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La movilidad eléctrica dejó de ser una promesa incipiente y comienza a consolidarse como un cambio estructural en el parque automotor uruguayo. Impulsada por menores costos de operación, una oferta creciente y una red de carga en expansión, la adopción de vehículos eléctricos gana terreno a un ritmo inédito.

Según un informe de SEG Ingeniería al que accedió El Observador, este proceso no solo refleja una transformación del mercado automotor, sino también un avance en la reducción de la dependencia de combustibles fósiles.

De acuerdo con el reporte, los vehículos eléctricos livianos representarían actualmente algo más del 2% del parque automotor en Uruguay, una proporción que hasta hace pocos años era prácticamente marginal. La estimación surge de considerar el parque de vehículos eléctricos registrado en 2024, junto con las ventas observadas durante 2025 en relación con el total de vehículos livianos del país.

La comparación histórica permite dimensionar la velocidad del cambio. En 2021, los vehículos eléctricos apenas alcanzaban el 0,08% del parque automotor. Esto implica que en apenas cuatro años su presencia se habría multiplicado casi por treinta, según destaca el informe.

El dinamismo también se observa a nivel regional. Citando datos de la Asociación Automotriz del Perú, el reporte señala que Uruguay fue en 2025 el mercado con mayor tasa de crecimiento en ventas de vehículos eléctricos en América Latina.

Este avance se enmarca en una tendencia de más largo plazo. Uruguay ha reducido de forma significativa su dependencia del petróleo en las últimas décadas. De acuerdo con el informe, si se excluye el consumo de las plantas de celulosa, la participación de los derivados del petróleo en el consumo final energético pasó de niveles cercanos a 70% en los años setenta a alrededor de 54% en promedio en los últimos cinco años. Sin embargo, el documento advierte que el peso de los combustibles sigue siendo elevado, especialmente en el transporte.

En ese contexto, la electrificación aparece como una de las principales vías para continuar reduciendo esa dependencia, en un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas que afectan al mercado petrolero.

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El fuerte crecimiento de las ventas

El crecimiento reciente de las ventas refuerza esa tendencia. Según el informe de SEG Ingeniería, en 2024 el parque de vehículos eléctricos livianos ascendía a unas 8.000 unidades. Solo en 2025 se comercializaron más de 14.000 vehículos eléctricos, lo que equivale al 180% del parque existente hasta el año anterior y representó el 21% de las ventas totales de vehículos livianos.

Los datos más recientes muestran una aceleración aún mayor. En el primer bimestre de 2026 se vendieron 3.323 vehículos eléctricos, equivalentes al 31% del total de livianos y dos veces y media más que en igual período de 2025.

En paralelo, los vehículos a combustión continúan perdiendo participación. Mientras que en el primer bimestre de 2025 se habían vendido 7.580 unidades a nafta o gasoil, en el mismo período de 2026 esa cifra bajó a 5.942. Los híbridos, en tanto, también crecieron con fuerza, alcanzando 1.622 unidades, más del doble que un año atrás.

Uno de los factores centrales detrás de este cambio es el costo. El reporte explica que el costo energético de recorrer 10.000 kilómetros en un vehículo a nafta ronda los $ 53.000. En contraste, un vehículo eléctrico cargado en el hogar durante horarios de menor costo puede requerir cerca de $ 5.000 utilizando la tarifa Triple Horario residencial de UTE, lo que implica un ahorro del entorno del 90%. En el caso de la tarifa Doble Horario, el ahorro se ubica en torno al 84%.

Incluso en escenarios menos favorables, como la carga en puntos públicos, el costo se ubica entre $ 17.000 y $ 22.000 cada 10.000 kilómetros, lo que supone reducciones de entre 58% y 68% frente a un vehículo convencional.

Más autonomía y menor dependencia del combustible

La mayoría de las cargas, de hecho, se realiza en el hogar, tanto por su menor costo como por su conveniencia. En cuanto a la autonomía, otro de los aspectos habitualmente señalados como limitación, el informe indica que los valores actuales superan en general las necesidades de uso urbano.

Según los datos relevados, en Uruguay hay unos 180 modelos de vehículos eléctricos, con una autonomía promedio de 491 kilómetros. El 95% ofrece al menos 300 kilómetros por carga y casi la mitad supera los 500 kilómetros. Los diez modelos más vendidos en 2025, en tanto, tienen una autonomía promedio de 377 kilómetros.

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En conjunto, el informe concluye que la movilidad eléctrica comienza a consolidarse como un componente relevante del sistema de transporte. El crecimiento sostenido de las ventas, junto con la ventaja económica y la mejora en la infraestructura, están reduciendo las principales barreras a su adopción.

En un país donde los derivados del petróleo aún representan una parte significativa del consumo energético, la electrificación del transporte aparece así como una de las principales oportunidades para avanzar hacia una matriz más limpia y menos dependiente de los combustibles fósiles.

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