9 de julio 2026 - 13:21hs

Durante los últimos años, la conversación global sobre el hidrógeno como fuente de energía limpia estuvo dominada por anuncios de proyectos, metas de descarbonización y compromisos de inversión.

Sin embargo, el mercado comenzó a ingresar en una nueva etapa. A medida que la industria madura, la competencia ya no se concentra únicamente en producir hidrógeno limpio, sino en desarrollar las capacidades industriales necesarias para abastecer esa demanda.

En ese proceso, China tomó una ventaja considerable. Según el Hydrogen Council Global Hydrogen Compass 2025, las inversiones comprometidas en hidrógeno limpio superan los US$110.000 millones, distribuidas en más de 510 proyectos en todo el mundo.

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En paralelo, distintos países comenzaron a disputar algo más que la producción del combustible: buscan liderar la fabricación de electrolizadores, el desarrollo tecnológico, la definición de estándares técnicos y la provisión de soluciones para toda la cadena de valor.

China consolidó esa posición a partir de una rápida expansión de su transición energética. Si en 2024 el hidrógeno verde representaba apenas el 0,17% de la producción nacional, para febrero de 2026 la capacidad instalada de generación eléctrica proveniente de fuentes limpias alcanzó el 52% del total, superando por primera vez a la generación fósil.

Ese cambio proporcionó la base energética sobre la cual el país comenzó a escalar el desarrollo de la industria del hidrógeno.

Luego de incorporar plenamente el objetivo de producir 200.000 toneladas anuales de hidrógeno verde hacia finales de 2025, el Gobierno elevó su ambición y fijó una nueva meta de dos millones de toneladas para 2030 dentro del Plan de Construcción del Nuevo Sistema Energético.

Alcanzar ese volumen implica multiplicar por 80 la capacidad operativa actual, un crecimiento que requiere no solo ampliar la oferta, sino también asegurar la creación de demanda.

Con ese objetivo, a partir del 1° de agosto de 2026 China implementará cuotas obligatorias de consumo de hidrógeno y amoníaco verde para la industria pesada.

De este modo, el Estado deja de limitarse al impulso de la producción y comienza a utilizar la regulación para acelerar la consolidación del mercado.

La expansión industrial estuvo acompañada por otro componente menos visible, pero igualmente relevante: la estandarización.

En febrero de 2026 el país publicó 19 normas nacionales obligatorias que armonizan su marco técnico, especialmente en materia de seguridad para hidroductos y mezcla de hidrógeno en redes de gas natural (blending), con los requisitos exigidos por mercados internacionales como el europeo.

Más allá de su impacto doméstico, estas normas reducen barreras para la internacionalización de la tecnología china y facilitan su adopción en terceros mercados.

La combinación entre capacidad manufacturera, regulación, desarrollo tecnológico y estandarización marca un cambio en la evolución de la industria china.

El objetivo ya no consiste únicamente en abastecer el mercado interno, sino en proyectar esa capacidad hacia el exterior mediante la exportación de tecnología, fabricantes y soluciones para la economía del hidrógeno.

La participación en una reunión técnica con la delegación de la Beijing Daxing International Hydrogen Demonstration Zone me permitió observar cómo esa estrategia comienza a materializarse y cuáles podrían ser sus implicancias para mercados con ventajas competitivas como Argentina.

De la sobrecapacidad manufacturera a la exportación del ecosistema industrial

El crecimiento del mercado doméstico permitió a China desarrollar una capacidad manufacturera que hoy supera ampliamente las necesidades de sus propios proyectos.

La producción de hidrógeno verde se basa en la electrólisis del agua utilizando electricidad proveniente de fuentes renovables. Sin embargo, su principal desafío continúa siendo el costo de producción, donde la inversión inicial en los electrolizadores representa uno de los componentes más determinantes del costo final del hidrógeno.

Sus fábricas pueden producir 21 GW anuales de electrolizadores, equivalentes al 68% de la capacidad manufacturera mundial, un volumen que excede la demanda actualmente prevista dentro del país.

