La IA acelera el cambio en las empresas, pero el mayor impacto no está en la tecnología, sino en las personas.
Toda experiencia con una organización es, en esencia, una interacción entre personas, por eso el impacto emocional es determinante para el negocio.
En un mercado cada vez más competitivo, la experiencia del cliente emerge como un factor clave para impulsar el éxito de las empresas.