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La selección uruguaya que dirige Marcelo Bielsa jugará este viernes a partir de la hora 16.45 de Uruguay un partido amistoso frente a Inglaterra que está cargado de historia, que se presenta como una gran oportunidad para el entrenador argentino, para los futbolistas celestes y para observar al encendido Federico Valverde de Real Madrid, mientras el hincha espera una señal a 80 días del debut en el Mundial 2026 frente a Arabia Saudita.

Los futbolistas, el entrenador y los uruguayos necesitan volver a creer. Es una condición innegociable a tan poco tiempo del Mundial en el que, con el peso de las cuatro estrellas históricas y la refundación que realizó Tabárez en 2010, en cada torneo de selecciones organizado de FIFA se renueva la ilusión de volver a ser campeones del mundo (aunque no existan razones reales para pretender soñar de esa forma).

El partido que se jugará en Londres y se podrá ver en Uruguay a través de todos los cables, por streaming y televisión abierta, representa una enorme oportunidad para el entrenador y sus futbolistas, después del tsunami que generó la goleada 5-1 ante Estados Unidos, en noviembre, tras la cual Bielsa convocó a una conferencia de prensa y debió aclarar que tenía fuerzas para seguir en el combinado para el Mundial, porque sus horas parecían contadas.

¿Cómo transitó la selección la crisis de noviembre 2025?

En ese episodio traumático de la fecha FIFA de noviembre para la celeste, potenciado por una incómoda relación entre el entrenador y los jugadores, sobre la que Bielsa habló el 20 de noviembre, con una profunda e inusual autocrítica, quedó planteada una singular expectativa.

¿Qué pasó de noviembre a marzo? ¿Cómo intentó resolver la crisis Bielsa? ¿Qué hizo el presidente de la AUF Ignacio Alonso? ¿Dónde están parados los jugadores?

Dilatar decisiones drásticas, poner paños fríos y trasladar responsabilidad, fueron los pilares para remendar en el momento más difícil.

Lo primero que hizo el presidente de la AUF fue sentarse a conversar con Bielsa. Luego de analizar lo ocurrido, le dio su confianza y le trasladó la responsabilidad al entrenador. Le dejó la tarea de reconstruir la interna de la selección.

Entonces, Bielsa planteó la posible incorporación de un nexo entre el cuerpo técnico y los futbolistas.

El argentino propuso el nombre de Diego Godín, el excapitán, que conoce a este plantel, porque lo lideró, y entendía el DT que podía tender puentes. El exfutbolista lo descartó. Finalmente, la selección no tendrá nexo, pero aquel elemento decorativo alivió tensiones y distrajo.

Ese fue el primer salvavidas que plantearon.

El segundo, y el más importante: el ejecutivo de la AUF le trasladó la responsabilidad a Bielsa. El DT debe solucionar la crisis y hablar públicamente como lo hizo, desde un lugar muy íntimo, al extremo de reconocer que "es tóxico" para el plantel, lo que despertó una devolución positiva del hincha, cuando era duramente criticado.

El tercer paso, cuatro meses después noviembre, en la convocatoria para marzo sacó de la penitencia a Agustín Canobbio, a quien no convocaba desde la Copa América 2024, y generó el regreso de Fernando Muslera, el histórico golero de la selección que en junio podrá disputar su quinto mundial.

Entonces, ¿qué ocurrió? Pasaron cuatro meses y Bielsa sigue siendo el entrenador de Uruguay. Los jugadores se llamaron a silencio y no se expresaron sobre la interna del plantel. Los hinchas no confían en el combinado, pero los rendimientos de Valverde y De Arrascaeta generan singular expectativa.

Porque Uruguay encuentra por estos días rendimientos individuales altísimos.

Las oportunidades de crecimiento que tiene Bielsa en esta selección

El momento de Valverde es un polo de atracción de oportunidades para esta selección. Ahora dependerá de Bielsa realizar una buena gestión de ese rendimiento: si decide desgastarlo en campo de Uruguay, entonces habrá desperdiciado el valor agregado que tiene en el plantel, pero si define colocarlo en ese rol protagónico, pisando una y otra vez la cancha rival, podrá disfrutar de ciertos privilegios futbolísticos.

No es un elemento menor la conformación Bielsa que proyecta para este viernes: un mediocampo con Valverde, Ugarte y De Arrascaeta puede ser un potenciador de fútbol o una trampa de oso para los celestes.

El 1-4-3-3 de Bielsa obliga a los volantes que acompañan a Ugarte a un despliegue singular para tener la pelota, defender con el balón, presionar apenas pierden la pelota y filtrar el peligro para evitar que la defensa se vea desborada.

