Un reciente estudio británico ha revelado que la recuperación de peso después de suspender el tratamiento con los nuevos fármacos adelgazantes es hasta cuatro veces más rápida que la que se experimenta al dejar un programa tradicional de dieta y ejercicio. Estos tratamientos, populares en los países ricos, aumentan la acción de una hormona que regula la insulina y la sensación de saciedad (GLP-1), ayudando a perder entre un 15% y un 20% del peso corporal.
La rápida recuperación del peso
El estudio, publicado en la revista médica BMJ, analiza datos de 37 ensayos clínicos sobre la interrupción de tratamientos de adelgazamiento, como la semaglutida (Ozempic y Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro), que se usan principalmente para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad. Los resultados del análisis mostraron que los participantes que abandonaron estos tratamientos recuperaron un promedio de 10 kg en un año, tras haber perdido cerca de 15 kg durante el tratamiento. Esta recuperación de peso es significativamente más rápida que la de aquellos que no utilizaron fármacos, quienes tardaron de media cuatro años en recuperar su peso perdido tras seguir programas de dieta y ejercicio.
Según los investigadores, los pacientes que dejan de tomar estos fármacos podrían volver a su peso inicial en aproximadamente 18 meses. Además, los indicadores cardiovasculares como la presión arterial y el colesterol también volvieron a sus niveles originales en este mismo periodo de tiempo.
Causas de la rápida recuperación del peso
La investigación también sugiere que la rápida recuperación del peso podría deberse a la forma en que estos medicamentos afectan la relación del cuerpo con la comida. A pesar de que los fármacos ayudan a los pacientes a perder peso, una vez suspendidos, es más probable que se recupere rápidamente el peso perdido, ya que no se ha establecido un cambio sostenido en los hábitos alimenticios y de ejercicio. En contraste, las personas que siguen programas de dieta y actividad física tienden a mantener sus hábitos más tiempo, lo que resulta en una recuperación de peso más gradual.
Los costos y efectos secundarios de los medicamentos adelgazantes
Uno de los factores que podrían explicar la interrupción de estos tratamientos es el costo elevado, que puede superar los 1.000 dólares al mes en países como Estados Unidos, aunque los precios están comenzando a disminuir. Además, los efectos secundarios como las náuseas también juegan un papel en la decisión de dejar el tratamiento. A pesar de esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido estos medicamentos en su lista de medicamentos esenciales, aunque ha solicitado versiones más asequibles para los países de bajos ingresos.
Un tratamiento de por vida
Aunque los tratamientos GLP-1 muestran ser eficaces para la pérdida de peso, los expertos advierten que la obesidad es una enfermedad crónica que requiere un enfoque a largo plazo. "Estos tratamientos deben mantenerse de por vida, como los fármacos contra la hipertensión", señaló Susan Jebb, coautora del estudio. Además, los investigadores sugieren que un enfoque combinado, que incluya cambios de estilo de vida, podría ser más efectivo a largo plazo para tratar la obesidad de manera sostenible.
En este contexto, los científicos advierten que los sistemas de salud deben considerar estos tratamientos como una parte de una solución a largo plazo, en lugar de una cura definitiva para la obesidad.