Javier Milei volverá a descalificar en público, con nombre y apellido, a los senadores nacionales que intenten, “con argumentos tirados de los pelos” voltear la Ley de bases y el Capítulo Fiscal. Se lo confesó hace pocas horas el presidente a un ministro que le preguntó cómo iba a reaccionar si el paquete regresaba a Diputados con modificaciones.
Milei tiene en su celular una “lista negra” de legisladores que, según el gobierno, parecen estar queriendo “vender caro” su voto en el recinto. Por supuesto, primero, en la nómina, aparece Martín Lousteau. No es el único. Solo el más visible. Hay peronistas, radicales y “líberos” que no responden ni a los partidos políticos ni los gobernadores.
El equipo del presidente cree, una vez más, que tiene, de su lado a “las fuerzas del cielo”. Uno de sus asesores más importantes asegura que todavía está muy fresca la memoria de los argentinos la escena de la manito vergonzante de Lousteau, votando un escandaloso aumento de las dietas. Una imagen tan viralizada como la caricatura del gesto que hizo Esteban Trebucq, en el medio de la indignación generalizada.
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Si, por el contrario, los proyectos que obtuvieron media sanción se convierten en ley, Milei volverá a usar su cuenta de X para elogiar a quienes considere que lo hayan ayudado. Será parecido a que lo hizo con Cristian Ritondo, Miguel Angel Pichetto, Rodrigo de Loredo y Silvia Lospenatto el martes pasado.
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¿Milei está cambiando? ¿De repente se volvió pragmático? ¿Negocia con la casta porque entendió que de otra manera el gobierno no arranca más? El presidente no les quiere dar la razón a los analistas clásicos que sostienen que tuvo que ceder para obtener su primera victoria política. Dice, cada tanto, en la intimidad: “Soy liberal libertario, pero no boludo”. Y repite, como un mantra: “Lo único que no voy a negociar es el déficit cero”.
Mientras tanto, mantiene entretenidos a “los pibardos” con la expectativa de una “nueva cumbre” con Elon Musk. Sucederá mañana, a las 15:30, hora de Los Angeles, en el marco de la invitación que le hizo el Instituto Milken, como principal orador, junto a Kristalina Giorgeva. Milei se sentará a conversar con Musk sobre inteligencia artificial. Pero también se encontrará con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para hablar de otra de sus obsesiones. La que comparte con el ex presidente Mauricio Macri: permitir a los clubes de fútbol que se conviertan en sociedades anónimas.
Y todo eso, lo hará sin dejar de hacer funcionar, la “máquina de comunicar buenas noticias”, conducida por él mismo, y que en las últimas horas no dejó de arrojar proyectiles. Algunos ejemplos: la inminencia de una inflación de un dígito para el mes de abril, de entre el 8 y el 9 por ciento; el arranque de mayo con una fuerte deflación en alimentos; la expectativa de que la inflación de mayo termine en un 6 o un 7 por ciento, algo impensado dos meses atrás; la postergación del Impuesto a la Transferencia de Combustibles para evitar el impacto en el precio de la nafta; la no aplicación del aumento de las tarifas de luz y de gas que se había anunciado en mayo; la presión sobre las prepagas para dar marcha atrás a las subas; y el anuncio de la baja de aranceles para importar heladeras, lavarropas, neumáticos e insumos plásticos.
Milei continuará, durante las próximas horas, su combate, cara a cara, contra los que sostienen que el superávit financiero no es sustentable. Y también contra los que denomina: “Los fundamentalistas del atraso cambiario”. Esta semana, en El Observador 107.9 , le respondió con lujo de detalles a Cristina, quien, en su última aparición, lo acusó de lograr un superávit de mentirita. Lo hizo diciendo que no va a haber más obra pública tal como la conocimos gracias a los Cuadernos de la Corrupción, ni más transferencias discrecionales a las provincias, ni más gobernadores pidiéndole limosna a los funcionarios en Buenos Aires.
Además, en las últimas horas, antes de subirse por primera vez al avión oficial de la presidencia que lo llevó hasta Los Angeles, Milei les propuso un debate a quiénes sostienen que el tipo de cambio está atrasado.
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Y todo eso, mientras su equipo de comunicación se encargaba de “bajar línea” sobre los logros de la semana, tarea en la que se destacó Javier Lanari, con dos tuits de alto impacto. Uno, con un claro epicentro en el cierre del 40 por ciento de los registros del automotor.
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El otro, con breve resumen de las últimas 24 horas, hecho hace solo un día:
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Pero no solo las buenas noticias, sino su manera de presentarlas, es lo que parecen hacer efectivo el mensaje de Milei. ¿Era necesario decir que la economía, en un momento determinado, iba a empezar a crecer como “pedo de buzo”? En la entrevista que le hicimos junto a Trebucq, Pablo Rossi, Luis Gasulla, Camila Dolabjian y Horacio Cabak le preguntamos, si semejante frase no había sido una exageración. Y él pareció admitirlo al responder: “la economía ya está teniendo una recuperación y los salarios le están ganando a la inflación, pero esto no es magia y demanda tiempo”
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Pero también Rossi le preguntó sobre su decisión de haber propuesto a Ariel Lijo y Manuel García Mansilla como nuevos miembros de la Corte Suprema de Justicia. Entonces se hizo cargo de las sospechas y sentenció: “Yo tengo el culo limpio”
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Lo mismo le dijo a un periodista que en las últimas horas le preguntó por qué los diputados de la Libertad Avanza no habían votado a favor de cobrar a Pablo Otero- el propio Milei se había referido como el Señor Tabaco- el mismo nivel de impuestos que se le cobra al resto de las tabacaleras. Al mismo tiempo, Milei, quiso dejar en claro que, más allá del respeto por la división de poderes, no iba a dejar de presentar ante la justicia todas las denuncias sobre casos de presunta corrupción, como el de los alimentos que no llegaban a los comedores populares.
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En este sentido, Juan Grabois debería dejar de enviar cartas documentos a periodistas y denunciantes y dedicarse a responder, punto por punto, las imputaciones que pesan sobre él y sus amigos por los presuntos delitos de: abuso de autoridad, fraude, malversación de caudales públicos e incumplimiento de los deberes de funcionario público. ¿Y eso por qué? Por haber recibido el equivalente a mil millones de dólares a través del FISU, para hacer 6.517 casas, de las cuales solo se habrían terminado 400.
También Grabois debería preocuparse, y mucho, para explicar cómo fue que se “apropió” del enorme predio de Pedro Echague 1265, violando normas y disposiciones, sin que sus socios políticos lo denunciaran ante la justicia. Quizá los que todavía lo ven como una mezcla del Che Guevara que habla en nombre del Papa, al final, se den cuenta, que Grabois no es pobre, sino que trabaja, de pobre. Que todo lo que hace, lo hace por plata.