El Gobierno de Javier Milei encontró un pequeño alivio: la caída en la aprobación parece haberse detenido. Pero detrás de esa aparente estabilidad aparece un dato más profundo y preocupante para la Casa Rosada: el humor social continúa deteriorado, con salarios, empleo y pesimismo económico dominando la escena.
Los datos se desprenden de la última encuesta de la Universidad de San Andrés. El estudio, realizado entre el 6 y el 8 de mayo sobre 1006 casos, muestra que la aprobación del presidente se ubica en 37%, mientras que la desaprobación alcanza el 60%. Son números prácticamente idénticos a los de abril y que consolidan una suerte de “meseta” tras varios meses de retroceso sostenido.
La estabilización, sin embargo, no implica recuperación. Apenas el 29% de los encuestados asegura estar satisfecho con la marcha general del país, mientras que el 68% se declara insatisfecho. Y aunque el oficialismo conserva un núcleo duro muy sólido entre quienes votaron a Milei en 2023, el desgaste empieza a sentirse incluso en áreas sensibles de gestión y comunicación.
Una “meseta” para el Gobierno, pero sin señales de recuperación
Uno de los datos centrales del informe es que el Gobierno consiguió frenar la caída abrupta que había mostrado en mediciones anteriores. La aprobación presidencial subió apenas un punto respecto de abril y la desaprobación bajó otro punto, lo que para los encuestadores configura un escenario de estabilidad.
Sin embargo, los números siguen siendo complejos para la administración libertaria:
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El 37% aprueba la gestión de Milei.
El 60% la desaprueba.
Solo 29% está satisfecho con la marcha general del país.
El 68% se muestra insatisfecho.
El informe también marca que la satisfacción específica con el desempeño del Poder Ejecutivo cayó de 26% a 23%, siendo el área institucional que más retrocedió en esta edición.
A nivel comparativo, la encuesta ubica a Milei por debajo de los niveles de aprobación que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de gestión, pero todavía por encima de Alberto Fernández en igual período presidencial.
El bolsillo domina el clima social
La economía cotidiana aparece como el principal problema del Gobierno y también como el eje del malhumor social. Por primera vez en varios meses, la inflación vuelve a recuperar centralidad en la opinión pública. Pero los dos temas que encabezan el ranking de preocupaciones son mucho más concretos.
Según el informe, las principales preocupaciones de los argentinos son:
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Bajos salarios: 37%
Falta de trabajo: 37%
Corrupción: 36%
Pobreza: 30%
Inflación: 22%
La encuesta muestra además que existe una percepción muy negativa sobre la evolución económica reciente: el 58% cree que el país está peor que hace un año, mientras que el 56% sostiene que su situación económica personal empeoró y solo 18% considera que el país mejoró.
Y hacia adelante el escenario tampoco aparece demasiado optimista y que las expectativas son bajas para el próximo año: el 44% cree que el país empeorará, mientras que el 26% piensa que mejorará y el 25% cree que seguirá igual.
El dato que más preocupa al oficialismo es que la mejora macroeconómica todavía no logra traducirse en una percepción positiva sobre la vida cotidiana.
Milei: esperanza entre los propios, rechazo entre los opositores
El trabajo de la Universidad de San Andrés también analiza las emociones que genera la figura presidencial. Allí aparece uno de los rasgos más marcados de la actual etapa política: la fuerte polarización emocional alrededor de Milei.
Entre quienes aprueban al presidente predominan esperanza, confianza y entusiasmo. Por el contrario, entre quienes lo desaprueban aparecen vergüenza, rechazo y asco.
El estudio sostiene que la grieta alrededor de la figura presidencial no solo es política o ideológica, sino también emocional.
La fuerte caída de Manuel Adorni
Uno de los datos más negativos para el Gobierno es la situación de Manuel Adorni. El vocero presidencial alcanzó un 73% de desaprobación, siendo este el diferencial de imagen más negativo de todo el Gabinete (-59%).
La encuesta lo muestra como uno de los funcionarios más afectados producto de las investigaciones y denuncias que pesan sobre su figura por presunto enriquecimiento ilícito.
Las áreas mejor y peor valoradas del Gobierno
A pesar del desgaste general, el oficialismo conserva algunos activos de gestión relativamente bien evaluados. Las políticas públicas con mejor imagen son: Política exterior con 38%, Defensa con 37% y Política energética con 35%. Son tres áreas donde el Gobierno todavía mantiene niveles relativamente altos de apoyo.
En cambio, las peores evaluaciones aparecen en: Obras públicas e infraestructura, Salud, Educación, Política científica, todas con niveles altos de insatisfacción.
El oficialismo pierde diferencial y la oposición retiene bases propias
En el plano político, el informe detecta un escenario de fragmentación opositora pero con dirigentes que logran consolidar apoyo entre quienes rechazan al Gobierno.
Entre las figuras con mejor valoración dentro del universo anti Milei aparecen Axel Kicillof, Cristina Fernández de Kirchner y Myriam Bregman. Según el estudio, no aparece un liderazgo opositor único, pero sí varios referentes que logran sostener núcleos duros compactos.
Al mismo tiempo, la encuesta advierte un desgaste creciente del oficialismo, incluso en figuras que hasta hace pocos meses aparecían como activos comunicacionales.
Un Gobierno que frenó la caída, pero todavía no encuentra recuperación
La conclusión que deja el informe es ambigua para la Casa Rosada. Por un lado, Milei consiguió detener el derrumbe de su imagen y estabilizar los números tras varios meses difíciles. El núcleo duro libertario sigue firme y algunas áreas de gestión conservan apoyo.
Pero al mismo tiempo la insatisfacción social continúa siendo muy alta, el pesimismo económico domina la percepción pública, los salarios y el empleo desplazaron a otros temas como principal preocupación y el Gobierno todavía no logra convertir el orden macroeconómico en alivio concreto para amplios sectores de la sociedad.
Mientras el oficialismo insiste en mostrar estabilidad fiscal, baja de inflación y disciplina económica, gran parte de los argentinos sigue mirando el bolsillo.