediodía. 
 
¿Querés escaparte? ¿Respirar un poco afuera del agua? No va a ser fácil: de Punta del Este a José Ignacio, si antes te llevaba 40 minutos, ahora te puede llevar hasta dos horas. 
 
Y así con cualquier tramo: desde la parada 18 de la mansa a Los Dedos, la entrada de la avenida Gorlero, antes llevaba en auto, máximo, 10 minutos. El lunes, a las seis de la tarde, llevó más de diez minutos. La trancadera empieza donde corta con la rambla la avenida Roosevelt, a la altura del hotel Enjoy. 
 
Volver de la Plaza de los Artesanos, otra vez a la parada 18 de la Mansa, lo mismo. Gorlero, trancada. Las dos ramblas, intransitables. Lo que te llevaba diez minutos, ahora, seguro, te va a llevar más del doble. 
 
A la vuelta de la playa, después de las siete de la tarde, el tránsito se recrudece. Aunque quieras llegar a sacarte la arena, a refrescarte, o a prepararte para cenar, vas a tener que, otra vez, aprender a esperar. Porque si tuviste suerte de estacionar, vas a tener que esperar por un espacio para salir, y después, conseguir otro espacio para volver a dejar el auto. 
 
Sí, las vacaciones pueden convertirse en un estrés.
 
Para muestra, el director de Tránsito de Maldonado, Juan Pígola, dice que en 50 años viviendo en la zona y casi 9 trabajando como director de la intendencia, nunca vio nada igual. “La magnitud del movimiento, tenés que verla para contarla”, dice a El Observador. Cuenta que el crecimiento es exponencial, que los radares ayudan pero que, en general, hay un enlentecimiento del tránsito. Lo ilustra con esta frase:  “Es una caravana permanente que tenemos”.
 
Pígola, que todavía no tiene datos concretos, se adelanta a intentar explicar por qué: Maldonado tiene 14 mil nuevos residentes y homologó 3.420 licencias de conducir en los últimos dos años. En invierno, dice, ya se notaba un movimiento mayor del habitual. Y los turistas están llegando, ya no en uno, sino en dos o tres autos. 

Las fiestas de Punta del Este

Una vez que la pandemia de covid-19 quedó atrás, Punta del Este volvió a ser la joya sudamericana que explota en los primeros días de enero, también en la noche. Dj’s comerciales –y no tanto– hacen moverse a miles, incluso en La Barra y El Chorro. Más gente, más fiestas –que a veces terminan con afters hasta la media tarde– y, por tanto, más personas que toman y manejan. Jóvenes uruguayos que participaron de varias de estas fiestas contaron a El Observador casos en los que, habiendo tomado alcohol o consumido otras drogas, algunos decidieron irse en el auto en el que habían llegado. Aunque estuvieran allí los inspectores de tránsito.  Zafaron de espirometrías que, de haberlas hecho, hubieran dado positivo. La presencia de controles no los intimó.

Los eventos, admite Pígola, fue lo que a los inspectores “los complicó mucho”. La fiesta de David Guetta, en la parada 6 de la Brava el 2 de enero, reunió 15 mil personas dentro del espectáculo y otros tantos afuera. Porque los que no pagaron entrada, a medida que pasaban por ahí, paraban el tránsito para ponerse a escuchar desde afuera. Ese día hubo 20 trabajadores de la Intendencia y de la Policía Caminera, tratando de ordenar el tránsito.  

Las fiestas de todos los días en la carpa ubicada en El Placer implica una cobertura de entre cuatro y ocho inspectores.  

"Si tuviera la información –de omisiones de funcionarios– sería una forma de corregir ineptitudes. Ante la mínima, abriría una investigación administrativa de urgencia. Me cuesta creer que eso pueda pasar, los he visto trabajar", dice Pígola a El Observador.

Maldonado tiene 120 personas que integran el cuerpo inspectivo de todo el departamento, aunque no todos están en funciones en este momento si se tienen en cuenta las licencias y los días libres que les corresponden.

Para este jueves, por ejemplo, los inspectores tenían previstos siete operativos dedicados exclusivamente a eventos.

Desde el 24 de diciembre hasta este miércoles, la intendencia hizo 490 espirometrías a conductores, 47 dieron positivo. 

En los peajes: evitá contratiempos

El gerente de Corporación Vial, Jorge Olazábal, recomienda a todos los conductores que, antes de salir, tienen que, sí o sí, tener efectivo. "Puede pasar que el personal del peaje levante la barrera de forma manual, en los casos especiales, pero no es lo normal", dice a El Observador.  

Según explicó, el 75% de los vehículos utilizan el telepeaje durante esta temporada. El porcentaje aumenta al 80% si se habla en tiempos de baja temporada. En 2021 hubo casi 40 millones de pases por los peajes de su concesión, "algo muy alto que no se había logrado antes".

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Verano 2023 Punta del Este Maldonado Tránsito controles de tránsito

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