Con todas las letras
Anortografofilia. Esa palabra que hay que leer dos (o cinco) veces para poder pronunciar denomina una perversión sexual que consiste en excitarse con las faltas de ortografía. Antes de que los amantes de la buena escritura pongamos el grito en el cielo, consideremos esta perspectiva alentadora: el perverso necesita saber cómo se escribe correctamente. Para poder excitarse con el error, hay que detectarlo