Ese desequilibrio aceleró la competencia entre fabricantes, redujo hasta un 40% el costo de los electrolizadores PEM entre 2022 y 2024 y empujó a las empresas chinas a buscar nuevos mercados. Actualmente, fabricantes y desarrolladores participan en proyectos y misiones comerciales en cerca de treinta países, incluida América Latina.

Participación de China y del resto del mundo en la capacidad de fabricación de electrolizadores para hidrógeno (Fuente: Agencia Internacional de Energía - AIE).

Sin embargo, la reducción de costos no resolvió todos los desafíos tecnológicos.

Proyectos emblemáticos como Sinopec Kuqa operaron durante largos períodos por debajo de un tercio de su capacidad nominal debido a que los electrolizadores alcalinos presentan limitaciones para adaptarse a la variabilidad de las energías renovables.

La experiencia mostró que el liderazgo industrial ya no depende únicamente de fabricar equipos más baratos, sino también de mejorar su desempeño operativo e integrarlos de manera eficiente dentro de sistemas energéticos cada vez más complejos.

Ese cambio de enfoque quedó reflejado durante la reunión técnica con la delegación de la Beijing Daxing International Hydrogen Demonstration Zone.

Más que un centro de producción, este clúster reúne a más de 240 empresas y funciona como un espacio de innovación, validación tecnológica y estandarización desde donde se desarrollan soluciones que luego acompañan la expansión internacional de la industria china.

La reunión permitió observar que la estrategia ya no consiste únicamente en vender electrolizadores, sino en ofrecer un conjunto de tecnologías, estándares y soluciones operativas que faciliten la implementación de proyectos en terceros mercados.

Uno de los desarrollos presentados fue el de Asia Rivertech. Su equipo técnico expuso una membrana de polímero capaz de operar a 120 °C, por encima de los aproximadamente 75 °C que representan el estándar habitual.

Según la empresa, esta tecnología permitiría alcanzar paridad térmica con motores diésel, eliminar la necesidad de radiadores sobredimensionados en aplicaciones de transporte pesado y aumentar entre tres y diez veces la producción de hidrógeno verde utilizando la misma base de materiales.

Más allá del incremento en eficiencia, el desarrollo busca resolver uno de los principales desafíos para la incorporación del hidrógeno en el transporte pesado: la integración térmica entre el sistema de producción y el vehículo.

Otro de los casos expuestos fue el de Hybot, cuya propuesta integra vehículo, suministro energético y plataforma digital bajo un mismo modelo operativo.

La compañía presentó camiones de 49 toneladas con un consumo de 7,1 kg de hidrógeno cada 100 kilómetros, aproximadamente un 15% inferior al estándar europeo mencionado durante la reunión.

A ello se suma un sistema de telemetría y gestión de datos orientado a optimizar el desempeño de la flota. L

a tecnología fue validada en condiciones de hasta -45 °C, un aspecto relevante para regiones donde las bajas temperaturas afectan el rendimiento de otras alternativas de movilidad.

La logística apareció como otro de los ejes centrales del encuentro.

Los especialistas de la delegación señalaron que el transporte continúa siendo uno de los principales costos operativos de la industria del hidrógeno en China, un país que dispone de apenas 100 kilómetros de hidroductos específicos.

Frente a esa limitación, identificaron al blending, la mezcla de hidrógeno en redes de gas natural existentes, como una de las principales líneas de investigación y desarrollo.

Esa prioridad coincide con la publicación, en febrero de 2026, de las 19 normas nacionales obligatorias que regulan esta práctica y muestran cómo la estandarización acompaña la estrategia de expansión internacional de la industria china.

En conjunto, los desarrollos presentados durante la reunión muestran una evolución en la estrategia industrial del país.

La competitividad china ya no descansa exclusivamente en la reducción de costos de fabricación, sino también en la capacidad de ofrecer innovación tecnológica, soluciones digitales, estándares técnicos y modelos operativos que acompañan la implementación de proyectos de hidrógeno fuera de sus fronteras.

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