La red conservadora latinoamericana, que parecía consolidada, sufrió su primera gran fractura. Una disputa mediática entre Javier Milei y el referente mexicano Eduardo Verástegui forzó la cancelación de la cumbre CPAC en México. El conflicto escaló al punto de que el mexicano calificó al presidente argentino de “traidor”, “Judas” y “loco”.