3 de mayo 2024 - 7:49hs

Ya se intercambiaron las formalidades del caso. Y es público el mutuo interés en la transacción.

El Banco Bilbao Vizcaya Argentaria SA (BBVA) está explorando una fusión con Banco Sabadell SA. Dos entidades que ya ensayaron un acercamiento a fines de 2020 y que hoy insisten en otros términos y otro contexto.

Porque en poco más de tres años puede cambiar mucho. En aquel entonces, el mercado bancario era otro, golpeado con severidad por la pandemia del Covid-19.

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Un proceso de consolidación resultaba lógico, así como la compra del Sabadell por parte del BBVA, que en una combinación de acciones hubiera creado una bestia financiera que rivalizaría con el Santander.

Pero no hubo acuerdo sobre la valuación. En aquel entonces, BBVA dijo 2.500 millones de euros (u$s 3.000 millones) pero las acciones de Sabadell se dispararon y quiso más.

Aspiraba, a su vez, al menos al 12% de la nueva empresa y aunque el BBVA subió la oferta, las discusiones colapsaron antes de que pasara mucho tiempo. Realmente, fueron poco más de dos semanas.

No lo vieron venir

BBVA tiene hoy una capitalización de mercado de unos 60.000 millones de euros, mientras que Sabadell tiene un valor de 10.000 millones de euros. Como referencia, el Banco Santander posee una capitalización apenas por arriba de los 70.000 millones de euros.

Ante la noticia, que sacudió a la industria, las acciones de Sabadell llegaron a trepar 7%, aunque cerraron 3,4% arriba, mientras que las de BBVA declinaron 6,65% en la Bolsa de Madrid.

Los analistas entienden que la reacción del mercado refleja la apuesta de los inversores a una oferta que esté por encima del precio de Sabadell antes del anuncio.

Se maneja un valor de 2,09 euros, cuando el lunes la acción cerró a 1,80 euros. En lo que va del año, Sabadell sube 56% en el Ibex, mientras que avanza 97,3% en los últimos 12 meses.

Mientras tanto, el descenso de BBVA es un síntoma de que el mercado estima que la entidad necesitará aumentar su capital para poder financiar la fusión. BBVA, que cotiza a 10,1 euros, gana 30% en 2024 y 68,4% en el último año.

Sin embargo, los expertos no creen que deba ser necesariamente así. El BBVA podría utilizar parte de su colchón de capital (el exceso en relación al requisito regulatorio) o bien obtener fondeo vía un intercambio de acciones.

Paisaje financiero en movimiento

Lo cierto es que Sabadell siempre fue visto como un blanco para una adquisición por parte de los tres grandes rivales — Santander, CaixaBank SA y BBVA — o bien parte de la consolidación de pares de un porte semejante en España.

En el anterior intento de unir sus negocios, los bancos españoles estaban, de hecho, a la vanguardia de una ola de fusiones que estaba cambiando el paisaje financiero en Europa.

Era una oportunidad para recortar costos y hacer frente a un entorno económico lúgubre.

BBVA y Sabadell pensaban en tener más espalda para competir con un Banco Santander cuya presencia internacional ya sobrepasaba por mucho sus activos domésticos.

Caixa estaba comprando Bankia por unos 3.800 millones de euros (u$s 4.500 millones). Y Unicaja SA y Liberbank SA ya estaban cocinando la que sería la quinta entidad bancaria española.

La combinación de BBVA y Sabadell tenía sentido porque le permitiría al primero reforzar la banca corporativa española y le daría exposición en Reino Unido.

Sabadell y el lastre del Reino Unido

Pero TSB -la unidad londinense- había sido un lastre para Sabadell y sus resultados desde que lo adquirió de Lloyds Banking Group en 2015, un año antes del voto del Brexit.

Una fusión mal manejada de plataformas tecnológicas en 2018 llevó a problemas legales luego de que los clientes no pudieran acceder a los servicios o, peor, su información se viera comprometida.

Sabadell posee más de 7.000 empleados y 485 sucursales en el Reino Unido, una operación que sólo le daba pérdidas. Algo parecido a lo que ocurría con su unidad de negocio en México.

Las cosas cambiaron desde entonces. Por empezar, cambió el foco estratégico en el mercado local.

El banco hizo una serie de adquisiciones de prestamistas regionales en problemas que lo transformaron en un jugador importante en España, con una vocación clara de financiar a las pequeñas y medianas empresas del país.

Por otro lado, contrató a Goldman Sachs para ordenar sus asuntos en el Reino Unido.

Hoy evalúa una serie de opciones que van desde una fusión, la venta de activos o la compra de un competidor menor, luego de un proceso de tres años de recorte de costos. También estaría sopesando la venta de su negocio en México.

BBVA, con los bolsillos llenos

Allá en 2020, BBVA tenía los bolsillos repletos para salir a comprar.

Acababa de vender BBVA USA, que había adquirido en 2007, con más de 600 sucursales en varios Estados, con alrededor de la mitad de los depósitos en Texas.

Lo compró PNC Financial Services Group Inc. por u$s 11.600 millones, lo que lo convirtió en el banco regional más grande de los Estados Unidos.

Pero así como Sabadell arrastraba en 2020 el desastre londinense, BBVA, con sus números impresionantes, también tiene su mercado problemático: Turquía.

Los resultados del primer trimestre fueron tan auspiciosos, que el banco aseguró que esperaba para este año un crecimiento de dos dígitos.

Antes apenas había aludido vagamente a un “ingreso neto más alto”, mientras que los analistas de Bloomberg pronosticaban un aumento de 2,3%.

El beneficio de los primeros tres meses se incrementó un 19% interanual a 2.200 millones de euros (u$s 2.400 millones).

Por áreas geográficas, México aportó el 56%, España el 28%, Turquía el 6% y el restante 10% correspondió a América del Sur (Colombia, Argentina, Perú, etc.) y demás negocios.

El resultado creció 37% en España (aún con los 285 millones de euros del impuesto extraordinario) y el 3,6% en México, donde la entidad considera que tiene grandes oportunidades de crecimiento todavía.

Turquía generó mucho ruido sobre todo el año pasado, cuando en mayo se celebraron las elecciones presidenciales, el banco sufrió un duro castigo bursátil por su exposición a la fuerte depreciación de la lira.

Justo un año antes, en mayo de 2022, BBVA había pagado 1.410 millones de euros para elevar su participación un 36,12%.

Así alcanzó el actual 86% del banco turco Garanti, convirtiéndose en la entidad europea con mayor presencia en el país.

Pero aún hay esperanza. En febrero de este año, la filial volvió al mercado después de siete años a tantear a los inversores con un bono por u$s 500 millones. La demanda fue de u$s 4.000 millones.

Quizás esta vuelta el acercamiento termine una vez más en desencuentro en cuestión de pocas semanas. Quizás ocurra todo lo contrario.

La madurez también se alcanza en los negocios. La capacidad de ceder y de capturar la oportunidad, siempre huidiza.

Es un gran momento para los bancos pero el ciclo de tasas altas y márgenes hiper-rentables no va a durar para siempre.

Vale la pena sentarse a hablar con quienes hayan tenido la visión de prepararse para tiempos menos generosos.

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