13 de marzo de 2013 18:12 hs

La presidencia de José Mujica es un “acto de equilibrio en la cuerda floja” que “zigzaguea” entre las presiones políticas de la izquierda más radical y la mayoría de los votantes del Frente Amplio (FA). La idea pertenece al politólogo, Luis Eduardo González, que ayer expuso en la primera reunión de “Coyuntura Económica” organizada por la Consultora CPA Ferrere en el World Trade Center.

González sostuvo que ese “zigzag” ha debilitado a la fuerza política y la capacidad que tenga el presidente para administrar las diferencias que se traducen a la interna del gobierno, resultaran claves de cara a una eventual candidatura de Tabaré Vázquez en las elecciones de 2014.

Con tres años al frente del Poder Ejecutivo, Mujica tiene niveles similares de simpatía a los que tenía Vázquez en igual periodo, pero las diferencias saltan a la vista en la aprobación de su gestión que es nueve puntos inferior, de acuerdo a los últimos datos publicados por la encuestadora Cifra.

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Una factor que juega con fuerza son las tensiones internas, pero para González la principal es la influencia de una minoría electoral que “no quiere la social democracia” y no se conforma con “solo administrar el capitalismo”. Para el politólogo esa minoría ha sido la principal oposición durante los dos gobiernos del FA, con la diferencia que Mujica “ha sido mucho más tolerante”.

La otra pata la conforman una mayoría de votantes que eligieron a Mujica como un heredero de Vázquez y que esperan que siga su camino.Para González el primer gran tropiezo fue la discusión generada previo a la ley intepretativa de la caducidad. Luego le siguieron los problemas en materia de seguridad y educación que todavía persisten, donde la gente percibe que hay “problemas serios pero no pasa nada” y que se vinculan a la incapacidad de “superar” los vetos radicales. A ello se le suma la crisis por la que atraviesa el gabinete a partir de la disputa por la conducción de la economía.

Desde su punto de vista esta situación ha debilitado la posición político electoral de la coalición de izquierdas, a lo que se suma que en el momento de la elección nacional sus votantes “ya no estarán satisfechos” con la situación económica, lo que “también contribuirá a la perdida de votos”.

En el corto plazo Mujica se deberá seguir moviendo entre las presiones de los militantes y las dificultades de gestión, pero al mismo tiempo deberá controlar el “zigzag” hacia la izquierda más radical, porque de lo contrario “se arriesga a una pelea explícita” con Vázquez. “Si Tabaré renuncia porque dice que la biología no lo ayuda o porque no tiene ganas entonces le van a echar la culpa y van a decir que él es el responsable de la derrota. Pero si renuncia porque buena parte del Frente es un club tan intransigente, quienes van a tener la culpa son los intransigentes”, afirmó González.

Para el politólogo, de acuerdo al panorama actual si Vázquez es candidato en las próximas elecciones nacionales de 2014, es posible que sea electo presidente, pero en segunda vuelta y tal vez sin mayoría parlamentaria. “El Frente Amplio ya no depende solo de si mismo. En 2004 o 2009 alcanzaba con que no metiera la pata para ganar. Ahora no alcanza con eso, hay que hacer algo bien”, manifestó.

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