Cuando hablamos de tapas, hablamos de ese bocado que se sirve junto a la bebida en los bares de España y muchas veces, gratis.
Son tan importantes en la cultura gastronómica española que hasta tienen su definición en el Diccionario de la Real Academia Española: “Pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida”
Desde hace años, las tapas conservan un lugar central de la cultura española y también llegaron a otros países con sus propias adaptaciones.
Las tapas tienen, como debe ser, su día Mundial, que se celebra el 16 de junio.
Ya sabemos que son muy conocidas, pero… ¿de dónde vienen?
Existen tantas versiones como variedad de tapas, sin embargo, en algo coinciden todos: su origen tuvo como protagonista a un rey.
Y es así como, para algunos el nacimiento de las tapas se dio durante el siglo XIII, en reinado de Alfonso X, el sabio. Hecho que confirmaría la sabiduría del monarca.
Según esta historia, Alfonso X tenía algunos problemas de salud y su médico le indicó beber tragos de vino para mejorar sus síntomas. Alfonso X, desconfiado, pidió que, junto con el vino, le trajeran algo de comida para alivianar los efectos del alcohol.
Tan bueno fue el resultado, que el rey ordenó a los mesones, que se sirviera junto a la bebida, una pequeña ración de comida, una loncha de jamón o un trozo de queso, con el fin de contrarrestar los efectos del alcohol.
Para otros, fue en Cádiz, en una ventosa jornada cuando Alfonso XIII, se detuvo a descansar y saborear una copa jerez en la taberna Ventorrillo del Chato, local que sigue en pie y tiene más de 250 años. Aquel día soplaba el arenoso viento de levante. Un ingenioso camarero, “tapó” la copa de jerez con una loncha de jamón, chorizo o queso, para evitar que el jerez se llenara de arena. Sorprendido por esta ocurrencia, el Rey pidió que las siguientes copas fueran servidas del mismo modo
Pero también están quienes afirman que los ideólogos de las tapas fueron los Reyes Católicos. Isabel y Fernando estaban preocupados por el elevado número de peleas y accidentes que se producían tanto dentro como fuera de las tabernas como consecuencia del alcohol. Entonces decidieron que, para poder beber, sería obligatorio comer el bocado que tapaba la copa.
Desde entonces, cuando pedimos una caña, un vaso de vino o vermú y en los días de calor, un tinto de verano, llegará a la mesa una ración de tortilla, jamón, queso o chorizo.
Esta costumbre a atravesado el ambiente popular para llegar a la cocina de sofisticados chefs, como el multipremiado Martín Berasategui que, las incluye en la carta de su taberna madrileña “Madrí Madre”.
Así las cosas, por salud, por seguridad, por las inclemencias de tiempo y porque son irresistibles, las tapas son, desde hace siglos, las mejores compañeras de los bares.