Acorralado por un fallo histórico de la Corte Suprema contra sus aranceles y presionado por una base electoral que exige soluciones al alto costo de vida, el presidente pronunciará este martes el discurso del estado de la Unión. A ocho meses de las midterms, su imprevisibilidad se convirtió en una marca personal, por lo que reina la incertidumbre sobre qué dirección tomará su mensaje.