Una turista uruguaya de 25 años y un guía de montaña murieron mientras realizaban una excursión en el glaciar Vinciguerra, una de las travesías de alta montaña más exigentes de la provincia argentina de Tierra del Fuego.
Según informaron medios argentinos como La Nación, los cuerpos fueron hallados durante la madrugada de este martes por integrantes de la Comisión de Auxilio de Ushuaia, que junto a la Policía local trabaja en la recuperación de las víctimas en una zona de difícil acceso y bajo condiciones meteorológicas adversas.
La turista fue identificada como una joven uruguaya de 25 años, mientras que el hombre fallecido era un reconocido guía de montaña de Ushuaia de unos 40 años.
Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores consultadas por El Observador dijeron que a esta hora "se están haciendo las averiguaciones" correspondientes para poder avanzar con los operativos correspondientes.
La búsqueda había comenzado durante la noche del lunes, luego de que la madre del guía alertara a las autoridades porque ninguno de los dos había regresado de la excursión prevista al glaciar, ubicado al norte de Ushuaia.
De acuerdo con la información preliminar, ambos fueron encontrados sin vida en la parte superior del glaciar. Las autoridades presumen que sufrieron una caída de varios metros, aunque las circunstancias exactas del hecho aún son materia de investigación.
El operativo de rescate continuaba este martes con apoyo de equipos especializados y se esperaba que el traslado de los cuerpos se realizara por vía aérea.
Cómo es el glaciar Vinciguerra, un recorrido de alta exigencia
El glaciar Vinciguerra es uno de los destinos más visitados por quienes realizan actividades de montaña en Tierra del Fuego, aunque especialistas advierten que se trata de un recorrido físicamente exigente.
Según recoge el consignado medio, la travesía comprende entre 13 y 14 kilómetros entre ida y vuelta, con una duración aproximada de ocho horas. El trayecto incluye el cruce de turbales, pendientes pronunciadas, sectores de roca húmeda y áreas con hielo o nieve, dependiendo de la época del año.
Operadores turísticos y expertos en montaña coinciden en que la dificultad real del recorrido es "media-alta", especialmente durante el otoño y el invierno, cuando las bajas temperaturas, la presencia de hielo y los cambios bruscos de las condiciones climáticas incrementan los riesgos.
A ello se suma que el glaciar presenta grietas y sectores que no son completamente transitables, lo que exige experiencia técnica y equipamiento adecuado para desplazarse con seguridad.