Lo que importa sobre el rechazo en el Senado a los pliegos de Lijo y García-Mansilla
- El Senado debatirá el jueves 3 de abril los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para ocupar la Corte Suprema de Justicia.
- El Gobierno enfrenta una fuerte oposición, con más de 25 votos en contra de los nombramientos de ambos candidatos.
- La Constitución exige dos tercios de los presentes para aprobar los nombramientos, pero el bloque opositor tiene suficientes votos para rechazar ambos pliegos.
- El oficialismo no está dispuesto a retirar los pliegos, aunque algunos miembros de la oposición sugirieron que el Ejecutivo lo haga para evitar una derrota política.
- Si los pliegos son rechazados, el Gobierno podría intentar nuevos nombramientos por decreto en 2026.
Contexto
¿Por qué el Gobierno insiste con las designaciones de Lijo y García-Mansilla?
El presidente Javier Milei mantiene su postura de que los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, propuestos para la Corte Suprema, deben ser aprobados por el Senado. A pesar de la oposición que ya se perfila en la Cámara Alta, el Gobierno se resiste a retirar sus nominaciones, pues considera que no debe ceder ante las presiones del kirchnerismo. El hecho de que ambos jueces hayan sido designados por decreto en comisión ha provocado rechazo dentro del Senado, especialmente por parte de los bloques de la oposición que consideran que estas decisiones son un intento de sortear el proceso constitucional.
¿Cómo afecta la constitución a estos nombramientos?
La Constitución Nacional exige que para que un juez de la Corte Suprema sea designado, se necesite el apoyo de dos tercios de los presentes en la sesión del Senado. Esto significa que el número mínimo de votos para aprobar una designación es 48, pero si 25 senadores se oponen, los nombramientos no podrán concretarse. Actualmente, la oposición cuenta con al menos 25 votos en contra, lo que pondría en serio peligro las nominaciones de Lijo y García-Mansilla.
¿Cómo se ha organizado la oposición para rechazar los pliegos?
El bloque kirchnerista de Unión por la Patria tiene la mayoría de los votos en contra de ambos nominados. En el caso de Lijo, se calcula que al menos 20 senadores se opondrán a su designación, cifra que podría aumentar a 24 si se incluyen otros senadores de distintos bloques. Además, García-Mansilla enfrenta un rechazo aún más amplio, ya que toda la bancada de Unión por la Patria se opone, sumando un total de 34 senadores en contra. Incluso dentro del radicalismo y PRO, algunos senadores como Pablo Blanco, Martín Lousteau y Carolina Losada han expresado su rechazo, lo que aumenta las probabilidades de que ambos pliegos no sean aprobados.
¿Qué alternativas se barajan para evitar la derrota política del Gobierno?
El Gobierno de Milei ha considerado diferentes alternativas para evitar la derrota legislativa. Se ha explorado la posibilidad de posponer la sesión o de que el Senado no logre alcanzar el quórum necesario para llevar a cabo la votación. Sin embargo, algunas de estas alternativas, como la postergación de la sesión, dependen de que se logre un consenso entre varias bancadas, lo cual no está garantizado. Una tercera opción, que se ha manejado de manera más reservada, es que el Poder Ejecutivo retire los pliegos, aunque esto parece poco probable dado que el Gobierno se resiste a hacerlo.
¿Cómo influye el contexto político en estos nombramientos?
La situación en el Senado refleja la tensión política entre el oficialismo y la oposición, que no solo se centra en los nombramientos de la Corte, sino en el contexto más amplio de las relaciones entre el Gobierno de Milei y el kirchnerismo. El rechazo al nombramiento de García-Mansilla, en particular, está vinculado con el proceso por el cual fue nombrado en comisión, lo que genera dudas sobre su legalidad. Además, el kirchnerismo ha exigido, como condición para cualquier acuerdo, que el Gobierno negocie un cargo en la Corte para una mujer, lo que aún no ha sido respondido por el oficialismo.
Cómo sigue
El próximo jueves 3 de abril, el Senado se prepara para debatir los pliegos de Lijo y García-Mansilla. A menos que se produzca un cambio significativo en el panorama, todo indica que ambos candidatos serán rechazados debido a la sólida oposición que enfrentan en la Cámara Alta. Esta situación podría marcar un capítulo clave en la relación entre el Ejecutivo y el Congreso, con posibles consecuencias para el futuro de la Corte Suprema.
Si los pliegos son rechazados, el Gobierno podría seguir adelante con su plan de nombramientos por decreto, aunque esto podría generar aún más conflictos políticos y legales. En caso de que los nombramientos se frustren, también se contempla la posibilidad de que el Ejecutivo reabra la discusión sobre la ampliación de la Corte Suprema, presentando nuevos candidatos para una eventual negociación con la oposición. Sin embargo, con la postura inflexible del kirchnerismo y la incertidumbre sobre las dinámicas políticas en el Senado, el futuro de estos nombramientos permanece incierto.