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Tres fue multitud: el legado de The Police

La banda más popular del mundo en la primera mitad de 1980 dejó un sonido y una influencia únicos; la presentación en Montevideo de Andy Summers, su legendario guitarrista acompañado por dos grandes músicos brasileños, sirve de excusa para repasar su legado 

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31 de agosto de 2019 a las 05:01

Como generalmente sucede, la explicación del éxito y la vigencia de propuestas artísticas es siempre complicada. Había pocas posibilidades de que un trío de músicos provenientes del jazz y del rock progresivo decidido a entreverarse con el punk de fines de los 70, se convirtiera en uno de los mayores fenómenos culturales de las últimas décadas del siglo XX. Eso fue lo que pasó con The Police. 

Aun hoy hay mucha gente que no perdona el origen “espurio” de la banda. Sting, Stewart Copeland y Andy Summers no se conocieron en el colegio y decidieron hacer una banda a partir de cero, como manda la tradición de la autenticidad roquera. Todos eran músicos experimentados muy alejados de la revolución musical del punk.

El baterista estadounidense Stewart Copeland, integrante de la banda de rock progresivo Curved Air, fue quien tuvo la idea de formar un grupo que se sumara a la movida punk londinense de 1977. En Inglaterra había conocido al bajista de jazz y miembro del grupo de jazz fusión Last Exit, Gordon Matthew Sumner, ya apodado Sting (aguijón). Sting era profesor de literatura, además de músico, y estaba a punto de retomar su tarea docente cuando Copeland lo llamó y le contó la idea. El baterista había conocido al guitarrista francés Henri Padovani, que tenía la actitud, el look y el sonido ideal para el proyecto. También fue Copeland, hijo de un agente de la CIA, quien eligió el nombre de la banda. Su hermano Miles, quien luego se convertiría en el manager del grupo, pagó las horas de estudio para grabar su primer simple en 1977. Ese mismo año, y tras funcionar muy brevemente como cuarteto con dos guitarras, Padovani fue suplantado por Andy Summers, por sugerencia de Sting. 

Summers (1942), británico como Sting, era 10 años mayor que los ya “veteranos” (para iniciar una banda punk), Copeland y Sting y tenía una enorme carrera como sesionista. Se había formado musicalmente en el jazz y era un artista muy activo desde su temprana juventud. Fue parte de la movida roquera londinense de los primeros años 60, y se sumó a la psicodelia y al hippismo en Londres y Los Ángeles. Había formado su propia banda y también integrado grupos claves de la época, como Soft Machine y The Animals. 

Contrariamente a lo que sucede habitualmente –los grupos de músicos profesionales que intentan sumarse a una movida musical, confiados en su superioridad musical, raramente tienen éxito–, el proyecto de estos tres funcionó.

Un nuevo sonido

Sin duda no eran unos músicos más. Sting demostró ser un gran melodista y un letrista muy especial, que aprovechó su experiencia de profesor de literatura para construir canciones con un lenguaje bastante infrecuente en el rock, también era un muy buen bajista con gran sentido rítmico. Andy Summers volcó todos sus conocimientos en dosis minimalistas, traduciendo a lenguaje pop una cantidad de influencias que iban desde el bebop a lo vanguardista. Y Copeland desarrolló un estilo de tocar la batería que se vio como único y personal, pero que tenía sus grandes deudas con bateristas de los primeros 70, como Bill Brufford. Los tres componían además, aunque Sting fue quien más se destacó en ese terreno.

Uno de los pocas puntos comunes de The Police con el punk británico fue su gusto por el reggae. Las líneas de bajo que definen el sonido Police, son una herencia directa del género jamaiquino. El grupo patentó una manera de entender el reggae muy personal, que luego fue largamente imitada. 

La escuela jazzística de los tres músicos era también evidente, en la interacción entre los instrumentos, en las armonías y en el uso de los silencios. Lo mismo que el reciclaje de la música más experimental de los primeros 70. Seguramente The Police no hubiera sido lo que fue si no hubiera existido antes King Crimson.

