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Sobre el atentado a Maduro

Para expresarse sobre el atentado al presidente de Venezuela se debe hacerlo con cautela

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08 de agosto de 2018 a las 05:00

Por suerte, para la mayoría de los uruguayos no caben dudas que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se ha situado en la categoría de dictador. Las violaciones a los derechos humanos que sistemáticamente practica su gobierno, su retórica demagoga y su nulo apego a las instituciones republicanas deberían convertirlo en el principal enemigo de quienes se consideran demócratas y republicanos en Uruguay y en el resto de mundo libre.

Resulta inconcebible que existan orientales que sigan defendiendo el gobierno del sucesor de Hugo Chávez. Hace un año muchos quedamos estupefactos cuando el dirigente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, lo visitó y se arrogó en nombre del pueblo uruguayo, el insólito y apoyo del pueblo uruguayo al tirano.

"Estamos en un momento complejo en el continente porque se despliega la contraofensiva del imperialismo, las clases dominantes y la derecha en todo el continente. En Uruguay, en nuestra patria de Artigas, el movimiento obrero y el pueblo es solidario, cálido y amigo de la Revolución Bolivariana. No hay ninguna vacilación en ese sentido", anunció Abdala ante un sonriente Maduro

La relación con Venezuela tuvo un nuevo capítulo esta semana cuando Maduro sufrió un presunto atentado en su contra durante la conmemoración del 81 aniversario de la creación de la Guardia Nacional Bolivariana.

La cancillería del Uruguay emitió un sobrio y correcto comunicado en el que "reiteró su más absoluto rechazo a todo acto ilegal de violencia con fines políticos, independientemente de sus autores o destinatarios", sin mencionar la palabra atentado y mucho menos inferir algún responsable como si lo hizo Maduro con el presidente de Colombia.

Pero la cuestión no termina ahí. Mientras circulan versiones contradictorias sobre el presunto atentado y se viralizan videos sobre la estampida de los soldados venezolanos cuando se escucharon los disparos, en Uruguay vuelven aparecer voces políticas que lejos de condenar el régimen nefasto, reiteran su simpatía con el gobierno anti democrático de Nicolas Maduro.

Raudos y veloces, tanto la 711 del ex vicepresidente Raúl Sendic como el Partido Comunista, rechazaron el contenido del comunicado del ministerio liderado por Rodolfo Nin Novoa. El diputado comunista Gerardo Nuñez cuestionó los "titubeos y los silencios" de la posición de la cancillería, al tiempo que la 711 considera que el presunto ataque era "una agresión a toda América Latina y su democracia".

Obviamente que cada uno es libre de expresarse como le parezca pero deducir de un supuesto ataque con drones al señor Maduro por parte de no se sabe quien (incluso no se sabe si no fue algo fabricado por el propio régimen) de que ello constituye una "agresion a America Latina" hay un salto de razonamiento muy alto. Es un momento en el que es preciso atenerse a los hechos y evitar las teorías conspirativas. De lo contrario, se va a enrarecer nuestro debate politico interno y más aún en tiempos electorales donde predomina la pasión sobre la razón.

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