4 de julio 2024 - 12:36hs

Por primera vez en varios meses, el Gobierno de Javier Milei comienza julio con menos buenas noticias económicas para mostrar, con algunas turbulencias en el frente financiero y con un coro de analistas económicos que empiezan a llamar la atención sobre algunas “inconsistencias” en el programa económico del Gobierno.

¿Qué fue lo que sucedió en los 15 días que separan aquella semana de gloria con estos días aciagos? ¿Eran tan gloriosos aquellos días? ¿Son tan malos estos? Como siempre, conviene matizar.

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La aprobación de ley de Bases significó para el Gobierno el primer triunfo político para exhibir. Con bloques muy minoritarios en ambas cámaras del Congreso, a Milei le costó un semestre poder despejar las dudas respecto de la viabilidad política del modelo libertario que impulsa, cuestionamientos que lo acompañaron desde los inicios de su campaña presidencial. En el camino fue haciendo concesiones, cediendo y moderando un proyecto inicial que muchos equipararon a una reforma constitucional. Hubo momentos de tensión, amenazas y acusaciones cruzadas, que sin embargo tuvieron un final feliz el jueves pasado, cuando la Cámara de Diputados sancionó la reforma posible, más que la soñada.

Al día siguiente, el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili convocaron a una conferencia de prensa. El día y la hora hacían pensar que el anuncio sería significativo. En cambio, lo que el Gobierno dio a conocer fue un tecnicismo -el traslado de la deuda pública del Banco Central al Tesoro- que no estuvo a la altura de las (altas) expectativas que había generado la conferencia de prensa.

La “desilusión” por los anuncios respecto del viernes fue explicada, por varios analistas, por la falta de definiciones concretas para la salida del cepo. Tras dos jornadas en las que los mercados reaccionaron negativamente al anuncio -dólar blue llegó a tocar un máximo histórico de $1430, los financieros operaron al mismo ritmo del blue y el riesgo país se acercó a los 1550 puntos-, las aguas parecen haberse aquietado, al tiempo que los operadores se hacen a la idea de que no habrá levantamiento inminente del cepo.

En palabras de Fausto Spotorno, economista, director de Orlando J. Ferreres & Asociados y miembro del grupo de asesores del presidente, fue “un muy mal anuncio de una medida que no está mal, pero podría haberse hecho con un comunicado del Banco Central, o ni siquiera comunicado”. Para el economista, hay una “seria tensión” y “ansiedad” en torno al cepo cambiario: “muchas empresas tienen que planificar su vida; por otro lado, también es cierto que el Gobierno dice, mirá, ‘yo no tengo un Banco Central todavía preparado para salir del cepo’, tiene reservas netas en cero y todavía tiene este problema de la deuda que se trata de resolver con esta medida”.

“Mientras las reservas subían y la brecha se achicaba, el mercado decía es más fácil salir del cepo. En esas condiciones se facilita la salida del cepo. Y lo que está pasando desde mediados de mayo es que la brecha no se está achicando y las reservas están creciendo muy poquitito o nada, entonces ahí es donde el mercado se empieza a poner más nervioso”, sostuvo Spotorno y agregó: “Esa tensión entre el mercado, el sector privado y el gobierno empieza a marcarse cuando los números no parecen apuntar a salir del cepo. Está claro que el programa económico, a partir de acá, entra en una etapa mucho más delicada de lo que fue el primer semestre porque en el primer semestre, como siempre pasa en cualquier gobierno que inicia, se le puede echar la culpa al gobierno anterior. Entonces, puede corregir, hacer grandes correcciones violentas y salir bien parado”.

Otro economista cercano al presidente, “el profe” Juan Carlos De Pablo, tiene una mirada diferente. El hombre que escucha óperas con Milei en Olivos los domingos por la tarde, publicó una columna de opinión en el diario La Nación este jueves, en la que sostuvo que más allá de la “tecnicalidad” del anuncio, la clave “consistió en la ratificación de la política económica”. De Pablo parte de dos supuestos que menciona al pasar, y sobre los que no existe acuerdo entre sus colegas: “el régimen cambiario no compromete al equipo económico (el 2% mensual no es una ‘tablita’); el Banco Central no está perdiendo reservas de manera grosera, ni vendiendo dólares en el mercado futuro o aumentando las tasas de interés a niveles absurdos”.

