El pollo será el alimento del futuro de los uruguayos; hasta podría equipararse al consumo de la carne vacuna, la clara preferida a nivel local, aseguró a Café & Negocios el jefe de investigación de la Dirección de Contralor del Mercado Interno del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Gabriel Costas.
Además, aumentó más de un millón de kilogramos la venta de pollo en las carnicerías de Montevideo. En 2009 fueron 17.347.219 de kilos y 18.706.070 en 2010.
En Uruguay se producen por año unas 70 mil toneladas de pollo: el 90% se comercializa en el mercado interno y el 10% se exporta a Venezuela y África.
Según un estudio realizado por la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el año pasado se vendieron a esos destinos 7.100 toneladas, es decir, 26% más que en 2009. Para fines de 2011 se espera incrementar la cantidad a un ritmo similar.
La investigación de Opypa también arrojó que la empresa que lidera las exportaciones en el país es Tres Arroyos, avícola argentina que compró los activos de la ex nacional Granja Moro, e ingresó en Uruguay en 2007. Del estudio se desprendió que las otras firmas casi no han diseñado estrategias para incursionar en el mercado internacional.
Poder contactar a empresarios del sector fue virtualmente imposible. Café & Negocios se comunicó con el director de Tres Arroyos, Juan Ranftl, el presidente de la Unión de Productores de Pollo y dueño de Avícola del Oeste, Ernesto Frontini, y con el secretario de la Asociación Avícola del Uruguay y propietario de Granja Melilla, Carlos Méndez. Los tres accedieron a ser entrevistados pero luego no estuvieron disponibles en el momento concertado.
Pero la negativa más tajante vino del lado oficial por parte del director de Opypa, Carlos Paolino. “No me pregunten nada porque no voy a contestar. Pueden usar material de nuestra web”, señaló, y cortó la llamada.
Interés político
El ex presidente de la Asociación Avícola del Uruguay, Jorge Ezquerra, había alertado sobre esa imposibilidad a Café & Negocios que, por cierto, no es casual. Contó que en el sector el clima es tenso luego del acuerdo que firmaron Uruguay y Brasil para la importación de pollos brasileños en julio pasado. El gobierno pateó el tablero y las avícolas nacionales se molestaron porque no se las consultó sobre el tema (ver columna en esta página).
Están vigentes las autorizaciones para el ingreso de 120 toneladas mensuales de carne aviar desde Brasil, pero por el momento no se oficializó ninguna por el alto costo del pollo brasileño.
El subdirector de la Dirección de Contralor del Mercado Interno del INAC, Daniel Cazet, dijo que la alianza se firmó por conveniencia, para estrechar las relaciones políticas entre Brasil y Uruguay. “Al país norteño solo le interesaba que Uruguay no tenga cerrado su mercado. Las 120 toneladas para ellos no significan nada porque son los mayores exportadores de pollo en el mundo”, señaló.
Quien no tuvo problema a la hora de hablar fue el gerente de Comercio Exterior de Calpryca, Fernando Fernández, quien “festeja” que no se generen importaciones. “Uruguay tiene un estatus sanitario único en la región en el que las aves son libres de Newcastle (enfermedad que se transmite a humanos) sin vacunación, porque la producción nacional no es tan masiva como la de los países vecinos. Ese es un patrimonio que no se puede negociar bajo ningún concepto. Si ingresan pollos el estatus está perdido”, alertó.
Cazet y Costas coincidieron en que no es necesaria la importación porque la producción uruguaya de carne aviar es más que suficiente para abastecer a todo el mercado. Es más, proyectaron que es posible aumentarla un 50% a corto plazo y que el consumo local crezca de 10 a 20 kilos más por habitante por año.
Falta apoyo
Para la secretaria de la Asociación de Façoneros de Pollos Unidos, Miriam Biganzoli, es positivo que no hayan ingresado aves al país. “El sector ya estaría fundido”, consideró.
Para Biganzoli, el acuerdo entre Uruguay y Brasil generó desunión en el mercado avícola, no hay común interés por exportar, mientras la Asociación Avícola se ha desintegrado “bastante” y cada empresa defiende sus intereses. “El gobierno, además, había prometido la creación de una mesa especial para tratar los temas vinculados al pollo y, si bien se estableció, prácticamente no opera. También estaba previsto que en abril comenzara a funcionar el sistema de trazabilidad digital para contabilizar las aves que se crían en el país por año, pero no hay novedades”, apuntó.
Por su parte, Fernández, de Calpryca, aseguró que la relación entre las empresas es positiva porque impulsa a innovar en el desarrollo de los productos, aunque también admitió que hay limitaciones. “Se nos hace difícil competir en cuanto a volúmenes con firmas de otros países dado que no contamos con ningún apoyo financiero estatal para el aumento de producción, como sí lo tienen los países vecinos”, comparó.
Para Costas se deben tomar cartas en el asunto porque el precio de la carne vacuna seguirá subiendo y la sustituirá el pollo. “Es un alimento que no tiene techo de crecimiento”, finalizó.