Nacional > De los golpes a las risas y abrazos

Víctima de la estación y victimario dicen que son amigos y las agresiones fueron "un juego"

La fiscal del caso consideró que "nadie se puede divertir a expensas del sufrimiento del otro" y por eso los condenó

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26 de junio de 2018 a las 07:30

Martín tiene la tez negra y los ojos saltones. Vestido de short de baño y camiseta de manga corta pese al frío, recibe a Richard en su casa. Son las 11.15 del lunes y la televisión prendida del comedor de la casa está por mostrar el segundo gol de Uruguay ante Rusia por la Copa del Mundo. Martín (36) y Richard (31) se funden en un abrazo, y enseguida se ríen y hacen bromas. "Martín ahora es famoso", dice Richard a El Observador. Ambos admitieron hablar pero no aceptaron fotos ni dar sus apellidos

Martín es el pistero de la estación de servicio que aparece filmado en dos videos, sujetado por cuatro compañeros de la estación de servicio en donde trabaja, ajustado con cinta e inmovilizado. Esos videos llevaron a la jueza penal Graciela Eustachio a condenar a los trabajadores por un delito de violencia privada especialmente agravado en concurso formal con un delito de comisión de actos de odio.

Según muestran las imágenes fue golpeado e insultado, una y otra vez: en uno de los archivos, un hombre calvo, de ojos celestes y barba espesa, mira a la cámara y saluda a su primo de España: "Así tratamos a los negros en Uruguay", le dice. Ese hombre es Richard, pero dice que todo era una broma. Lo mismo admite Martín.

Los dos dicen que son cosas que se hacen "todo el tiempo", que Martín suele visitar la casa de Richard y hablar y reír con su esposa, que Richard también acostumbra visitar a Martín –como lo hace ahora–, y que este se burla de la comida que lleva Richard al trabajo; porque son compinches, cuentan, porque son amigos desde hace siete años. Y eso mismo dijeron en la Justicia.

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Pero a la fiscal del caso, Mirta Morales, eso no la conmovió. "Ellos no declararon que no tuvieron intención, sino que todo era parte de un juego. Y como ya lo dije, si era parte de un juego, estamos en un serio problema como sociedad, porque decir que estas cosas pasan en los vestuarios, como dijeron, es tristísimo", explicó la fiscal a El Observador.

Martín tiene dificultades para expresarse por una limitación intelectual por la cual recibe una pensión de $ 10.000 del Banco de Previsión Social desde que es niño, un ingreso que administra su madre Teresa, de 76 años, con quien vive. No le cuesta reírse ni recordar anécdotas con su amigo, como una vez que golpeó en la cabeza a Richard mientras cargaba combustible en un auto, o el día en que lo derribó de una patada cuando su amigo inflaba una rueda. "'Con el negro Martín nadie se mete', me dijo esa vez, ¿te acordás?", le dice Richard sentado al otro lado de una mesa llena de comida, y Martín explota en una risa estruendosa.

Pero la fiscal consideró que "nadie se puede divertir a expensas del sufrimiento de otro, y mucho menos riéndose de alguien por formar parte de un colectivo, que en este caso es el 'afro', pero que podría haber sido cualquier otro". Por eso desestimó la declaración de la víctima cuando defendió a sus compañeros. "No me extrañó: estamos hablando de una persona con cierta discapacidad intelectual. Él puede haber considerado que no era agresivo, pero cualquiera que vea el video (se da cuenta que) es recontra agresivo", agregó la fiscal.

Le dieron 37 cachetadas

En la reconstrucción que hizo Morales en su pedido de condena no se omiten detalles que demuestran la dimensión de la violencia de las imágenes. En uno de los pasajes del documento, la fiscal cuenta: "Comienzan a darle cachetadas en la cabeza, lo amenazan e insultan en varias oportunidades (...) DU vuelve a tomarlo del cuello nuevamente, y CL procede a atarlo a la puerta del baño, antes inmovilizándolo tomándolo por el cuello, manifestando la víctima que lo soltaran y que no jugaran así con él que sufría de asma, a lo que U nuevamente lo toma del cuello e inmoviliza con su brazo. (...) en todo momento los partícipes se ríen de la situación, y las violencias físicas y morales se desarrollan sin cesar por parte de los involucrados y comienzan a referirse a él como: "este negro".

Morales especificó que en uno de los videos la víctima recibió 37 cachetadas. En otra parte, la fiscal fue aún más gráfica: relató que uno de los hombres "comienza a introducirle sus dedos en nariz y orejas y se escucha una voz que manifiesta 'sacale los mocos y que se los coma él', acto que P realiza. En la parte final del video se escucha nuevamente como le dicen 'no te podes mover negro, si te movés te lastimás", culminando con esto último la filmación'".

Richard y Martín admiten a coro que los videos "son muy agresivos", y refuerzan la frase asintiendo con su cabeza. "Sí, yo lo admito ", dice Richard, pero agrega: "Fue un juego basado en una amistad y una confianza, no en que él sea afrodescendiente ni en que tenga discapacidad". Teresa, la madre de Martín, escucha el diálogo mientras desayuna e interviene para señalar la amistad entre ambos: "¿No ves? Así son ellos. Todo era una broma". Lo dice más de una vez.

Más tarde, Richard recuerda una escena que incomoda a su amigo, que lo hace sonrojar y le produce tics nerviosos en la cara. ¿"Vos te acordás la vez que estabas sentado en el minimercado y me dijiste que a más de esto no podías llegar? Yo te dije: 'Martín, eso no es así, vos tenés a gente que te quiere, te apoya y vos podés llegar a lo que quieras. Porque a vos te rodea gente que te quiere, ¿o no te dije eso?".

La defensa de Richard y los otros agresores pretendían acordar una suspensión condicional del proceso, a cambio de que sus clientes se disculparan y resarcieran a la víctima.

Pero la fiscal se opuso, por considerar que estaba en juego un "interés y razón sociales de castigar este delito como se merecía". De todos modos, se pactó un juicio abreviado, y nadie cumplirá prisión, sino que se aplicó la pena de libertad vigilada para todos. Además, como consecuencia del proceso, los imputados fueron despedidos de la estación de servicio.

Morales, no obstante, aseguró que en su decisión tuvo en cuenta varios aspectos: "Se ponderó que, se suponía, habían reflexionado, se tuvo en cuenta que todos eran primarios, que tenían familia, trabajo y domicilio fijo, y que no era necesario someterlos al escarnio público".

¿Qué es Richard para Martín? "Es como un hermano. Blanco, sí, pero hermano". Eso responde Martín, y los dos se ríen.


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