En efecto, el régimen cambiario y el nivel de reservas son el quid de la cuestión: es lo que explicaba un importante economista, titular de una de las consultoras más escuchas por el establishment, este martes en el Palacio Bosch, en el cóctel por el Día de la Independencia de los Estados Unidos que organizó el embajador Marc Stanley. Para el consultor, la preocupación de los mercados por el tipo de cambio y las reservas no son banales y más tarde o más temprano obligarán al Gobierno a tomar alguna medida -no necesariamente una devaluación-.

En el fondo, lo que está en discusión es si el programa económico llegó a un punto de inflexión. Quienes eso afirman, se basan en que el índice de inflación del mes de junio será, por primera vez en el semestre, más alto que el del mes anterior; además, por primera vez el Gobierno podría haber incurrido en déficit fiscal, sumado al hecho de que el nivel de actividad no habría logrado consolidar la incipiente y leve tendencia de recuperación económica se insinuó en abril y mayo, y que había llevado a muchos economistas a afirmar que la economía había tocado piso en marzo.

En junio dos sectores clave mostraron caídas interanuales pero también -y más importante- respecto del mes de mayo: en la construcción, los despachos de cemento cayeron 32,8% interanual y un 3% desestacionalizados); la producción automotriz registró una baja del 16,7% respecto de mayo, y un descenso del 40,2% con relación a igual mes del año pasado (sin embargo, tuvo un dato positivo, con una suba en en las ventas del sector del 16,1% respecto del mes anterior, apalancado por la suba del dólar libre y el aumento de la brecha cambiaria, que “abaratan” los precios en dólares).

En cualquier caso, el repunte en “V” pregonado por el Gobierno en algún momento parece haber quedado en el olvido. Algunos descartan incluso el rebote en “U” y comienzan a hablar cada vez con más preocupación de la “pipa” de Nike: una caída abrupta seguida por un largo estancamiento.

La segunda fase de su plan económico, en marcha

El directorio del Banco Central de la República Argentina se reunirá este jueves para acordar las características la nueva Letra de Regulación Monetaria, que utilizará para la migración de la deuda en pasivos remunerados del Banco Central al Tesoro, como se anunció el viernes pasado, en lo que se dio a conocer como la "segunda fase" del programa económico.

Más allá de los tecnicismos, las expectativas están puestas en la tasa de interés de referencia, que se espera que se vuelvan positivas -esto es, con un rendimiento por encima de la inflación-.

En la visión del Gobierno, el traslado de los títulos del Banco Central al Tesoro elimina una vía de emisión, aunque obliga al Ejecutivo a ser aún más celoso del superávit en sus cuentas, justo en un época del año en la que estacionalmente esa exigencia luce más difícil de cumplir.

Así, además de mantener el ajuste sobre los gastos, el Gobierno debería ampliar su recaudación: en junio, la recaudación aumentó un 221,2% en la medición interanual, pero quedó por debajo de la inflación acumulada. Para el Instituto de Análisis Fiscal (IARAF), la baja real de los ingresos al fisco llegó a 14% el mes pasado y el semestre terminó con una reducción de 7% real en la comparación contra los precios.

Caputo y una insinuación sobre la salida del cepo

Este miércoles el ministro de Economía Luis Caputo hizo un inesperado movimiento, fuera de agenda: envió al Congreso un avance del Presupuesto 2025 -que legalmente debe enviar recién el 15 de septiembre- en el que, además de ratificar el ritmo de devaluación hacia fin de año y el superávit fiscal, reconfirmó el fin del impuesto PAIS para el año que viene.

Los inversores leyeron, entre líneas, que el control de cambios no existirá el año próximo, al menos en los mismos términos que la actualidad. Así, cobró más credibilidad el pronóstico reciente del principal banco de inversión de Estados Unidos, el JP Morgan, que afirmó: “Más allá de la lista de condiciones necesarias, el BCRA se ha centrado en una métrica resumida: el ratio de pasivos remunerados en moneda local vs reservas netas o bien llamado ‘crisis ratio’. Este ratio sumado a la quita del impuesto PAIS en septiembre, nos lleva a indicar que los controles de capitales serán removidos paulatinamente hacia fin de año”.

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