17 de mayo 2024
16 de abril 2024 - 11:50hs

El Fondo Monetario Internacional estimó que la economía argentina caerá 2,8% en 2024 y la inflación será del orden del 150% anual, de acuerdo con el Panorama Económico Mundial que fue presentado hoy en el marco de la Reunión de Primavera del organismo que se desarrolla en Washington. Tras el impacto del ajuste este año, el organismo espera un fuerte rebote de la actividad y una desaceleración de la suba de precios para 2025.

El Fondo mantuvo la proyección de 250% en promedio y 149,4% punta a punta, una estimación muy por debajo de la pauta esperada por el mercado local, donde el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central marca una proyección de consenso levemente menor al 190 por ciento. De la misma forma, el organismo cree que en 2025 el desplome del ritmo de precios será marcado, hasta 59,6 por ciento.

El FMI espera un fuerte incremento de la actividad económica, de 5%, el año próximo. El organismo entiende que la contracción de la economía este año es producto de las medidas de ajuste que está tomando el Gobierno de Javier Milei, pero al mismo tiempo espera un cambio de tendencia para el año próximo. En 2023, la economía argentina cayó un 1,6% según el organismo, mientras que la recesión que estimó para este año está en línea con lo que había estimado ya en enero y que es el escenario de base que trazó el staff técnico que elaboró el último informe de revisión de metas trimestral, que fue aprobado por el directorio a fines de enero.

La presentación del informe estuvo a cargo del economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, quien ofreció una conferencia de prensa en la sede del organismo. Respecto a la situación laboral, el FMI espera que el desempleo se eleve esta año a 8% para reducirse a 7,5% en 2025.

El ministro de Economía, Luis Caputo, viajará a Washington esta noche para participar de la Asamblea anual, una de las dos reuniones principales que realiza el Fondo Monetario cada año, donde mantendrá una serie de reuniones con la cúpula del FMI, del Banco Interamericando de Desarrollo (BID) y de bancos de inversión. El ministro mantiene esperanzas de poder modificar en parte el acuerdo en curso para conseguir fondos frescos que le permitan acelerar la salida del cepo cambiario. Caputo estará acompañado por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno.

El FMI viene reiterando un apoyo general del rumbo económico del gobierno de Milei, con algunas objeciones que planteó sobre el gasto social y jubilatorio, la “calidad” del ajuste fiscal y de la salida del cepo de manera “calibrada”. El Fondo reconoce que el plan económico está explicado en una “fuerte ancla fiscal, la eliminación de financiamiento desde el Banco Central y la eliminación de impedimentos para el crecimiento”.

El organismo ha instado al Gobierno a que busque un respaldo amplio para sus medidas, en medio de negociaciones en marcha para conseguir apoyo de los gobernadores a la nueva versión de la ley ómnibus, y mientras el  mega DNU espera tratamiento en Diputados tras el rechazo del Senado.

El Gobierno necesitará, según el FMI, “pragmatismo” para “conseguir apoyo político y social para las reformas”, según mencionó recientemente la portavoz Julie Kozack. “El equipo técnico y el Gobierno está en negociaciones por el actual programa. Seguimos apoyando para establecer bases para el crecimiento, es prematuro discutir modalidades para un programa potencial en el futuro”, concluyó la funcionaria, en referencia a las conversaciones técnicas iniciadas con el equipo de Caputo y Bausili.

Las proyecciones del FMI para la economía mundial

Más allá de la situación particular de la Argentina, el informe World Economic Outlook (WEO) proyecta un “crecimiento mundial, que se estima será de 3,2% en 2023, continúe igual en 2024 y 2025″, lo que implica 0,1% de mejora en la perspectiva respecto a lo que esperaba el organismo en enero.

“El crecimiento es históricamente lento, debido a factores a corto plazo, como los costos de endeudamiento todavía elevados y el retiro del respaldo fiscal, y a los efectos a más largo plazo de la pandemia de COVID-19 y la invasión rusa de Ucrania, el débil crecimiento de la productividad y el aumento de la fragmentación geoeconómica”, planteó el FMI.

Respecto a la inflación, el organismo prevé quedescienda de 6,8% en 2023 a 5,9% en 2024 y 4,5% en 2025, "y que las economías avanzadas alcancen sus metas antes que las emergentes y en desarrollo”.

Para el Fondo, “los riesgos para las perspectivas mundiales están ahora bastante equilibrados”. “Por el lado negativo, la nueva escalada de precios derivada de las tensiones geopolíticas, por ejemplo, de la guerra en Ucrania y el conflicto en Gaza e Israel, podría, junto con la persistencia de la inflación subyacente en países con escasez de mano de obra, elevar las expectativas de tasas de interés y reducir los precios de los activos”.

“La dinámica heterogénea de la desinflación entre las principales economías también podría causar fluctuaciones cambiarias que ejercerían presión sobre los sectores financieros. Las altas tasas de interés podrían ralentizar la economía más de lo previsto, ya que el vencimiento y renegociación de las hipotecas de tasa fija y el elevado endeudamiento de los hogares podrían provocar tensiones financieras”, continuó el informe.

Por el contrario, otros elementos actuarían como empuje de la economía mundial: “Una política fiscal más laxa de lo necesario y de lo asumido en las proyecciones podría aumentar la actividad económica a corto plazo, so pena de un ajuste posterior de la política más costoso”, dijo el FMI. “La inflación podría reducirse más rápido de lo previsto si la tasa de actividad laboral sigue aumentando, lo que permitiría a los bancos centrales avanzar sus planes de flexibilización. La inteligencia artificial y reformas estructurales más profundas de lo previsto podrían estimular la productividad”, concluyó.

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