"Èl casi no me hablaba, no me miraba y yo dije ‘este director me va a cambiar en cualquier momento porque no le gusto’, recuerda la modelo uruguaya Gabriela Rosés Bentancor de su primer encuentro con el que mañana será su marido, Carl Rinsch. El estadounidense, director de 47 Ronin, la última película protagonizada por Keanu Reeves, mira embelezado a esa morocha que conoció hace tres años y medio en México filmando una publicidad, mientras un peluquero moldea el pelo de ella de un lado para el otro durante la prueba de peinado de la boda (motivo por el cual solicitaron que no se los fotografiara).
¿Cómo van los preparativos?
Gabriela Rosés Bentancor: Es medio caótico preparar las cosas del otro lado del mundo, pero ya casi. Tenemos una wedding planner que nos ayuda acá. Llevó mucha preparación, ahora están todos en la ciudad y es difícil coordinar, pero pienso que va a salir todo bien.
¿Están todos en el Sofitel?
GRB: No, están distribuidos por la ciudad.
Carl Rinsch: Por los últimos 11 meses ella estuvo yendo y viniendo organizando todo, tenemos amigos increíbles acá, que nos ayudaron a coordinar. Es una oportunidad fantástica hacer esta celebración en su ciudad. Es emocionante para mí como extranjero y tengo muchos amigos viniendo de todas partes del mundo. Estamos muy emocionados, a todos les gusta Montevideo
¿Qué les dicen de la ciudad?
CR: Todos quieren o construir una casa para jubilarse, una de vacaciones o vivir aquí.
GRB: La mayoría se sorprendió, creo que esperaban algo diferente. Algunos han dicho ‘me esperaba algo más tipo Perú’.
CR: Es la primera vez que muchos de nuestros invitados vienen a Montevideo. Algunos han visto Punta del Este, pero Montevideo es diferente, es más el Uruguay real. Es muy bueno ver la perspectiva de cada uno sobre la ciudad. Queremos mantenerlo (el casamiento) lo más perfil bajo posible. Es algo que nos gusta de Uruguay, no hay pretensión, la gente apoya mucho. Nos parece el mejor lugar para celebrar la boda, mejor que en Los Ángeles.
Tengo entendido que estuvo filmado una publicidad para Toyota en Montevideo.
CR: Las locaciones fueron muy buenas y la gente y el equipo fue fantástico. Filmamos en todas partes, en Ciudad Vieja…
GRB: En el Clínicas, en Plaza Cagancha, en esos apartamentos que quedan de estilo.
CR: Fueron cuatro días y a excepción de dos actores todo el resto del elenco era de Montevideo. Probablemente la publicidad estará al aire en Europa en tres semanas o un mes.
¿Va a filmar un largometraje que extienda The Gift? (corto de ciencia ficción que está ambientado en Rusia)
CR: Sí. Tengo un proyecto que probablemente filme en Rusia y que parte de él pueda tener lugar en Sudamérica. Una de las cosas que descubrí es que Montevideo te provee de locaciones interesantes que pueden estar en cualquier lugar del mundo: puede ser Europa, puede ser América Latina, algunas calles pueden ser Nueva York, otras Barcelona, Buenos Aires, o Ciudad de México
¿Cómo fue trabajar juntos en la campaña de La Ópera?
CR: Fue una oportunidad divertida de grabar. Me invitaron a filmar y yo dije que me encantaba la idea porque me pareció un gran momento para mí, una semana antes de la boda con mi futura esposa.
Vuelven a trabajar juntos luego de haberse conocido de esa manera. ¿Cómo fue el primer encuentro?
GBR: Yo trabajaba en México y para la publicidad parece que hacían castings y castings y no encontraban a la chica. Entonces un día él dijo ‘tiene que haber chicas más guapas en México, denme los nombres de las mejores agencias’ y seleccionó un par. Ahí quedé y éramos tres principales y muchos extras. Pero él dirigía a las otras dos chicas y casi no me hablaba, no me miraba y dije ‘este director me va a cambiar en cualquier momento porque no le gusto’. Hasta que al tercer día el peluquero me dijo que le parecía que al director le gustaba yo. Cuando terminó el rodaje él le mandó un mensaje a todas las chicas agradeciendo por el trabajo duro y yo le contesté, él me contestó y así fue como por meses los mails iban creciendo de tamaño. Un día empezamos a hablar por Skype y otro día me dijo que me iba a visitar a México. Desde entonces aquí estamos.
