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12 de marzo 2022 - 5:00hs

Actualmente la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU) cuenta con más de  400 socias activas, pero impacta directamente en más de 5.000 mujeres cada año a través de sus distintas instancias de capacitación.  Durante 2021 la gremial empresarial sumó 90 nuevas socias y más de 500 participantes en sus distintos programas.Su presidenta, Anabela Aldaz, analizó los principales desafíos de las mujeres empresarias y aseguró que es fundamental para su desarrollo potenciar el acceso al crédito. A continuación un fragmento de su entrevista con Café & Negocios.

¿Cómo analiza la actualidad de las mujeres empresarias en Uruguay? 
La población masculina de emprendedores y empresarios sigue siendo mayor a la de las mujeres.  A pesar de esto, desde OMEU, encontramos a la mujer en un proceso de evolución personal y profesional que la lleva a abrirse camino en varias áreas, –entre otras el emprendedurismo–, con propuestas de calidad que hacen la diferencia.
Las principales barreras y desafíos que enfrentan las mujeres en su desarrollo como empresarias o emprendedoras son: el cuidado de los hijos, las limitaciones autoimpuestas, el trabajo no remunerado, las dificultades de acceso al financiamiento, la falta de redes para apoyarse o generar negocios, la penalización de la maternidad, entre otros.
Uno de los principales objetivos para OMEU se centra en el desarrollo de proyectos que acompañen a las mujeres uruguayas para que logren superar dichas barreras, favoreciendo el desarrollo profesional a través de la promoción de competencias que las estimulen a crear empresas, facilitar negocios e intercambiar experiencias a través de la creación de redes que contribuyan a un cambio económico y social.

Diego Battiste Durante 2021 la gremial empresarial sumó 90 nuevas socias
¿Cómo se comportan las barreras que afectan a las mujeres empresarias?
En nuestro país existe un sistema jurídico y regulatorio con perspectiva de género que promueve el empoderamiento económico de las mujeres. Incluso contamos con convenios internacionales con ONU, OIT, con leyes que incluyen la perspectiva de género y aseguran igualdad. Hay cláusulas de género en casi todos los convenios de trabajo. En ese sentido, la normativa asegura la equidad y la no discriminación, pero en la práctica, existen brechas salariales, de cuidados, de financiamiento y de informalidad, en las cuales las mujeres se encuentran en una desventaja sobre los hombres. 

Ante esta realidad, OMEU diseñó e implementó ya en 2021 la primera edición de nuestro programa +Ejecutivas que tiene como objetivo impulsar el liderazgo de mujeres ejecutivas y directivas ofreciéndoles herramientas que les permitan potenciar su talento y habilidades de liderazgo.

Este programa surge con el espíritu de impulsar el desarrollo profesional y personal de las mujeres líderes, lo que sin dudas impactará en el compromiso de las organizaciones por ser más sustentables, humanas y equitativas.  

En tal sentido, venimos trabajando hace algunos años con ONU Mujeres promoviendo los principios de empoderamiento de las mujeres (WEPS por sus siglas en inglés). Estos lineamientos refieren a un conjunto de buenas prácticas empresariales que promueven la igualdad entre mujeres y hombres en todas las áreas de gestión. En este sentido, proponen la creación de oportunidades de desarrollo para las mujeres dentro de las empresas públicas y privadas, su participación en el liderazgo y la toma de decisiones, igual remuneración por igual trabajo y generación de ofertas de formación, capacitación y desarrollo profesional continuos. En Uruguay ya son cientos las empresas que se han sumado incluso incorporando mejores prácticas de forma efectiva y concreta, con resultados medibles en el corto y mediano plazo.

Asimismo, desde el año pasado, somos parte del comité evaluador del Modelo de Calidad en Equidad de Género y, desde allí, trabajaremos en acercar dicha herramienta que entendemos fundamental para que todas las organizaciones del país se certifiquen y avancen hacia una sociedad más justa y equitativa.

 

Algunos estudios señalan que la pandemia atrasó hasta un siglo el rol de la mujer en el trabajo por tener que ceñirse a cuidados del hogar y la familia, ¿esto se reflejó en el contexto del empresariado? 
La pandemia nos sorprendió y nos afectó a todos. Para las mujeres trajo desafíos adicionales. Los cuidados, el trabajo no remunerado y la multiplicidad de roles nos llevaron a redoblar esfuerzos. Muchas de las habilidades propias de las mujeres, tales como el rol articulador, la organización y la escucha activa y empática fueron fundamentales para el armado de equipos de trabajo en nuevas modalidades, para mantener a los colaboradores cohesionados en momentos de incertidumbre.
Las empresas lideradas por mujeres son las que mejor han sobrellevado los impactos de la pandemia y la mirada complementaria de la mujer en las empresas es siempre de saldo positivo. 