The Police hizo una lectura muy personal del minimalismo punk en su primer álbum, Outlandos D’Amour de 1978. Ese primer disco incluía Roxanne, que no fue un éxito inmediato. Comenzó a serlo cuando el sello A&M reeditó la canción como simple en 1979. Ese mismo año, el trío lanzó su segundo álbum Regatta De Blanc. Ese disco, que este 2019 cumple 40 años, terminó de alejarlos de cualquier asociación con el punk e hizo que comenzara a hablarse de un sonido Police. Fue el primer disco de la banda en llegar al número uno de ventas en Inglaterra, les valió un Grammy a mejor canción instrumental (con el tema que da nombre al álbum) y sumó otro de sus más perennes hits, la canción Message in a Bottle.

En 1980, The Police se convirtió en la banda más popular del planeta gracias a Zenyatta Mondatta; un disco grabado de apuro por presiones de la compañía discográfica, que encierra la esencia de los aportes del grupo.

La formación instrumental del trío tiene una escuela bastante larga en el rock, simbolizada por el Experience de Jimi Hendrix, pero The Police parecía ir en la dirección opuesta. Un trío apoyado en el sonido del bajo y la batería donde la guitarra no jugaba el clásico rol dominante.

Summers era –y es– un gran virtuoso de su instrumento. Pero su virtuosísimo estaba dado por el uso de armonías poco comunes en el rock, por un uso muy creativo del delay y los efectos de modulación, por silencios y pocas notas. 

Más allá de las grandes melodías y letras, de la preponderancia del bajo y del particular beat de la batería, el foco estaba puesto en la interacción –con gran sentido rítmico– de poquísimos elementos. 

Influencia

The Police haría solo dos discos más, donde Sting iría ganado cada vez más protagonismo. Ghost in The Machine de 1981, sin dejar de ser The Police, tiene un sonido más estándar que sus predecesores. “Como una banda pop acompañando a un solista”, como dijera años más tarde Summers, un tanto resentido. Los tironeos entre Sting y Copeland con Summers aliándose con este último, fueron haciendo la existencia del grupo cada vez más difícil. 

Sin embargo, el trío aun podría hacer Synchronicity en 1983, uno de sus mejores discos. El álbum tiene una excelente combinación entre los toques más pop de Ghost in the Machine, la experimentación sonora y temas despojados que no hubieran desentonado en Zenyatta Mondatta. En lo letrístico es también una excelente combinación entre la creciente complejidad literaria de las letras de Sting y las imágenes más directas de los comienzos. Y está, por supuesto, Every Breath You Take, uno de sus mayores hits y una interesante muestra de cómo los significados de una letra pueden ser interpretados de muy diversas maneras.

Luego de terminada la gira de promoción del álbum en 1984, la banda dejó de existir de hecho, pero no se separó oficialmente. 

Aunque el pasar de los años diluyó un poco su impacto, la influencia inmediata de The Police fue muy grande en la música pop. 

En América del Sur fue especialmente fuerte. Algunos de los grupos más icónicos del continente, como Paralamas do Sucesso en Brasil o Soda Stereo en Argentina, comenzaron directamente bajo su influjo. En Uruguay también tuvieron una enorme influencia. 

El sonido, la integración grupal y hasta el reparto de roles del trío fueron el modelo directo para varios grupos del rock posdictadura, como Los Tontos. Para músicos tan influyentes en Uruguay como Jaime Roos y Fernando Cabrera, por ejemplo, The Police parece haber sido la ultima referencia pop “internacional” tomada en cuenta. El personalísimo sonido de Cabrera en la guitarra eléctrica tiene sus deudas con Summers. Jaime Roos tuvo como uno de sus faros el disco Synchronicity cuando grabó su álbum Mediocampo en 1984. Unos años más tarde, los hermanos Martín, Nicolás y Andrés Ibarburu comenzaron a darse a conocer en el ambiente musical montevideano por sus excelentes versiones de canciones de The Police. La música del trío seguía siendo a fines de los 80 y principio de los 90 una gran carta de presentación.