CR: Soy muy tímido, ella me hace poner tímido.
Gabriela, ¿entonces se mudó a Los Ángeles?
GBR: No, porque él ya empezaba a filmar 47 Ronin, entonces me mudé con él a Londres y a Budapest, donde rodaba, y después a Los Ángeles.
¿Carl había venido antes a Uruguay?
GBR: Él me dijo para venir a vivir a Londres y yo le dije que sí, pero que antes tenía que conocer a mi familia. Entonces vino a pasar una Navidad. Eso fue unos tres años atrás.
¿Por qué eligieron la Iglesia de las Carmelitas?
GRB: Yo siempre quise casarme ahí y cuando vino Carl lo llevé a verla. Es que es monísima.
Carl, ¿qué cosas te gustan y cuáles no de Uruguay?
CR: No tengo nada que no me gusta. La imagen de Uruguay que tenemos viene primero por el presidente y su pensamiento de avanzada en temas como el casamiento gay o la legalización de la marihuana. Este tipo de temas son importantes para Estados Unidos y él es un ejemplo de alguien que toma riesgos. Vemos a los uruguayos como personas que tienen un pensamiento de avanzada, que tienen una mente liberal pero a la vez son conservadores en la forma en la que llevan sus vidas, no es que Uruguay sea una comuna hippie. Es un ejemplo en pequeña escala de lo que es posible para nosotros.
¿Hasta cuándo se quedan? ¿Se van de luna de miel?
GRB: Nos quedamos hasta el 4. De luna de miel nos vamos recién en mayo a hacer Sudáfrica y subir hasta Kenia.
¿Que extrañas de vivir de Uruguay?
GRB: La gente sobre todo. Los Ángeles es una ciudad dura, todo el mundo va a allá porque quiere ser parte de Hollywood, pero es una ciudad donde nadie camina, necesitás coche para todo, yo la llamo un gran parking de cemento. Pero igual no nos quedamos siempre en un mismo lugar porque él siempre está filmando afuera y vengo muy seguido a Uruguay, cada tres o cuatro meses.
¿Cuanta gente va a ir a la fiesta?
GRB: Trescientas personas. Él esta impresionado porque para aquí es una fiesta pequeña, pero para él es una multitud. Ella
Gabriela Rosés Bentancort nació en Montevideo, pero se crió en Santana do Livramento. Regresó a la capital uruguaya a los 17 años con la intención de estudiar medicina, pero después surgió la posibilidad de irse a París a trabajar como modelo. Cuando regresó a Montevideo estudió diseño de moda en la UTU y en la Universidad de la Empresa y luego se fue a trabajar a México, donde conoció a Rinsch. En la actualidad se dedica al modelaje, a realizar fashion instalations y trabaja junto a su futuro marido en su compañía de efectos visuales.
Él
Carl Rinsch comenzó a hacer películas cuando era adolescente y cursó estudios de arte en la Universidad Brown de Rhode Island. En su carrera ha trabajado en publicidad y realizando cortos y se destaca por sus trabajos en 3D y ciencia ficción. En 2013 estrenó su primer largometraje 47 Ronin, protagonizada por Keanu Reeves y basada en una leyenda japonesa del siglo XVIII. Rinsch, que ha trabajado junto a Ridley Scott, fue uno de los nombres que sonaron para realizar la precuela de Alien, antes de que Scott decidiera filmar Prometeo. Consultado por su trabajo con Reeves, Rinsch sostuvo: “Es un gran actor, además de alguien a quien respeto como director y realizador. Uno de las grandes retribuciones para mí de esta película fue haber conocido a Keanu y haber compartido con él parte de mi vida”.