Este lunes el juez penal de 3º turno, Ruben Saravia, dictó sentencia en la causa que tramitara su antecesor, Sergio Torres, que indagaba la muerte del ex militante de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC), Ramón Peré. El militante murió en julio de 1973 y fue el primer muerto de la dictadura.
El magistrado resolvió el procesamiento con prisión del coronel (r) Tranquilino Machado, por el delito de “homicidio muy especialmente agravado”, por su responsabilidad en la muerte del estudiante de Veterinaria.
Se presume que, como el resto de los ex militares y ex policías procesados por causas de derechos humanos, Machado sea recluido en la cárcel especial de Domingo Arena.
Al comparecer ante la Justicia, la última vez el 26 de diciembre de 2010, Machado ratificó que la muerte de Peré se produjo durante un intercambio de disparos entre los efectivos de seguridad y los estudiantes.
Machado fue internado en el nosocomio castrense tras sufrir una "afección cardiaca" cuando fue notificado del pedido de procesamiento que en su contra formuló el fiscal penal de 1º turno, Juan Gómez.
Durante la indagatoria, la Justicia dispuso la exhumación de los restos de Peré, fallecido tras recibir un disparo efectuado por un oficial de policía.
La resolución fue adoptada de "oficio" por el juez Torres. Los restos fueron exhumados y entregados en forma inmediata al Instituto Técnico Forense (ITF) para los análisis por parte de los peritos forenses.
Peré, estudiante de la Facultad de Veterinaria y militante de la FEUU, se encontraba ocupando el local del centro de estudios y durante una recorrida con un compañero, nueve días después de iniciada la huelga general en protesta por el Golpe de Estado, fueron seguidos por dos agentes de policía vestidos de civil. Los jóvenes corrieron, y los agentes abrieron fuego. Una de las balas alcanzó a Peré y le produjo la muerte.
Un compañero de Peré negó la existencia de enfrentamiento entre ellos y los policías, y aseguró que se trató "casi de un ajusticiamiento", por cuanto los dos efectivos los persiguieron y les dispararon por la espalda.
En su momento el presidente del Frente Amplio (FA) Jorge Brovetto, entonces rector de la Universidad de la República, reafirmó la tesis del compañero de Peré. Brovetto declaró ante la Justicia que los jóvenes estaban desarmados.