El que juega con las encuestas, ve una elección y llora. No es novedad en política argentina, la realidad y las encuestas no suelen coincidir. Es así, por lo menos en los últimos años y la mayoría de los estudios de opinión pública que se publican a mansalva en los medios de comunicación. Más allá de eso está la realidad, el territorio y los votos. El contundente triunfo de Juntos por el Cambio en Santa Fe y de Maximiliano Pullaro en su disputa interna con Carolina Losada son una muestra más de eso.
La realidad por ahora bendice a Horacio Rodríguez Larreta, las encuestas sostienen a Bullrich. El jefe de Gobierno porteño acumula victorias internas en San Luis, San Juan y Santa Fe. En cada una de esas provincias sus candidatos se midieron con los de Patricia Bullrich. Siempre ganó el jefe de Gobierno porteño. La única verdad, es la realidad. La duda persiste, ¿se pueden nacionalizar los resultados? Seguramente no, los resultados son provinciales. Pero lo cierto es que los comportamientos del electorado marcan una tendencia que no se puede extrapolar en votos, pero si en preferencias. La elección tiende a poner a los moderados por sobre lo beligerantes.
En la cuenta nacional que se lleva dentro de Juntos por el Cambio, la diferencia la marca Mendoza. Ahí, Alfredo Cornejo, alineado con Bullrich ganó cómodamente las primarias y se encamina a ser nuevamente gobernador.
Más allá de la disputa de interna, el extenso y nutrido calendario electoral de la argentina ya entra en la recta final. En lo recorrido hasta acá, las sensaciones que sobrevuelan la política empiezan a marcar las condiciones para un cambio de ciclo. El camino es largo, pero la cuenta de victorias provinciales, parecen dejar a Juntos por el Cambio a las puertas de la Casa Rosada.
“La campaña violenta que hizo Losada ya no va más. Eso de desacreditar al adversario acá impactó de modo negativo. Losada estuvo mal asesorada por Bullrich”, afirmaba ayer por la noche uno de los hombres que trabajó en la campaña del peronismo.
El otro dato que deja la elección es el alto grado de ausentismo. El análisis puede incluir la variable de que se trató de una PASO, pero las luces de alerta ya están encendidas. Sobre todo, en Rosario, la ciudad con el mayor caudal electoral de la provincia y la más complicada por la violencia que encierra el modus operandi del narcotráfico.
Los resultados en Santa Fe fueron seguidos de cerca por los principales intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires. “Para mi está claro que la tendencia favorece a Larreta, más allá de lo que digan las encuestas”, le dijo a El Observador uno de los hombres fuertes de la tercera sección electoral de la provincia, la más importante en términos electorales.
Para explicar la diferencia entre las encuestas y la realidad el alcalde de uno de los distritos más poblados de la provincia de Buenos Aires fue claro: “El 50% de la gente no contesta las encuestas. Ninguna, ni las presenciales, ni las online. Y dentro de los que contestan hay dos grupos: los más politizados y los que están muy enojados y quieren dejarlo en claro. Por eso las encuestas dan como dan, pero la realidad es otro. En el territorio se ve otra cosa. La mayoría de la gente rechaza los discursos violentos”.
Desde el entorno de Pullaro, el consagrado candidato a gobernador de Juntos por el Cambio en Santa FE, aseguran que la presencia de Patricia Bullrich en la provincia no fue inocua. La imagen de la dirigente del PRO le sirvió a Losada para achicar la diferencia. Sin el apoyo de Bullrich la distancia entre los candidatos habría sido mayor.