Espectáculos y Cultura > Di mi nombre

Rosalía: un terremoto de la música global que nació de una tesis de grado

La cantante catalana se ha convertido en un fenómeno global que parece no parar de crecer.

Tiempo de lectura: -'

19 de mayo de 2019 a las 05:00

A simple vista el masivo músico colombiano de reggaetón J Balvin y el compositor y cantante de música electrónica “de culto” británico James Blake parecen propuestas casi opuestas artísticamente. Sin embargo la obra más reciente de ambos músicos tiene en común el rol protagónico de una artista española de 25 años.

La misma artista que canta y baila reggaetón con J Balvin en la canción Con altura en un video que rompe records de reproducciones en YouTube,  aparece en el clip de la etérea canción Barefoot in the Park de James Blake, que al igual que el tema de Balvin, también co-compuso. En estos últimos meses también fue noticia por anunciar colaboraciones con Pharrell Williams y con Billie Eilish, aparecer en la gala de los premios Goya cantando Me quedo contigo de Los Chunguitos con el coro de l'Orfeó Català y ser parte del disco lanzado por HBO con canciones inspiradas en la serie Games of Thrones. A fines de marzo deslumbró a los asistentes del Festival Lollapalooza en Buenos Aires y Santiago de Chile y fue figura central del festival estadounidense Coachella realizado a mediados de abril en el desierto californiano. En breve además, la vamos a ver actuando en la nueva película de Pedro Almodóvar Dolor y gloria, junto a Penélope Cruz.

Estamos hablando, claro, de Rosalía quien se ha vuelto una figura omnipresente en varios mundos de la música global.

Aunque las cosas vienen de más atrás esta sobreexposición mundial comenzó en mayo del año pasado con los videos de dos canciones suyas que adelantaban su segundo álbum. ¿Que tenían esas dos canciones, influenciadas fuertemente por la música flamenca para convertirse en hits pop y despertar el interés global por esta artista catalana? En principio –y más allá de la excelente puesta en escena y el magnetismo de Rosalía– que eran muy distintas al resto de la música pop de moda, siendo a la vez parte de ese mundo.

Aunque para mucha gente la cantante parecía haber salido de la nada, había mucha obra anterior que puede dar más pistas sobre este éxito.

Flamenco en Barcelona

Rosalía Vila Tobella nació en 1993 en la Comarca de Bajo Llobregat, una zona industrial de la provincia de Barcelona. Su familia no tenía ninguna relación con Andalucía ni con el flamenco, pero ella descubrió esa música a través de los parlantes de los autos que sonaban en el parque a los que iba con sus amigos del liceo. Hay una gran población andaluza en esa zona de polígonos industriales y en las tardes sonaba Camarón de la Isla a todo volumen mezclado con otras músicas. Rosalía se enamoró del flamenco y comenzó a estudiarlo e interpretarlo desde los 13 años, tocando en restaurantes, casamientos y cumpleaños.

A los 18 entró a la Escuela Superior de Música de Cataluña. Estudió con el profesor gaditano José Miguel Vizcaya, conocido como Chiqui de La Línea. La escuela solo acepta un alumno de cante jondo al año y Rosalía fue la elegida, pese a no tener ningún antecedente andaluz.

En 2015 el músico, guitarrista y productor Raúl Fernández, más conocido como Refree vio a Rosalía cantando en un homenaje a la rumbera Maruja Garrido y quedó impactado con su voz y su presencia escénica. Los dos comenzaron a reunirse al principio solo para escuchar música juntos. Refree ya había trabajado con artistas como Kiko Veneno y Silvia Pérez Cruz, además de con el guitarrista de Sonic Youth Lee Ranaldo. Con Rosalía desarrollaron un proyecto que llevó dos años de trabajo y quedó plasmado en el primer disco de la cantante llamado Los Ángeles, editado en 2017.

El álbum es un trabajo conceptual donde se rescatan cantes flamencos tradicionales con el tema en común de la muerte. Cierra con una particular versión de I See a Darkness de Bonnie Prince Billy.

