Reformar la constitución para dar cabida a un nuevo período al presidente de turno es algo bastante común en América Latina. Y reformarla para otorgar al presidente la posibilidad de reelección indefinida es algo que también desean muchos gobernantes que se consideran imprescindibles. El máximo exponente de esta corriente es Hugo Chávez, quien logró reformar por dos veces la constitución venezolana para dar cabida a la reelección indefinida. Y por si alguien tuviera dudas de sus intenciones, afirmó que pensaba gobernar unos 20 años más. Eso dependerá de la evolución de su enfermedad, de la capacidad de la oposición para encolumbrarse detrás de un candidato único, y de la decisión del pueblo venezolano de restablecer en el poder al caudillo bolivariano.
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Empezamos a acostumbrarnos en la región a gobernantes que pretenden perpetuarse en el poder. Ahora es el turno de Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina.