El germen de la película está en Uruguay. El escritor Diego Fischer, autor del libro biográfico sobre la actriz A mí me aplauden, y la productora Sinapsis comenzaron a trabajar en el proyecto hace casi una década. La propuesta cruzó a Argentina y sumó a productoras de allí, incluyendo a Alternativa, del actor Pablo Echarri, que debutó con este documental en el rol de productor ejecutivo.
A propósito de su visita a Montevideo para la premiere de la película, Echarri habló con El Observador y contó lo siguiente sobre cómo le llegó el proyecto: “Estaba recién abriendo mi productora, y me pareció una oportunidad extraordinaria como primer proyecto tener este documental sobre alguien a quien admiré y quise tanto. Me parecía que tenía que ser parte”.
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“No había una definición artística o una idea de hacia donde llevar el material, si las ganas de querer contarlo”, agregó Echarri sobre el proyecto. Aunque luego Fischer dejó de estar involucrado de forma directa, la película siguió su curso y sumó a su director, el argentino Alejandro Maci.
Echarri contó que el director fue incorporado luego de haber visto una anterior película suya, un documental sobre la cineasta y feminista argentina María Luisa Bemberg.
“Cuando la vi me di cuenta que Alejandro era la persona adecuada para abordar a un personaje como China, primero por su oficio y su talento a la hora de poner el ojo y generar la escena, y también por el amor que le tiene a los actores. El construye a partir de eso. Ahí se generó algo fantástico, porque él propuso una mirada, un eje, una estructura dentro del relato de la película, que era la que nosotros más queríamos contar de China”, explicó.
Cuando le llegó la propuesta, Maci tomó una decisión y se trazó un objetivo. “Quise alejarme de lo archiconocido de China, de lo que todo el mundo vio en la tele, en Instagram, en la web, en sus películas. Pensé en privilegiar su propio discurso, en tratar de encontrarlo”, contó el director a El Observador. “¿Cómo se contaba ella a sí misma? ¿Cómo inventaba su historia, que a veces era cierta y a veces creada? Eso era China, su propia autoría”.
Mano a mano
A Carlos Perciavalle le tocó ser protagonista y anfitrión en El último viaje a China. El actor uruguayo albergó en su casa en Maldonado las charlas con Soledad Silveyra y al equipo de rodaje que las registró para la película.
“Pienso siempre en ella”, afirmó el actor. “A veces pienso que como hacía antes, la voy a llamar a cualquier hora y contarle lo que hice en el día. La tengo incorporada en mi vida. Mientras yo viva, ella estará viva conmigo”, agregó el que fue uno de sus colegas más recurrentes y amigos más cercanos.
Sobre las charlas con Silveyra, Perciavalle cuenta que aunque mucho fue improvisado, había un orden. “Tengo muchas historias con China, vivimos tanto juntos, que iba con cosas anotadas, la idea de contar tal o cual cosa”, explicó.
Por su parte, Maci cuenta que su rol como director era el de tirar la caña y pescar. “Yo los dirigí en esas charlas, pero al mismo tiempo es un vínculo que ya existía. Y en el momento del rodaje ellos hacía mucho que no se veían, entonces el reencuentro fue genuino, natural, celebratorio”.
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A esas charlas se le sumó el trabajo de archivo e investigación, un material que Echarri considera que muestra “a la China genuina, que mostraba quién era verdaderamente, repasando su origen, su infancia y juventud extraordinarias, y cómo se transformó en emblema”.
Pero el director del documental aclara que el archivo “hubo que ir a buscarlo”.
“Ni en Argentina ni en Uruguay había archivos nutridos, bien conservados y a la mano. Me costó mucho encontrarlos, me deprimí, fui a coleccionistas privados, supliqué, un montón de cosas. Hay cosas que encontré y cosas que no. Y en las investigaciones siempre pasa que uno encuentra cosas que no buscaba y es fascinante porque son como perlas. Pero fue complejo, buscar es muy complejo”, comentó.