Los Ángeles es un disco despojadisimo, solo voz y guitarra con muy mínimos efectos sonoros en alguna canción. No es flamenco tradicional aunque pueda sonar así a primera oída. Ni Rosalía es una cantaora clásica ni Refree es un guitarrista del género aunque use varios de sus recursos. La prensa española lo tildó de ‘flamenco indie’ y  ‘hipster’, porque este disco con cantes antiguos, que habla de un tema tan poco cool como la muerte se transformó en un hit dentro del ambiente musical alternativo y llevó a ambos músicos a actuar no en el circuito flamenco sino en festivales como el Sónar. También levantó las primeras acusaciones de “apropiación cultural” por parte de la ortodoxia, que no dejó de subrayar que Rosalía era una catalana sin raíces flamencas que cantaba con acento andaluz. Esas acusaciones crecerían con su segundo trabajo, que a la vez sería saludado y defendido por varios referentes del género.

Global

“Hubo un tiempo, no hace mucho, en que el segundo álbum de una cantante catalana veinteañera revolucionando el sonido del flamenco se habría limitado automáticamente al ambiente de la World Music. En cambio, El Mal Querer de Rosalía está recibiendo lo que podríamos llamar el tratamiento completo de estrella pop”. Así comienza el diario británico The Guardian su laudatoria reseña sobre el nuevo disco de Rosalía.

Rosalía no es obviamente la primer artista en darle una nueva lectura al flamenco, ni la más revolucionaria, ni la más creativa. Pero su propuesta, como dice The Guardian trascendió largamente el género.

En noviembre del año pasado Rosalía editó El mal querer, sus segundo álbum que había sido anunciado con los excelente videos de Malamente y Pienso en tu mirá.

Seguramente quienes conocieron a la cantante por el disco por Los Ángeles se sorprendieron muchísimo cuando vieron esos videos con gran producción que mezclaban imaginería gitana, con toques pop. Había sin embargo algunos antecedentes. Su lado más pop se había mostrado en 2016 con una colaboración con el rapero C Tangana. La canción Antes de morirme había sido un inesperado éxito que trascendió el under. A su vez la estética de los videos de las canciones  De plata y Aunque es de noche dirigidos por el colectivo internacional Canada, ya anuncia la increíble mezcla de vanguardia y tradición que vendría después.

Si Los Ángeles había sido un trabajo de investigación en el flamenco, El mal querer es literalmente una tesis: es su proyecto final de carrera para obtener su título superior de flamenco. Y es explícitamente más conceptual. El álbum está inspirado en un libro anónimo del siglo XIV titulado El Román de Flamenca, que da cuenta de una relación amorosa abusiva, con un hombre que aprisiona a su mujer cegado por los celos. Las canciones están divididas en capítulos, cada una con un subtitulo (Malamente por ejemplo es el capítulo 1 titulado Augurio) y se va desarrollando una historia que termina de manera distinta a la del libro, con la mujer liberada de su acosador. Para hacer el álbum Rosalía trabajó de forma independiente sin el apoyo de ningún sello discográfico, rodeándose de un equipo encabezado por el productor Pablo Díaz-Reixa más conocido como El Guincho.

En todo el álbum el flamenco sigue estando muy presente, pero rodeado de una producción pop tan trabajada como minimalista. Muchas reseñas han hecho foco en su mezcla con el trap, pero uno puede reconocer muchos elementos de varios géneros  contemporáneos mezcladas con el flamenco de una manera única. Por ejemplo si bien se usa mucho los sonidos de la máquina de ritmos Roland TR-808, (central en el trap, aunque creada en los años 80) las palmas flamencas son el principal soporte percusivo del disco. Por otra parte los numeroso ad-libs de voces tan usados en el pop contemporáneo son también un recurso habitual y centenario del flamenco. Con todo lo que tiene de moderno y novedoso y aunque use una cantidad de recursos técnicos sofisticados El mal querer es un disco que está centrado en la voz humana. La de Rosalía, en primer lugar, pero también la de numerosos coros orgánicos (incluyendo coros de niños) y “artificiales”, con voces procesadas a través de software.

El álbum es sin duda un disco pop, pero uno que suena diferente a todos los demás. Y es esta originalidad la que lo ha hecho tan popular en un tiempo en el que, se dice, todo tiende a la homogeneización. Y es interesante resaltar que el éxito se da con un álbum conceptual, donde cada canción es una parte de la obra completa.

Es imposible pronosticar que va a pasar de aquí en más con Rosalía, que hasta ahora parece tener clarísimo su camino artístico, pero corre el riesgo de que la sobreexposición termine perjudicando su obra.

Con El mal querer ha mostrado que la originalidad y la sorpresa (que nunca es inventar algo de la nada) siguen siendo un valor fundamental en el arte, venga de donde venga.

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...