¿Cuáles son los principales desafíos que tiene OMEU por delante?
Las mujeres quieren liderar sus emprendimientos, quieren ser protagonistas y empoderarse económicamente para promover la igualdad de género.  Las mujeres tienen mayor capacitación y así se ve en los cuadros universitarios, pero nos falta la oportunidad de demostrarlo.

Como sociedad somos rehenes de viejos paradigmas y sobre todo de estereotipos de género. Construcciones mentales que nos colocan en una posición desventajosa y de inferioridad.  Desde OMEU tomamos la oportunidad de trabajar en este tema, incorporando la perspectiva de género en nuestros programas como herramienta para fortalecer el rol de la mujer en sus empresas, ya sea como emprendedoras, dueñas de empresas o ejecutivas. El mayor desafío es seguir desarrollando proyectos que potencien las oportunidades y el talento de las mujeres en el ámbito laboral. Que todas nos sintamos identificadas con el propósito, sea para buscar acompañamiento o para apoyar a otra mujer.


Junto a SocialLab desarrollaron el programa Mujeres inversoras, ¿qué recepción tuvieron por parte de las ejecutivas? 
Hoy nos convoca atender a la problemática del acceso al financiamiento de emprendimientos liderados por mujeres y a la incursión de mujeres en el mundo de las inversiones.  Solo el 8% del capital de riesgo se canaliza en emprendimientos liderados por mujeres y es mínimo el porcentaje de mujeres inversoras. Para atender esta problemática hemos diseñado junto con SocialLab el programa Mujeres inversoras. 

Mediante este instrumento se busca capacitar a mujeres que quieren invertir a que lo hagan con propósito en emprendimientos liderados por mujeres, haciendo posible el flujo de capitales para derribar la barrera de acceso al financiamiento y posibilitar de este modo el crecimiento de empresas con potencial que fracasarán si no pueden escalar sus negocios.

El crédito es una parte importante en el proceso de emprender un negocio. Desafortunadamente para las mujeres el acceso al crédito es una barrera más que limita su desarrollo económico.  El acceso de las mujeres al crédito es un mecanismo que genera oportunidades para emprender un negocio y, como consecuencia, pueden aumentar su ingreso y  mejorar su calidad de vida.

Estando conscientes de los factores que limitan el acceso al crédito para las mujeres, es necesario considerar a la mujer como sujeto de crédito y diseñar productos financieros que se adapten a sus necesidades.  Las mujeres son más de la mitad de la población y son un poderoso motor para el desarrollo económico. Es un potencial desperdiciado si no reciben el apoyo necesario para crear empresas. 

Desde otro ángulo, si miramos a la mujer como inversora es común que las mujeres se identifiquen con una mayor aversión al riesgo, pero esto puede ser un arma de doble filo. 
Por un lado, supone una ventaja, disminuyendo el número de errores y de decisiones impulsivas, pero a la vez sirve como freno que impide incursionar en instrumentos de inversión. El acceso a recursos está muy ligado a la capacidad de poder decidir. Durante décadas se ha educado a las mujeres para gestionar un presupuesto doméstico, no para invertir.

Uno de los objetivos planteados al iniciar este camino, es conocer quiénes son las mujeres con poder de decisión para  invertir, transparentarlas, conectarlas, disponibilizar los mecanismos para que puedan interactuar, compartir conocimiento, y aumentarles el deal flow (conjunto de proyectos que llegan al inversionista).  Todo con un propósito claro: el de lograr fortalecer a las mujeres que quieren y pueden invertir, inspirar a otras a convertirse en inversores ángeles, ingresar o desarrollar  fondos y de esta manera contar con mujeres del otro lado de la mesa cuando los emprendimientos liderados por mujeres salgan a buscar capital y así se pueda mejorar el ratio de levantamiento de capital entre ellas. 

Hoy la misión de OMEU es muy clara y la marca institucional asociada al propósito es bien conocida y está consolidada. Todas nuestras acciones están enfocadas a fortalecer o generar la autonomía económica de la mujer. Si  hoy tuviéramos que redefinir una frase institucional, sería: “En OMEU creemos en la Mujer”. 

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