Algunas personas me mandaron, de esos diez puntos que había planteado en su momento, después del discurso, cuántos parecía haber cambiado y cuántos parecía haber mejorado.
Me hicieron revisarlos a mí. Eran ideas o situaciones o argumentos que partían de una gran base de sentido común. No importa que fuera de izquierda, de derecha, más ideologizado o menos ideologizado.
Y la verdad es que he encontrado ahí que en un promedio del 50% de lo que nosotros habíamos planteado, el Presidente había hecho un esfuerzo por cambiarlo. Ha mostrado la voluntad para cambiarlo. Y el otro 50% es discutible.
Y acá me pongo en el contenido que sí es discutible. El contenido que puede ser discutible tiene que ver sobre si el presidente Milei de verdad cambió y le va a dar más dinero y más participación y va a aumentar el presupuesto tanto en el área de discapacidad, como en el área de salud, como en el área de educación, como en los haberes del sistema provisional.
Si nosotros preguntáramos por sí o por no, si lo va a ser o no lo va a ser, la respuesta, si la pudiésemos poner en un en un algoritmo o inteligencia artificial, sería la siguiente: Milei cumplirá su promesa, siempre y cuando las prospectivas de aumento de la economía, del crecimiento, y del PBI se cumplan y se cumpla también su idea de mantener los costos y el equilibrio fiscal en las áreas tal como las plantea.
Depende de si sus previsiones de crecimiento, aumento de economía, tipo de cambio, y el dólar, que es como se hace un presupuesto, son correctas. Si fuesen correctas, efectivamente, el aumento en Capital Humano, en las partidas presupuestarias de Asignación Universal, en planes sociales, en el presupuesto total de salud, en el presupuesto total de educación, en gasto en universidades, y en discapacidad y jubilaciones, sería correcto.
Y si esta ecuación fuese correcta, todo lo que plantea el Presidente en materia discursiva, política, o de forma, es decir, no voy a insultar más, no voy a decir mandriles, ratas, econochantas. Pero además, dijo que entiende que una buena parte de la sociedad sabe que cuando habla o dice las cosas no se muestra ni empático ni atento a las dificultades sociales, o a la micro, o al salario, o los ingresos que no alcanzan en una gran parte de la población.
Y si tuviese que hacer un contraste con lo que pasó ayer sobre la última parte del discurso de Milei, porque tampoco es que Kicillof ya se ha convertido en una especie de gran salvador de la patria, ¿no?
Pero si yo comparara los 15 minutos que duró el discurso de Milei con la larga entrevista que le hizo Carlos Pagni a Kicillof en LN+, yo diría que en contraposición, Kicillof se pareció más al Milei poco consensual, más caprichoso, más ideológico, más extremo, cuando respondió: “No, yo en el tema de YPF no me equivoqué para nada. Lo volvería a hacer. Somos los campeones del mundo. Nunca me he equivocado yo. Soy el mejor gestor de la Argentina aunque muy pocos se den cuenta”. Ese es el análisis que yo haría.
Y después de leerme todos los portales y después de preguntar a la inteligencia artificial cuál había sido la reacción de la mayoría de los políticos y de los analistas de opinión después del discurso de Milei.
El chat de inteligencia artificial que uso llegó solamente a las primeras repercusiones políticas que no son más que la confirmación del sesgo de un lado y del otro de pocos analistas políticos que lo analizaron en profundidad. Y cuando uno ve la cuestión en perspectiva, dice “cada vez hay que pararse más en un lugar donde el que gana es el sentido común y no el capricho ideológico o personal de cada uno de nosotros”.
Hay una cosa que dijo Pagni que es un poco extrema para llegar a la conclusión, pero que se podría compartir. Le dijo: “Bienvenido Milei al mundo de los humanos, al mundo de los gobiernos más o menos humanos con personas humanas que pueden tener grandes aciertos y que también se pueden equivocar”.
Yo comparto esa idea. Aunque no comparto la manera de decirla, comparto el argumento central.
Luis Majul - Presupuesto 2026
¿Cómo puede ser la respuesta de los diputados que responden a gobernadores?
Lo que están pidiendo los diputados y senadores nacionales, que forman parte de una oposición racional y que no tienen como primera mirada voltearlo a Milei, es: “Antes de mandarlo al Congreso, ¿podés poner el Presupuesto a consideración para ser discutido? ¿Y que de esas discusiones salga un Presupuesto mejor?”.
Y a mí no me parece mal. Pero de nuevo, la discusión va a ser esta: el equipo de Milei diciendo “mirá, yo digo que la que la economía va a crecer tanto, que el dólar va a estar a tanto, que voy a tener que pagar tanto de deuda externa”.
De acuerdo a mis números, va a crecer naturalmente el poder adquisitivo de los jubilados, se va a aumentar el presupuesto de educación, el presupuesto de salud y el presupuesto de ciencia.
Lo que a mí me genera duda es que con todos los números, utilizó porcentajes el Presidente, pero cuando se refirió al número del presupuesto para universidades, utilizó un número puro: 4.8 billones de pesos.
Mi pregunta sería, ¿por qué utilizó un número puro en ese caso y por qué todo lo demás lo tradujo en porcentajes?
Así que la discusión política va a transcurrir por ahí. La mayoría de la gente dirá si hay que tomar a Milei en serio o no.
Para tomar a Milei en serio, ese reconocimiento de errores tiene que abarcar un sistema y un plano político que incluya, no solamente, o como si fuera lo único que habría que hacer, llamar al expresidente Mauricio Macri, pero que también lo incluya. Para empezar a trabajar en conjunto, con diferentes niveles de compromiso y con diferentes niveles de integración.