19 de febrero 2026 - 16:45hs

La transformación no ocurre en el diseño del mercado eléctrico argentino, sino dentro de una de sus generadoras. YPF Luz, la empresa de generación del grupo YPF, puso en marcha Enertoken, una plataforma que digitaliza la contratación y gestión de energía eléctrica incorporando infraestructura blockchain para registrar y tokenizar contratos.

¿Qué significa tokenizar? En términos simples: convertir un contrato —hasta ahora un documento administrativo dentro de un mercado altamente regulado— en una representación digital registrada en blockchain, donde cada operación queda trazada y no puede ser alterada unilateralmente por ninguna de las partes.

Hoy YPF Luz cuenta con una capacidad instalada total de 3.500 MW y proyecta alcanzar los 3.800 MW este año, de los cuales más de 1 GW corresponderán a generación renovable. Sobre esa base, la compañía avanzó en la tokenización de contratos por más de US$ 800 millones, según detalló durante la presentación.

Más noticias

La iniciativa no modifica el funcionamiento del mercado eléctrico argentino. Lo que altera es la infraestructura sobre la que se administran los derechos energéticos dentro del esquema vigente. Y el límite para ir más lejos no es tecnológico: es regulatorio.

Cómo funciona el mercado eléctrico argentino

Para entender el alcance de esta decisión, primero hay que ubicarla dentro del funcionamiento del sistema eléctrico local.

El diseño actual del mercado eléctrico argentino surge de la reforma de 1992 (Ley 24.065), que desintegró verticalmente el sector y separó generación, transporte y distribución, introduciendo competencia en generación y concesiones reguladas en transporte y distribución. Desde entonces, la energía se transa dentro del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), administrado por CAMMESA - una empresa sin fines de lucro integrada por generadores, transportistas, distribuidores y el Estado- encargada de coordinar el despacho en tiempo real y administrar las transacciones económicas del sistema.

Mercado Eléctrico


En términos prácticos, existen dos grandes esquemas de contratación:

  • Mercado regulado: las distribuidoras compran energía administrada por CAMMESA y la venden a usuarios finales.
  • Contratos bilaterales o a término (MATER): grandes usuarios pueden contratar energía directamente con una generadora, negociando precio y plazo.

En ambos casos, CAMMESA administra técnicamente el sistema. Aunque una industria firme un contrato directo con YPF Luz, la operación pasa por el esquema regulado.

Tras la crisis de 2002, el modelo original comenzó a modificarse. El Estado volvió a asumir un rol más activo: se introdujeron precios topes en el mercado spot y CAMMESA amplió sus funciones, incluyendo la firma de contratos en dólares para nuevos proyectos, particularmente renovables.

En 2025, el Gobierno argentino impulsó la Resolución 400/2025, que busca normalizar el Mercado Eléctrico Mayorista y reinstalar señales de precios marginales, introduciendo un Mercado a Término de Energía y Potencia en el cual generadores, distribuidores y grandes usuarios puedan acordar directamente condiciones de suministro. Parte de la reforma reduce el rol comercial de CAMMESA y lo enfoca en funciones técnicas de administración del sistema. Estos cambios están previstos para implementarse de manera progresiva y aún coexisten con el esquema regulado vigente.

En la presentación, la compañía reconoció que el desarrollo de la plataforma también dialoga con el contexto regulatorio reciente. “En el medio apareció el cambio regulatorio con la resolución 400, que era un poco para la cual nosotros creíamos que nos podía servir también la plataforma, con esa visión un poco de adelantarnos al proceso”, señalaron.

Es decir, la digitalización no solo responde a una necesidad administrativa interna. También se inscribe en un escenario de reconfiguración del mercado mayorista, en el que podrían ampliarse los márgenes de contratación directa entre privados.

De la digitalización administrativa a la infraestructura de activos

El origen del proyecto de YPF Luz junto a Justoken fue operativo. Con una cartera de entre 70 y 80 clientes (muchos con múltiples puntos de suministro) la gestión comercial se volvía cada vez más compleja.

“Gestionar 80 clientes con diferentes puntos de suministro era un tema para nosotros, desde el punto de vista administrativo”, explicaron durante la presentación.

