A los 30 habrá que bajar un poco la exposición a activos de renta variable, pero para quienes quieren monitorear el día a día de la Bolsa, es posible hacer inversiones agresivas en acciones. También se pueden empezar a sumar bonos y ON como una manera de quitarle volatilidad a la cartera, ya que ofrecen un interés fijo y bajo riesgo. Invertir en bienes raíces también es una opción. Conviene monitorear el mercado global para ver dónde se encuentran las mejores oportunidades.
A los 40 ya es momento de empezar a ser más conservador. Si bien el retiro aún está lejos, en términos financieros recuperarse de una pérdida será mucho más complicado. El inversor conservador podría sentirse cómodo con un 60% acciones y asignación de bonos del 40%. Quienes tienen poca aversión al riesgo la cartera pueda tener hasta un 80% de acciones (conviene incluir fondos de acciones que combinen acciones internacionales sólidas).
A los 50 ya llegó el momento de bajar la exposición a la volatilidad de los mercados bursátiles. La renta fija debe sumar participación y eso incluye incursionar en el mercado de real estate, que permite conservar el capital y obtener una renta mensual.
Después de los 60 llega el momento de pensar en disfrutar del dinero ahorrado durante los años anteriores. Habrá que minimizar la exposición al riesgo de la cartera. Activos de renta fija e inmuebles son la opción ideal.