Entre las principales compañías de Pérez Companc se destacaron empresas de alimentos, telecomunicaciones y energía. En sus últimos años en plena actividad (se retiró a finales de 2009) su buque insignia era Molinos Río de la Plata, cuyas acciones donó a sus siete hijos -Catalina, Cecilia, Jorge, Luis, Pablo, Pilar y Rosario- para que tomaran el control.
Pecom
Pecom, una de las empresas insignia de Gregorio Pérez Companc
La fortuna de los Pérez Companc se remonta a 15 años antes de su nacimiento, cuando su familia adoptiva fundó San Benito, en 1919. La compañía se dedicaba a la cría de ovejas para la comercialización de lana. Años más tarde, en 1946, la familia Perez Companc compró dos barcazas de la Segunda Guerra Mundial a Estados Unidos, con las que crearon su propia empresa naviera. También entraron al negocio forestal, cuando adquirieron el Establecimiento Forestal San Jorge, en Misiones, en el año 1956. Apenas dos años después (1958) el grupo familiar le dio vida a la Petrolera Perez Companc, dedicada a la perforación y terminación de pozos petrolíferos y gasíferos.
Fue allí que Gregorio Perez Companc comenzó a destacarse en la escena empresaria nacional. Con apenas un título secundario obtenido en el colegio La Salle, y sin haber terminado sus estudios universitarios, “Goyo” inició su carrera en 1966, primero en YPF para mudarse cuatro años más tarde al negocio familiar, como Superintendente de Operaciones de Campo en la zona de Neuquén para ascender luego como Gerente de Operaciones Petroleras. Fue el principio de su larga trayectoria en la que encaró, tras la muerte de su hermano adoptivo Carlos, un proceso de expansión de las inversiones familiares que también conocerían de crisis, ventas y resurgimientos.
Cuando gregorio comenzó a tener cargos de alta responsabilidad, en los '70, la familia Pérez Companc ya participaba en la industria naviera –el negocio de origen del grupo– y también de la industria forestal, agropecuaria y financiera, como propietaria del Banco Río, que más tarde sería vendido.
Con Gregorio al frente del holding, el grupo se diversificó aún más, al tiempo que se enfocó en diferentes nichos dentro de los sectores en los que ya operaba. Así nació en 1999, por ejemplo, una de las principales alimenticias de la Argentina, Molinos Río de la Plata, lo que marcó el ingreso de los Perez Companc a esa industria, tras haber adquirido el año anterior una de las bodegas más emblemáticas del país, Nieto Senetiner.
Con el colapso de la convertibilidad, Pérez Companc debió vender el corazón del grupo familiar, la petrolera Pérez Companc, dedicada a la perforación y terminación de pozos petrolíferos y gasíferos. La operación se concretó en septiembre de 2002, a manos de la brasileña estatal Petrobras que desembolsó más de USD 1.100 millones.
A partir de ese momento, el grupo se reconfiguró y se focalizó en la actividad agropecuaria y de producción de alimentos aunque más tarde, ya con sus herederos al frente de la gestión cotidiana de los negocios, los Pérez Companc volverían al negocio petrolero. Participó en diferentes proyectos mineros, hidroeléctricos, petroquímicos, de telecomunicaciones y de transporte y almacenaje, en el país y resto de Latinoamérica.
En diciembre de 2009, Goyo anunció su retiro de los negocios, que cedió a sus hijos Jorge, Luis, Pablo, Rosario, Pilar, Cecilia y Catalina a través de una reorganización de sus empresas bajo el paraguas de una nueva sociedad con el nombre Santa Margarita.
El nombre elegido recordaba a la mayor de sus hijas, Margarita, quien murió en 1984 a los 19 años en un accidente automovilístico en la Patagonia. Era la primogénita de los siete hermanos que nacieron de la unión de Gregorio con María del Carmen “Munchi” Sundblad Beccar Varela. Cultor de un marcado bajo perfil durante sus años de actividad, poco y nada se supo de él tras su retiro del mundo de los negocios.
Fue conocida su pasión por por los autos y por el campo. Tras el retiro se dedicó a Goyaike, la sociedad agropecuaria dedicada a la crianza de vacas Hereford además de ovejas para la producción de lana, el lejano origen de los negocios de sus ancestros en la Patagonia a principios del siglo pasado.
Al mando de su hijo Luis, también fanático del automovilismo, el grupo se mantuvo en constante crecimiento. A partir de la recompra de los activos de la ex SADE, el Grupo Perez Companc regresó al sector de Oil&Gas como prestador de servicios de exploración y producción. Al año siguiente, se crearía también Molinos Agro, un desprendimiento de la alimenticia para proveer materia prima y, al mismo tiempo, convertirse en líder de la exportación de granos.
Gregorio Pérez Companc será recordado también por su actividad filantrópica realizada a través de la fundación que lleva su nombre, enfocada en la educación y salud. A fines de la década de los '90, donó varias decenas de millones de dólares para la construcción del Campus Universitario de Pilar de la Universidad Austral y su escuela de negocios, el IAE, y la compleja clínica médica universitaria, el Hospital Austral. Su compañía también contribuyó a convertir la Universidad Católica Argentina en uno de los principales centros educativos en carreras de grado.
Junto a su esposa, María del Carmen “Munchi” Sundblad Beccar Varela, ideó la conformación de la Fundación Temaiken, entidad sin fines de lucro que administra el primer bioparque de América latina, en el que se inauguró, además, el primer local de la cadena de Heladerías Munchi's, el negocio al que se dedicó su mujer desde principios de los 2000.
Quiénes son los heredes de Gregorio Pérez Companc
Luis Pérez Companc, presidente de Molinos y uno de los hijos del empresario
Luis Pérez Companc, presidente de Molinos y uno de los hijos del empresario
Además de su esposa, los herederos del imperio son los siete hijos del empresario: Rosario, Jorge, Luis, Pilar, Cecilia, Catalina y Pablo, el menor.
Luis quedó a cargo del buque insignia. El ex piloto de rally a sus 51 años, se desempeña como presidente de Molinos Río de la Plata.
Jorge comparte con sus hijos la conducción de La Gloriosa, una firma agropecuaria con más de 15.000 hectáreas en suroeste de la provincia de Buenos Aires; Pilar conduce un negocio también agropecuario a través del Haras San Benito, en San Antonio de Areco.
Pablo se destaca por su pasión por los autos, con una larga carrera como piloto de carreras en distintas categorías y una destacada trayectoria como coleccionista.
Catalina Perez Companc de Kahle y Cecilia Perez Companc de Etchart cuentan con activos distribuidos entre la Argentina y Uruguay.
En ocasión de un premio a la trayectoria otorgado a su trayectoria en noviembre de 2022, al que Gregorio no pudo concurrir porque su salud ya estaba muy debilitada, le tocó a su hijo Luis referirse a él. “Es mi referente, quien me ayuda a diario y quien me ha enseñado mucho en todos estos años. Este premio es un reconocimiento de todo el trabajo que ha hecho durante toda su vida”, dijo el número uno de Molinos. “Mis tíos fundaron la compañía y después la siguió mi padre y nos toca a a la próxima generación estar adelante del grupo. Y es lo que él siempre nos ha transmitido, ser una compañía familiar y también la importancia que tiene la gente que conforma el grupo”, concluyó.