La primera capa de la solución es administrativa: simulación de costos, firma electrónica, seguimiento de consumos, facturación y reportes. Pero la elección tecnológica introduce una segunda dimensión: no se trata solo de digitalizar documentos, sino de registrar contratos como activos con trazabilidad verificable.

Digitalizar, en su versión tradicional, implica trasladar procesos físicos a bases de datos centralizadas. Blockchain modifica esa arquitectura. Los registros se almacenan en una red distribuida e inmutable, donde cada operación queda trazada y no puede ser alterada unilateralmente. Como señalaron durante el lanzamiento, la blockchain “va por atrás”: no cambia necesariamente la interfaz, pero sí la lógica de registro.

Tokenizar, en este contexto, significa convertir contratos y capacidad comercializada en representaciones digitales registradas en esa infraestructura. Según explicaron, ya se tokenizó la totalidad de la capacidad comercializada, por más de US$ 800 millones en valor nominal.

La tokenización actual no implica libre circulación. Los contratos siguen sujetos al marco regulatorio vigente y no pueden transferirse de manera autónoma.

Blockchain en un sistema eléctrico en transición

La digitalización del sistema energético no es un fenómeno aislado. Responde a una transformación estructural atravesada por la transición hacia renovables, la descentralización de la generación y la creciente complejidad operativa de las redes.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) sostiene que la digitalización es uno de los pilares para integrar generación intermitente, coordinar múltiples actores y sostener sistemas eléctricos cada vez más distribuidos. A medida que la generación solar y eólica se expande, el sistema requiere mecanismos más sofisticados de coordinación contractual y trazabilidad.

En ese marco, blockchain aparece como una posible capa de infraestructura para registrar derechos energéticos, automatizar obligaciones contractuales mediante smart contracts y eventualmente habilitar intercambios más flexibles.

Sin embargo, la literatura y los organismos multilaterales coinciden en que el impacto depende del marco institucional. En energía, la infraestructura tecnológica no reemplaza al regulador.

YPF

El mercado secundario como horizonte

La dimensión más estratégica del proyecto aparece en la visión de mediano plazo planteada por la empresa.

“Podemos ir a pensar en que en algún momento haya un mercado secundario”, afirmaron durante la presentación.

En términos conceptuales, un mercado secundario implicaría que derechos de energía ya contratados puedan transferirse entre empresas sin que la comercializadora sea el único punto de intermediación operativa. El contrato dejaría de ser un acuerdo estático para comportarse como un activo digital potencialmente transferible.

El ejemplo que plantearon fue concreto: una planta que no utilice la energía contratada podría transferir ese derecho a otra empresa, quedando el cambio registrado en la plataforma.

Pero la propia empresa explicitó el límite. “Hoy no lo podemos hacer”, señalaron. Y agregaron: “La tecnología y la normativa van juntas… CAMMESA tiene que instalar algo parecido y tendrá que normar el uso”.

En este caso el límite no es tecnológico, sino institucional. La posibilidad de que los derechos energéticos circulen depende de la evolución del marco regulatorio y de la integración con el administrador del mercado eléctrico.

Escalabilidad y cultura de contratación

Más allá del mercado secundario, la plataforma apunta a ampliar el universo de clientes. “La idea es que podamos vender energía a través de la plataforma”, explicaron.

Hoy el 80% de los clientes corresponde a grandes industrias. Sin embargo, la herramienta busca facilitar la contratación para demandas superiores a los 30 kW -pymes, comercios, parques industriales, hoteles y estaciones de servicio con infraestructura de carga eléctrica- que ya pueden contratar en el mercado, pero lo hacen mediante procesos más tradicionales.

La apuesta combina eficiencia administrativa en el presente con preparación de infraestructura para escenarios más flexibles en el futuro.

Cambio estructural condicionado

Enertoken no crea una bolsa energética ni habilita trading ambiental o transacciones peer-to-peer. Tampoco modifica el rol de CAMMESA ni el diseño institucional del mercado mayorista.

Lo que introduce es una infraestructura digital que redefine la forma en que se registran los derechos energéticos. En un sector históricamente centralizado y normado, cualquier transformación profunda dependerá menos de la tecnología que de la decisión regulatoria de habilitar nuevas formas de circulación. La infraestructura empieza a construirse. La evolución del mercado dependerá de si el marco institucional decide acompañarla.

Temas:

YPF blockchain Tecnología Energía digitalización

Seguí leyendo

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos