En la intimidad de la Casa Rosada admiten que Caputo había estado incómodo con el tono defensivo que imperó en el Gabinete después del revés bonaerense. Lo señalaba como un error de manual: insistir en minimizar una derrota que, en los hechos, dejaba heridas en el corazón del proyecto libertario. “No se puede vender como empate algo que es derrota”, repetía a sus interlocutores.
Los cambios que hizo Javier Milei y que empoderaron a Santiago Caputo
La cadena nacional fue apenas el vehículo. Lo central estuvo en la decisión de ordenar el mensaje: firme en el equilibrio fiscal, pero con gestos de autocrítica y un guiño a los gobernadores.
Caputo leyó que la sociedad necesitaba otra señal, menos atrincherada. El asesor operó para instalar un tono distinto: bajar la épica de barricada, hablar de concesiones y proyectar institucionalidad. Ese diseño no solo apuntó a recomponer la relación con las provincias, sino también a enviar un mensaje interno: el Gobierno debía demostrar que podía aprender de los errores.
El contraste con los días posteriores a la elección fue evidente. Como contó El Observador, Javier Milei decidió el lunes tras la derrota en Buenos Aires, una serie de cambios que quedaron truncos por la tarde de ese mismo día. En el Gobierno señalaron el rol que tuvo la secretaria General, Karina Milei, en ese giro en la postura del jefe de Estado. Horas después, el Presidente la ratificó a ella junto con el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo "Lule" Menem.
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El rol de Santiago Caputo detrás del discurso "conciliador" del presidente Javier Milei en la cadena nacional.
Otro capítulo más en la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo
En Balcarce 50 reconocen que esa disputa sigue abierta. El armado electoral, en manos de Karina y Lule Menem, choca con la idea de Caputo de que lo central es blindar la figura presidencial y sostener la narrativa del déficit cero. La cadena nacional mostró cuál de las dos líneas consiguió, por ahora, imponer su lógica: Milei habló con un registro moderado, evitó exabruptos y se mostró dispuesto a “empezar de nuevo” con los gobernadores. Fue el triunfo táctico de Caputo en una interna que no está saldada.
El funcionario que mejor sintetizó el trasfondo lo hizo en off the record: “Sólido, sin fisuras, autocrítico pero firme”. Esa frase, que circuló entre asesores y ministros, podría ser también una autodescripción de la impronta que Caputo quiso imprimir al Gobierno tras la caída bonaerense. No se trataba solo de anunciar números: era la manera de demostrar que la derrota había dejado una lección aprendida.
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El rol de Santiago Caputo detrás del discurso "conciliador" del presidente Javier Milei en la cadena nacional.
La apuesta de Caputo no es menor. En la Casa Rosada calculan que hasta diciembre deben ganar tiempo en el Congreso. Los gobernadores no darán cheques en blanco y la oposición intentará forzar cambios en el Presupuesto. En ese escenario, el estratega se convenció de que un discurso de confrontación los dejaría sin aire. Por eso empujó una cadena que, más que técnica, fue política: abrir ventanas de diálogo, contener a las provincias con promesas acotadas y sostener la bandera del equilibrio fiscal.
El detrás de escena de la cadena nacional de Javier Milei
El trasfondo, sin embargo, es que Caputo sigue siendo un actor que divide aguas. Su rol como arquitecto de la comunicación presidencial le dio victorias en 2023, pero también alimentó recelos entre dirigentes que lo ven como alguien que concentra demasiado poder sin tener votos propios. La derrota bonaerense fue usada como argumento por sus detractores internos. Con la cadena nacional buscó demostrar que su manual todavía sirve para reencuadrar la agenda después de un golpe electoral.
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El rol de Santiago Caputo detrás del discurso "conciliador" del presidente Javier Milei en la cadena nacional.
La Libertad Avanza piensa en octubre
La tensión con Karina Milei seguirá marcando la hoja de ruta. Mientras la secretaria General piensa en listas, territorios y acuerdos políticos, Caputo se mueve en el terreno del relato y la puesta en escena. Dos lógicas que hoy conviven, pero que se chocan en la práctica. El propio Presidente parece necesitar de ambas, aunque los resultados en Buenos Aires encendieron las alarmas. En ese contexto, el triunfo parcial de Caputo con el tono de la cadena puede ser un respiro, pero no resuelve la interna.
En definitiva, lo que mostró la cadena nacional no fue solo la presentación de un Presupuesto, sino el regreso de Caputo como estratega central después de semanas de cuestionamientos. Su sello estuvo en el tono, en las palabras y en la idea de que había que reordenar la narrativa tras el tropiezo electoral. Resta ver si ese estilo alcanza para recomponer la confianza interna y sostener la gobernabilidad en el Congreso, o si apenas será un paréntesis en una disputa más profunda dentro del oficialismo.