Lo que ocurre es que si le va a pedir a Valverde que se recueste en la cancha de Uruguay le quitará al capitán de Real Madrid el brillo que tiene en su club.

¿Por qué no prueba con Valverde como extremo por derecha? El problema que le plantea ese escenario, sin Rodrigo Bentancur en el equipo, es quién va como volante (Emiliano Martínez, Nicolás Fonseca, Nicolás de la Cruz son las opciones que tiene en Londres).

Valverde de extremo por derecha le aportará futbolísticamente algo que ningún otro jugador por ese sector (Pellistri, Canobbio, Brian Rodríguez).

De todas formas, el problema es que Bielsa tiene un solo Valverde, y la gestión que haga del exfutbolista de Peñarol conducirá a que este viernes el entrenador potencie o frene a la celeste.

¿Cuándo logró Uruguay su mejor funcionamiento con Bielsa?

El máximo rendimiento de la celeste bajo la conducción de Bielsa ocurrió en el segundo semestre de 2023, en el inicio de las Eliminatorias para el Mundial, cuando desplegó un juego con el que ilusionó de forma inesperada e impropia para el comienzo de su proceso.

Así jugó contra Chile (3-1): Valverde, Ugarte, De la Cruz; Pellistri, Darwin Núñez y Maxi Araújo

En Barranquilla con Colombia (2-2): Valverde, Ugarte, De la Cruz; Pellistri, Darwin Núñez y Brian Rodríguez

Con Brasil (2-0): Valverde, Ugarte, De la Cruz; Pellistri, Darwin Núñez y Maxi Araújo

Con Argentina (2-0): Valverde, Ugarte, De la Cruz; Pellistri, Darwin Núñez y Maxi Araújo

Con Bolivia (3-0): Valverde, Bentancur, De la Cruz; Kike Olivera, Darwin Núñez y Pellistri.

Esos extraordinarios rendimientos de Uruguay, que solo se sostuvieron seis meses, estuvieron apuntalados en aquel momento en:

El resultado de aquello: niveles de magia y de encanto de Uruguay a partir de un buen momento de Valverde, de un extraordinario nivel de De la Cruz, de los grandes rendimientos de los extremos (especialmente Maxi Araújo) y de un Darwin Núñez intratable.

Por estos días Uruguay tiene algunos puntos de contacto con ese equipo: Valverde en su máximo nivel, Giorgian de Arrascaeta en días brillantes de fútbol y Maxi Araújo, jugando como lateral en su club, pero llega encendido.

El contrapeso: Ugarte no juega en Manchester United, y en ese semestre de 2023 fue uno de los pilares de la selección; Pellistri no suma minutos en Grecia y, para colmo de males, Darwin Núñez no juega en Al-Hilal y va camino a cumplir dos años sin convertir goles en la selección.

Entonces: Bielsa tiene en sus manos al equipo en un 50% de la producción del mejor momento (setiembre-noviembre 2026), pero dispone de la oportunidad de encontrar en revulsivos anímicos (aunque el entrenador no entienda esto como un punto clave, que es un aspecto medular del futbolista uruguayo) y en el resurgir de Darwin en esta doble fecha (aunque parezca difícil), elementos que le den a Uruguay un poco de confianza.

Una función para soñar o para sentir mayor incomodidad

Esta selección necesita volver a creer. Creer en el proyecto de Bielsa, creer en la capacidad de los jugadores y en la gestión del entrenador, y conseguir un buen resultado y un buen rendimiento frente a Inglaterra. A partir de allí podrán salir del pozo en el que están.

Si nada de eso ocurre, si esos rendimientos individuales no consiguen dar un buen tono al funcionamiento del equipo, entonces Uruguay asistirá esta noche en Londres a una función incómoda y a una preparación en la última fecha para el Mundial 2026 en donde terminará de desacelerar los sueños de los uruguayos para el torneo de junio-julio.

Bielsa y los futbolistas tienen una gran oportunidad para brindar este viernes en Londres una buena señal, en un momento clave, a menos de tres meses del Mundial.

En la conferencia de prensa previo al partido, el entrenador dejó un mensaje positivo este jueves: “Competir contra un representativo inglés, por los antecedentes de la historia del fútbol inglés y el tipo de competencia en el que participan el 90% de sus jugadores, siempre es una prueba que para ser resuelta exige lo mejor de nosotros. Creo que estamos en condiciones de competir con excelentes posibilidades. Nunca ignoro lo que significan los rivales, sobre todo cuando son jerarquizados, pero también creo mucho en los jugadores nuestros y lo que podamos hacer en la fuerza colectiva”.

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