Batacazo o tsunami, los resultados electorales dejaron a la oposición —la kirchnerista pero también la más amigable— en estado de silencio. Más acostumbrados a los éxitos de las urnas que a las derrotas, LLA acude a los canales de televisión y a los streamings bastante más prolijos que otros tiempos, con discursos ordenados y lo que pasó a ser un mandato: no asustar a la población, pero tampoco a futuros inversores, interesados en acercarse a esta tierra prometida e inhóspita, cuna de reyes, campeones y ladrones, donde el tiro puede salir disparado para cualquier lado, menos para donde se lo tiró.
"Rata" diría Jorge Asís, el escritor con conocimientos de horóscopo chino. Animal rápido, astuto, inteligente, capaz de cualquier atrocidad, trabajador, proclive a gastar en exceso y con una fenomenal capacidad para levantarse de todas las veces en las que suele caer. Así es la Argentina, según la mirada del autor de Flores robadas en los jardines de Quilmes entre tantas novelas. Un diario extranjero lo reconoció hoy en su primera cobertura de estas elecciones: "nunca te aburrís en la Argentina". Solo nosotros somos capaces de eso, agobiados a veces de vivir al borde del infarto cotidiano.
Como sea, ya nadie pone en duda que ante el terror a lo desconocido, mejor un Javier Milei que por lo menos obtuvo el compromiso de parte del gobierno de los Estados Unidos de ayudar a la Argentina "en todo lo que necesite". Después de dos años de remo constante hacia ningún lugar, acomodando las cargas para hacer posible una convivencia lo más habitual posible, parece que el electorado se decidió a tolerar todavía un poco más al excéntrico (falso doctor) Milei para evitar la llegada de vaya a saber qué. Porque si Milei fue posible en la Rosada, cualquier cosa podrá serlo también.
La casta libertaria que se reunió en el Hotel Libertador, que fue llegando en grandes autos caros manejados por choferes bien vestidos y rodeados de personal de seguridad, también fue sorprendida. Imaginaba tener que salir a defender al gobierno de los "kuka tira piedras". Pero no fue necesario. Los seguidores de Cristina Fernández de Kirchner, los de Axel Kicillof, los de Juan Grabois, los de Guillermo Moreno, los de Sergio Massa, quedaron primero paralizados, cual estatuas de sal, en ese pasado que no vuelve.
Las horas van pasando y el peronismo empieza a acomodarse a disgusto con la nueva realidad. Nada de lo que hizo la población para atraer la atención del Gobierno insensible alcanzó. La red de prestadores de discapacitados sigue rota y sin cobrar, a los profesores universitarios no les aumentaron sus salarios, a los profesionales del Hospital Garrahan no les mejoraron las condiciones de trabajo, a los laboratorios cómplices de funcionarios corruptos no se los molestó más, la Justicia parece que entró en un hibernadero en estas causas que pican al lado del presidente.
El espejo de Macri 2017
Como sucedió con Juntos por el Cambio, que obtuvo 41,75 por ciento en las elecciones de medio término de 2017, LLA logró 40,60 en el 2025. Meses después, Mauricio Macri constataba con Luis Caputo, el ministro de Finanzas que reemplazó al ministro de Economía Alfonso Prat Gay, que ya no contaba con el respaldo de los mercados y tenía que salir en ayuda urgente del Fondo Monetario Internacional para evitar el acabóse. En ese entonces, referentes económicos de prestigio como Roberto Lavagna aseguraban que de ningún modo el FMI sería generoso con la Argentina, pero se equivocó. Argentina recibió un préstamo stand by de 57.000 millones de dólares, el más importante que la entidad financiera haya entregado jamás, apenas meses después de haberlo solicitado. Al año siguiente, en el 2019, Macri perdía la reelección frente a la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner.
Lo mismo puede suceder ahora. El presidente está blindado por la decisión de Trump de no dejar caer a la Argentina. Lo motivan asuntos legítimos como la geopolítica de la región y los recursos naturales. Y ya se sabe que tal vez haya algo más en amigos del secretario del Tesoro, Scott Bessent, quienes dejaron una cartera expuesta en bonos locales que les rendieron fenomenalmente en el 2024 pero no este año. Todo indicaría que recuperarán lo perdido de aquí a fin de año y está por verse si se quedarán o no en el país.
Pero en el círculo rojo local y, sobre todo, washingtoniano, le piden a Milei que cambie, que consolide una gobernabilidad que le permita evitar que le cuestionen sus vetos a leyes votadas por el Congreso y —sobre todo— aprobar un segundo paquete de reformas, buena parte ya discutidas en el Consejo de Mayo que preside Guillermo Francos y al que asisten habitualmente el titular de la UIA, Martín Rapallini, y el dirigente cegetista, Gerardo Martínez, además del gobernador Alfredo Cornejo y la senadora Carolina Losada y el diputado Cristian Ritondo por el Congreso.
Eso sí, para lograrlo se necesitará "un nuevo Milei", uno que haya aprendido de sus errores y tenga talento para desplegar la capacidad de diálogo, un rasgo que hasta ahora se mostró ajeno a su personalidad. ¿Podrá?
Un fino observador de la realidad local le dijo a El Observador que cree que "sí, no tengo dudas. No será otro Milei, sino el mismo pero después de haber olido la presencia de la muerte. Entendió el peligro que enfrentaba y empezó a escuchar consejos por fuera de la secta". ¿Será? ¿Habrá aprendido? ¿Cuánto le durará?
Por lo pronto, está confirmada oficialmente para el 5 y 6 de noviembre próximos la visita presidencial al American Business Forum que se realizará en el Kaseya Center de Miami, bajo el auspicio del alcalde de la ciudad, Francis Suárez. Allí tendrá la oportunidad de ver nuevamente a Donald Trump y al CEO del JPMorgan que anduvo esta semana pasada por Buenos Aires, Jamie Dimon. También a algunas figuras relevantes de la región como la recientemente premiada con el Premio Nobel, María Corina Machado. Y eventualmente a Lionel Messi y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, entre otros referentes deportivos, casi como una apertura del próximo Mundial de Fútbol que tendrá a Miami como una de sus sedes.
Allí se verá otra actuación del jefe de Estado argentino en las grandes lides globales. Los que lo conocen ruegan porque eventuales fastos no se le vayan a la cabeza.