La startup de ciberseguridad, Strike, anunció que captó US$ 13,5 millones en una ronda de inversión Serie A. La ronda fue liderada por FinTech Collective y tuvo el respaldo de inversores como Galicia Ventures y Greyhound Capital.
“Esta inversión impulsará nuestra expansión en Estados Unidos y Brasil, acelerando el desarrollo de Strike360, nuestro innovador motor de pentesting (proceso de evaluación de seguridad en el que expertos simulan ataques cibernéticos para identificar vulnerabilidades en sistemas) impulsado por inteligencia artificial, diseñado para automatizar las pruebas de seguridad desde el descubrimiento hasta la reevaluación y corrección”, adelantaron desde la startup.
La empresa se dedica a evaluar y remediar vulnerabilidades en aplicaciones antes de que sean explotadas por atacantes.
La expansión en dos de los mercados más grandes de ciberseguridad implicará nuevas oficinas y equipos locales.
"Con esta inversión, estamos listos para escalar a nivel global, redefinir la seguridad ofensiva y seguir desarrollando la próxima generación de soluciones en ciberseguridad”, dijo en un comunicado el CEO de la startup, Santiago Rosenblatt.
Actualmente, más de 100 empresas líderes en finanzas, tecnología y salud son clientes de Strike, incluyendo compañías como Santander, Mercado Libre y Okta.
En abril de 2022, la startup cerró también una ronda de inversión por US$ 5,4 millones.
En aquel momento, la ronda fue dirigida por la firma Greyhound Capital y participaron NXTP, Canary, FJ Labs, Latitud, Magma Partners, Orok Ventures, Venture Friends e inversores individuales.
La historia detrás de la strike
Cuando tenía cinco años, Santiago Rosenblatt ya sabía que quería ser ingeniero en sistemas. Y si bien asume que estuvo influenciado por las profesiones de sus padres –ingeniero en sistemas y analista en sistemas–, desde sus primeros años de vida ya tenía un interés especial por lo que un niño puede entender como ingeniería: desarmar e intentar rearmar los juguetes. En su caso particular, hasta medía la electricidad con un tester.
La prematura pasión por la ingeniería, acompañada por una curiosidad inagotable lo llevó a investigar distintas áreas de la tecnología, entre ellas el hacking. “Arranqué a hackear desde muy chico, con 6 años”, contó a Café & Negocios en los inicios de la startup.
Desde entonces fue acumulando experiencia en el área de ciberseguridad; comenzó como un hacker ofensivo, pero a medida que fue creciendo se abocó al hackeo ético, defendiendo a algunas de las empresas emergentes más grandes de la región como AstroPay, dLocal y Pedidos Ya. Con capacidad desarrollada en el rubro en 2020 creó Strike Security.