Es un hecho. Homo argentum se ha convertido en la película argentina con mejor arranque de 2025. En sus primeros cuatro días (del jueves 14 al domingo 17 de agosto) reunió casi 470 mil espectadores superando a Mazel Tov de Adrián Suar, que alcanzó los 357 mil en 17 semanas.
Se sabe que si se arma un podio entre los actores argentinos más convocantes de la industria cinematográfica local, el primer puesto es para Ricardo Darín, el segundo para Guillermo Francella y el tercero para “el Chueco” Suar. Detrás le sigue Diego Peretti. Y justamente Francella protagoniza el filme escrito y dirigido por Mariano Cohn y Gastón Duprat. Aunque en el guión, también participa Andrés Duprat. Pero más allá de los tickets que pueda cortar “Pepe Argento”, el suceso de venta de entradas lo provocó la polémica que se generó alrededor.
Embed - HOMO ARGENTUM | Guillermo Francella
Hizo falta que Javier Milei entrara en la discusión para que el tema tenga alcance mediático. El presidente de la Nación proyectó la película la noche previa al estreno a los diputados del PRO en la Quinta de Olivos y dos días después volvió a pasarla para su Gabinete. Y luego dedicó un hilo de tuits en X en donde reflexionó “les duele el éxito de una película sin financiamiento del Estado”. Las críticas comenzaron a llegar.
“Escribimos 40 mini películas y se filmaron estas pocas. Están todos los temas de la realidad que nos atraviesa. No quiere ser un retrato de lo argentino. No tiene esa pretensión. Es un recorte personal y parcial nuestro de algunas situaciones que nos van a interpelar seguro”, aclara Gastón Duprat.
Por su lado, se cuestiona además si el retrato es de un argentino promedio o de un porteño. “Puede ser”, admite Francella. “Aunque nos engloba a todos los argentinos. Pero por sobre todas las cosas, yo renuncio a ese cine que le da la espalda al público. Puede ser una obra de arte premiada pero el público se queda afuera. Yo siempre busco que haya una representación, que haya algún contenido que te identifique”.
El ciudadano responsable que cree que el argentino es solidario y le da la espalda a la tragedia que provoca minutos después, el nuevo rico que se entretiene dándole una mano a un joven de bajos recursos, el millonario con familia feliz que es chantajeado por una sensual joven en un ascensor, el cura que atiende un comedor comunitario en un barrio pobre, el viudo que apuesta al amor con una muchacha más joven, el apasionado del futbol, el presidente de la Nación y varios más conforman este arco iris que, más que risas, genera irritación en algunos asistentes a las salas. Todo suma a la hora de agitar al público que había dejado de ir al cine para sentarse cómodamente en el living de su casa con una plataforma. Para criticarla o para aplaudirla, el escándalo le calza bien al filme.