Javier Milei le da más respaldo a Diego Santilli como el interlocutor válido ante los gobernadores
El Presidente busca terminar con las críticas de parte de los mandatarios provinciales a la multiplicidad de terminales. La negociación del Presupuesto 2026.
Santilli, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aceleraron el contacto con los gobernadores y recibieron como respuesta la necesidad de que exista una única ventanilla en la Casa Rosada. Por eso el movimiento de Javier Milei. Mientras tanto el ministro del Interior, que jurará mañana en el cargo, prepara la agenda con los mandatarios provinciales con una gira federal incluida.
Javier Milei le da más poder a Diego Santilli para negociar con los gobernadores
El punto de partida tuvo dos fotos que ordenan el tablero. Por un lado, la bilateral con Ignacio Torres, gobernador de Chubut y voz activa de Provincias Unidas cada vez que la relación con la Nación se tensa. Por el otro, el encuentro con Raúl Jalil, de Catamarca, donde se sumó el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. En el oficialismo destacan la “buena relación” entre el riojano y Jalil: un puente que, llegado el caso, activa resortes parlamentarios y ayuda a blindar acuerdos sensibles.
La agenda no se frenó ahí. El Gobierno ya había anotado para el lunes a dos “llaves” del mapa político: Marcelo Orrego (San Juan) y Martín Llaryora (Córdoba), y el miércoles será el turno de Gustavo Sáenz (Salta). Esa reunión con Sáenz empujó una decisión operativa en Interior: Santilli impulsa una gira federal, de corte práctico y territorial, que replica el método que usó el ex ministro Lisandro Catalán para aceitar vínculos, detectar problemas de ejecución y fijar un canal directo con las provincias.
Milei y Paz
Javier Milei le da más respaldo a Diego Santilli como el interlocutor válido ante los gobernadores.
Las distintas voces de negociación que Javier Milei quiere silenciar dentro del Gobierno
Mientras se movía la agenda doméstica, hubo señales en la esfera estratégica. El asesor presidencial Santiago Caputo recibió al consultor norteamericano Barry Bennet, que llegó para ver al nuevo embajador de Estados Unidos, Lamelas, y tiene en carpeta un viaje a Paraguay para reunirse con el presidente Santiago Peña. En la Rosada leyeron ese paso como parte de la diplomacia de pasillo que convive con la política doméstica y que, cuando se superpone, alimenta la percepción de múltiples voces en la interlocución con las provincias.
El diagnóstico que comparten gobernadores y operadores legislativos es tan simple como contundente: hacen falta reglas claras y una ventanilla única. En la práctica hoy conviven tres planos. El administrativo—con Jefatura y Interior llevando la hoja de ruta de gestión—; el legislativo—donde Menem ordena el poroteo y los tiempos de Diputados—; y el político-estratégico—donde Caputo marca prioridades cuando el Presidente baja línea. Sin una jerarquía explícita, la simultaneidad se vuelve solapamiento, y cada señal se interpreta a conveniencia del receptor.
Adorni Santilli y Torres
Javier Milei le da más respaldo a Diego Santilli como el interlocutor válido ante los gobernadores.
Presupuesto 2026 y superpoderes; los objetivos de Diego Santilli
Por eso la semana que empieza es más que un trámite. Milei evalúa dar señales para terminar con la lógica de “varias voces” y empoderar un esquema de conducción nítido. La traducción práctica podría ser doble: consolidar a Interior como ventanilla operativa (con la gira federal como hoja de ruta) y fijar un mecanismo de validación política que evite ruidos cuando entren en juego Presupuesto 2026, facultades delegadas y capítulos sensibles de reformas. La clave no es el reparto de nombres, sino el orden: quién define qué, en qué plazos y con qué respaldo.
Santilli, que mañana formaliza su asunción y presentará a su equipo, llega con un activo que el oficialismo quiere capitalizar: conoce la gramática territorial, tiene puentes con sectores del PRO y dialoga con peronismos locales sin levantar costos innecesarios. En su entorno hablan de una mesa chica con foco en ejecución (obras, caja y normativas trabadas) y una mesa de enlace político con Jefatura para sincronizar mensajes. Si esa arquitectura funciona, la Casa Rosada ganará previsibilidad en un terreno donde cada ambigüedad se paga con sobreprecio legislativo.
Los gobernadores quieren garantías para el Presupuesto 2026
Javier Milei le da más respaldo a Diego Santilli como el interlocutor válido ante los gobernadores.
Diego Santilli prepara una gira federal para reunirse con gobernadores
La gira federal que impulsa Santilli puede cumplir una doble función. Operativa, porque permite desbrozar cuellos de botella y alinear prioridades con los equipos técnicos de cada provincia. Política, porque ordena la interlocución: si la gira instala a Interior como primer canal, la negociación deja de depender de atajos informales. Esa fue la lógica que le dio resultado a Catalán y que hoy el Gobierno busca actualizar en un contexto más frágil, con mayor dispersión de intereses y una oposición con incentivos para elevar el costo de cada voto.
El riesgo, admiten a ambos lados del mostrador, es la narrativa. Si cada encuentro genera un matiz nuevo, la percepción de desorden se espiraliza y los gobernadores suben sus condiciones. Si, en cambio, de cada bilateral sale una minuta común —quién llama, qué se negocia, qué se concede y cómo se vota—, el oficialismo puede construir mayorías inestables pero suficientes. El tiempo corre: las extraordinarias y el calendario provincial presionan, y el margen para improvisar se achica.
El Presidente lo sabe. De allí la idea de “poner fin” a la interlocución con múltiples voces y ordenar el flujo político en torno a una referencia clara. En la Argentina federal, la gobernabilidad se define tanto en los números macro como en el timbreo fino con las provincias. La semana que empieza mostrará si la Casa Rosada convierte intención en método: una ventanilla, una cadena de mando, un relato único. Si lo logra, las negociaciones por Presupuesto y reformas podrán transitar con menos fricción. Si no, cada artículo volverá a negociarse como si fuera el último.