23 de noviembre 2023 - 9:11hs

Setiembre de 2018: Montevideo está revolucionada. Durante algunos días, uno de sus espacios más icónicos, la Plaza Independencia, ha sido transformada. Telas verdes cubren las palmeras de la plaza y también el monumento de Artigas. Los canteros de pasto han sido removidos y terraplenes de tierra lucen entre las baldosas. Por la plaza se mueven cientos de personas uniformadas, que en un momento, se desnudan completamente y se inclinan en dirección al prócer. En la calle hay tanquetas, pero también cámaras, luces, micrófonos. Es el rodaje de una serie, nada menos que para Netflix. 

La serie en cuestión se llamaba Conquest, una historia de ciencia ficción distópica ambientada en un futuro cercano poblado por humanos artificiales (a lo Blade Runner), y durante semanas fue filmada entre Montevideo, San Pablo y otros países del planeta, desde Kenia hasta Rumania, con el actor Keanu Reeves como uno de sus productores y un elenco multinacional. La asociación de Reeves con el proyecto tenía que ver con su director, Carl Rinsch. 

Los dos habían colaborado previamente en la película 47 Ronin, donde entablaron una amistad que llevó a que en 2014, cuando Rinsch se casó en Montevideo con su (ahora ex) esposa uruguaya, la modelo Gabriela Rosés, Reeves visitara el país y se lo pudiera encontrar caminando por Carrasco. Tanto Rinsch como Rosés eran, a su vez, productores de esta serie, un proyecto del director que acarreaba desde hacía años, y que comenzó financiando por su cuenta.

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La denuncia de Netflix

Si desde aquel rodaje se ha preguntado qué pasó con esa serie, sepa que Netflix se está preguntando lo mismo, porque denunció que Rinsch se gastó millones de dólares destinados a la producción en comprar criptomonedas, objetos de lujo y acciones que perdieron su valor, según publicó el New York Times.

Rinsch vendió el proyecto a Netflix luego de una puja entre varias plataformas, como Amazon, HBO, YouTube y Apple, a pesar de que el único precedente del director era 47 Ronin, una película que fracasó tanto en taquilla como a nivel de crítica.

Según el medio estadounidense, "Netflix quemó más de US$ 55 millones en la serie de Rinsch, y le dio control creativo y de presupuesto casi total, pero nunca recibió un episodio terminado".

De acuerdo a las denuncias recogidas en el artículo, hechas por parte del equipo técnico y el elenco de la serie, Rinsch se jactaba de poder predecir donde caerían los rayos, y de haber detectado un mecanismo secreto de transmisión del covid-19.

Además, se afirma que "gastó millones en acciones y en comprar criptomonedas", se compró un Ferrari y cinco Rolls Royce, ropa y muebles de diseño.

La situación llevó a un litigio judicial, que actualmente está en desarrollo en Estados Unidos, y en el que el director reclama a la plataforma US$ 14 millones por incumplimiento de contrato. Netflix asegura que se resignó a ver el proyecto terminado, mientras que Rinsch asegura que estas denuncias son erróneas, y que "no perdió la cabeza", según dijo en un posteo de Instagram que luego borró, junto a su cuenta.

Carlos Pazos El rodaje de Conquest en Montevideo

Mientras que el rodaje en Montevideo no tuvo percances, el informe del New York Times establece que en San Pablo se denunció al director por maltrato al equipo de la producción, y que en otra instancia del rodaje, en Budapest, acusó a su esposa uruguaya de intentar asesinarlo, y tuvo un estallido público de rabia.

Entre cambios de guion y dudas sobre el futuro de la serie, Rinsch pidió a Netflix financiamiento adicional, más allá de los US$ 44 millones que ya se habían gastado. Se le concedieron otros US$ 11 millones, llevando la cifra total a US$ 55 millones. De esos US$ 11 millones, Rinsch usó US$ 10,5 millones para comprar acciones —entre ellas de una empresa que aseguraba tener la cura para el coronavirus— que le hicieron perder casi seis millones en pocas semanas, según datos bancarios a los que accedió el medio estadounidense. 

El resto lo invirtió en la criptomoneda Dogecoin, aunque esa apuesta le funcionó, y terminó quedando con US$ 27 millones en el bolsillo, que usó para comprar los autos y demás excentricidades.

Todo esto llevó a que en 2021, la plataforma decidiera descartar el proyecto. La serie podrá ser vendida a otra plataforma, y quizás, algún día, llegar finalmente a una pantalla.

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