En 1998, se editó la compilación Outlandos de Américas, un tributo de varios artistas latinoamericanos a la música de The Police. Fue la primer interacción de Andy Summers con artistas sudamericanos, ya que participó junto a Gustavo Cerati en una versión en español de Bring on the Night. Luego de esa experiencia, Summers trabajó con artistas brasileños en varios momentos. En 2014 comenzó a colaborar con el cantante y bajista Rodrigo Santos, integrante de la mítica banda Barão Vermelho (el grupo creado por Cazuza). El año pasado los dos reclutaron a João Barone, baterista de Paralamas, para el proyecto que veremos el lunes en La Trastienda.

Call The Police es una “banda tributo” muy particular, ya que uno de sus integrantes fue parte fundamental del grupo original y los otros dos– además de ser músicos muy influenciados en sus comienzos por The Police– son parte de dos de las bandas más emblemáticas de Brasil. 

Se podrá discutir la pertinencia de que una reunión de músicos tan importantes y creativos se haga para recrear canciones creadas hace cuatro décadas; pero es indudable que esas canciones van a estar en buenas manos. 

El sonido The Police en cuatro canciones

So Lonely 
(Outlandos D’Amour, 1978)

En su primer álbum, el trío hizo gala de su particular visión del reggae. Esta canción es un robo a conciencia de la secuencia armónica de No Woman no Cry, de Bob Marley, pero el resultado final es totalmente distinto al del modelo original.

Regatta de Blanc 
(Regatta de Blanc, 1979)

El segundo disco de The Police es uno de los preferidos de varios seguidores de la banda (y el favorito de Andy Summers, además). En él el grupo mostró otros recursos, dando muestras de su origen jazzero y de su gusto por el rock más experimental. La canción instrumental que da nombre al disco es una buena muestra de esto.

When the World Is Running Down, You Make the Best of What’s Still Around 
(Zenyatta Mondata, 1980)

El ejemplo más acabado del sonido Police. Otra canción sobre la soledad basada en un riff de bajo, donde el momento instrumental culminante esta dado por un solo de guitarra en una única y continuada nota.

Tea in the Sahara 
(Synchronicity, 1983)

Un tema donde Sting hace gala de sus influencias literarias (la canción está directamente basada en la novela El cielo protector de Paul Bowles) y donde el trío muestra a la perfección cómo muchas veces menos es más. El maravilloso clima de la canción está basado en silencios y mínimos efectos. 

The Police en el Cono Sur

La influencia de The Police fue enorme en el rock sudamericano de los años 80. Estas cinco canciones son una mínima muestra de ese legado.

Os Paralamas do Sucesso: Oculos (1984)

El trío brasileño mezcló tropicalismo con new wave a inicios de la década del 80, teniendo a The Police como uno de sus modelos Esta canción de su segundo disco, O Passo Do Lui, es una buena muestra de esto.

Soda Stereo: Sobredosis de TV (1984)

Otro trío sudamericano que comenzó influenciado por The Police. Todo el primer disco de Soda Stereo tiene el sonido del trío inglés como principal referente. En esta canción, uno de sus primeros hits, es especialmente notorio. 

Jaime Roos: Nunca fuiste al cine (1984)

Jaime Roos conoció la música de The Police en tiempo real a fines de los 70, cuando vivía en Europa. Mediocampo es el disco en el que más se deja ver la influencia new wave y esta canción tiene mucho del sonido del trío británico, especialmente de su álbum Synchronicity.

Fernando Cabrera: El loco (1986)

Fernando Cabrera ya había mostrado su amor por la música de Police y la influencia de Andy Summers en su manera de tocar la guitarra en sus dos primeros discos solistas. En su tercer álbum Buzos azules hizo una nueva versión de esta canción, muy influenciada por su sonido.

Los Tontos: Ansias de conocerte (1986)

De todos los grupos roqueros uruguayos surgidos tras la recuperación de la democracia en 1985, Los Tontos fueron los que se inspiraron más directamente en el sonido de The Police. Todo su primer disco muestra esa influencia musical.
 

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