Invocar a China
El ultimo viaje a China 3
El rodaje de El último viaje a China
El día antes de morir, en 2014, China Zorrilla le propuso casamiento a Carlos Perciavalle. “Me dijo: ‘hace tanto que estamos riéndonos juntos, Carlitos, vamos a casarnos’. Ella tenía un optimismo maravilloso, una alegría de vivir increíble, una generosidad sin límites y una bondad enorme”, recordó el actor.
¿Qué pasó con la propuesta matrimonial? “Le dije que no”, respondió Perciavalle. “Porque ella era muy ‘fisiquera’. Iba a pasar un buen mozo y me iba a dejar”.
“Ella me decía que se había reído conmigo como con nadie, me conocía desde los 11 años, y me decía que el físico no importaba. Le dije que lo iba a pensar, y al día siguiente emprendió el viaje definitivo. Me quedo con ese recuerdo, dulce, divino. Pero lo que le dije es cierto, a ella le gustaban mucho los buenos mozos, se volvía loca. Se volvía loca de placer, le gustaban los tipos lindos”, dijo Perciavalle. “Supongo que en la próxima reencarnación le contestaré que sí”.
El actor celebró que la película muestre el costado “aventurero” de Zorrilla, su positividad y una bondad que hacía “imposible” que tuviera rivalidades o malos deseos para otros.
“China era un poco como mi hija”, contó. “Era tan buena, tan inocente, que a veces era yo el que la ordenaba un poco, el que era cruel y le decía ‘eso no lo hagas, no te conviene’”. Perciavalle recuerda una historia en la que fue contactado por el abogado de la actriz, que le pidió que fuera a esperarla a la puerta del teatro donde estaban haciendo una obra juntos, porque Zorrilla había cobrado US$ 40.000 tras ganar un juicio en la provincia argentina de Corrientes.
“Cuando llegó, le inventé una historia de que precisaba que me prestara US$ 25.000. Y me dice ‘no tengo’. Le contesté que no podía ser, que le habían dado US$ 40.000. Y me responde ‘sí, pero no los tengo, me quedan US$ 2.000 nada más’. Le había prestado lo demás al taxista, se habían puesto a charlar, el tipo tenía un problema y no conseguía crédito, era una época muy difícil en Argentina. Y le dio la plata. Siente años después, el tipo se apareció en la casa y se los devolvió. Me miró y me dijo ‘vos que siempre me decís que no preste porque no me devuelven, mirá, lo de este hombre vale por todas’. Y aprendí a no meterme más en sus asuntos”, contó el actor.
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Con el proyecto terminado y listo para estrenarse, el productor Pablo Echarri siente que ahora entiende mucho más de la figura de China Zorrilla, y cómo sus orígenes dentro de la familia Zorrilla de San Martín le dieron un “linaje artístico” que le permitió edificar una carrera monumental, y cómo esas raíces le dieron “una mirada de la vida muy particular, además de darle posibilidades como la de poder viajar a Europa desde muy pequeña, poder alejarse de su casa y tener experiencias de vida y artísticas, que la fueron construyendo como figura”.
La película también revela algunos detalles sobre un amor frustrado de la actriz que terminó proyectando una larga sombra sobre su vida, y analiza el componente de mujer pionera y de avanzada para su época, algo que terminó convirtiéndose en un legado para colegas más jóvenes.
Alejandro Maci considera que “hizo cosas que en su momento una mujer no hacía. Abrió camino, se tomó libertades que no eran habituales. Pero siempre se paga un precio por algo, y algo que deseas es también algo que dejás en su lugar”.
“Me pareció interesante que era una mujer que necesitaba moverse, que estaba en Uruguay y se quería ir, que fue a Argentina y tampoco se quedó. Uno tiene esa tendencia medio psicoanalítica de decir ‘¿de qué huía?’. En la película planteamos una tesis, pero la respuesta no la tengo”, agregó.